“Battlefield”, de Peter Brook se presentó en el Esperanza Iris

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Uno de los maestros del teatro del siglo XX, Peter Brook, regresó a México.

Battlefield es un fragmento del montaje “El Mahabharata”, inspirado en la obra maestra de la literatura hindú del mismo nombre. Dirigida por Brook, contó con sólo dos funciones el 5 y 6 de octubre en el Teatro de La Ciudad “Esperanza Iris.”

La puesta en escena estuvo llena de bellas imágenes que nos permiten acercarnos, de otra manera, a las enseñanzas y reflexiones que contiene este poema ancestral.

Situada en un contexto de desolación y guerra –muy ad hoc con lo que se vive hoy en México y en el mundo– la obra se va tejiendo poco a poco con su ritmo calmo, esencial, pero preciso como cada una de las palabras que se van diciendo. Nos regresa al origen, a pensar la muerte y no pelearnos con ella, a no tratar de dominar el tiempo, a confiar en el destino que nos vamos construyendo.

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El Mahabharata es un texto literario. Pero en esta ocasión se adaptó para la escena y nos regala un viaje sensorial en 70 minutos.

Guiados por la los actores del Théatre des Bouffes du Nord, logra, sin duda, encantar a la audiencia con su fuerza y firmeza en el escenario. Son precisos como las enseñanzas de las que habla el texto.

Se trata de una obra muy fiel a la teoría y el estilo del director, quien tiende a utilizar el espacio vacío, donde “el vacío se comparte: es el mismo espacio para todos los presentes”.

La escenografía, sencilla –compuesta nada más que por un piso ocre, unas varas recargadas al fondo y una banca– no importa mucho. Es en cambio la luz la que cobija la propuesta escénica.

La música –interpretada en vivo por Toshi Tsuchitori– marca el ritmo con un tambor claro y armónico. No está sólo amenizando o vistiendo la escena, sino que se funde en ella. Es parte de la historia, narra, guía.

Battlefield (“campo de batalla”) es el viaje de aquel que busca la verdad, su verdad. Es la vida misma entendida como una búsqueda permanente de la que no nos salvamos.

La puesta recae en la palabra. No arriesga mucho escénicamente, pero sí brinda la oportunidad de mirar algo con estructura y una secuencia ordenada.

Ante la posibilidad de cancelación debido al terremoto del martes 19 de septiembre, el director escribe en el programa de mano:

“Hoy no hay palabras posibles para hablar sobre la tremenda experiencia que viven proveniente de este planeta, esta tierra, que se estremece en este momento y nos estremece a todos de muchas formas violentas. Juntos sentimos que este no ha sido un momento para rendirse sino, por el contrario, para sentir solidaridad cercana con ustedes.”

Y concluye:

“Los actores, los técnicos y el pequeño equipo que ha hecho Battlefield está cargado con el más profundo deseo de estar cerca y así, pese a todo, el plan –que es una necesidad, antes que nada– de presentar Battlefield en México ha continuado.”

Su delicadeza y la coherencia en su discurso es también parte de la obra. De ella se desprenden muchas posibilidades de pensar, incluso desde la filosofía. Da peso a grandes temas como la justicia, la sabiduría, la palabra divina y la guerra. Como dice el texto: “¿Cuál es la diferencia entre la guerra en el campo de batalla o en nuestros corazones?”.

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