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GLAMsex: investigación de los mercados sexuales

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Desde hace mucho tiempo existe considerable conflicto político y social asociado a la percepción de que el comercio sexual está avanzando sobre espacios urbanos, que está relacionado con el crimen internacional y vinculado a la migración indocumentada que se emplea en sectores no regulados de la economía informal.

En varias ciudades hay problemas por la cantidad de formas públicas de oferta de sexo en la calle, y el pánico moral que ha suscitado la mezcla discursiva entre comercio sexual y trata ha invadido los medios de comunicación. Al mismo tiempo, cada vez son más lxs trabajadorxs sexuales que reclaman derechos laborales, e incluso buscan la sindicalización. Todo ello ha alentado un nuevo interés por investigar el fenómeno del aumento de los mercados sexuales.

Desde hace tiempo la mayoría de las investigaciones se centran en la prostitución, entendida como un intercambio de dinero por ciertos actos sexuales. Sin embargo, hoy ya existe un giro que abre nuevas direcciones de la investigación. El Grupo Latinoamericano de Acción/Análisis de Mercados Sexuales (GLAMsex) ha inaugurado en nuestro país una perspectiva de estudio y acción mucho más amplia.

Para empezar, GLAMsex reconoce una cantidad de actores sociales insertos en la industria del sexo que no dan el servicio directamente, sino que son los dueños de los negocios, los inversionistas, los empresarios, y trabajadores no sexuales, como meseros, cajeros, guardias, choferes, contadores, abogados, doctores e intermediarios, que facilitan los procesos de negocios, así como los agentes de viaje, guías, agentes matrimoniales, editores de periódicos y revistas.

También, GLAMsex visualiza una variedad de espacios donde se desarrolla esa industria: además de los tradicionales bares, restaurantes, cabarets, clubes, burdeles, discotecas, saunas, estéticas de masaje, sex shops, cuartos de hotel y departamentos, hay sexo comercial en librerías, sótanos, sitios de internet, salones de belleza, cines, baños públicos, servicios telefónicos, eventos de modelaje, despedidas de solteros y fiestas de swingers y de fetichistas. Y qué decir de los productos como películas, juguetes, ropa, espectáculos. Sin embargo, tanto las investigaciones como las políticas públicas se han enfocado solamente en la prostitución.

GLAMsex ha programado una serie de actividades académicas para dar a conocer las investigaciones recientes y nuevas perspectivas de acción. El “Primer Ciclo de Mesas de Debate” se inauguró el pasado jueves 5 en El Colegio de México. Bajo el título “Repensar el estigma: reflexiones interdisciplinarias sobre los mercados sexuales y eróticos”, Luz Jiménez Portilla, Carlos Laverde y yo planteamos y debatimos varias cuestiones centrales, tanto metodológicas como éticas, que implica investigar el trabajo sexual.

Las circunstancias donde se intercambian sexo y dinero son complejas, y están insertas en contextos sociales, económicos, culturales e históricos. Aun admitiendo que la injusticia y la explotación existen, hay que reconocer que no todo el intercambio de servicios sexuales por dinero es injusto o explotador.

En muchas partes del mundo y de México el sexo comercial también se expresa como una actividad de socialización y consumo, donde permanece el interés por lo que motiva a las personas a vender y comprar sexo. La expansión de este sector de servicios cuenta con historias de trabajadorxs sexuales que adaptan sus performances para coincidir con los gustos de sus clientes en ropa, música, ambiente. Algunxs trabajadorxs sexuales se profesionalizan y tienen otra entrada económica, vía el modelaje, el teibol o el trabajo de acompañamiento (los escorts).

Muchxs de estxs trabajadorxs sexuales hablan de su labor como ocupaciones gratificantes, que les abren puertas y les facilitan no sólo la movilidad asocial, sino también la autorrealización. Esto implica un cambio cultural notable, donde la evidencia empírica contrasta con el peso del discurso abolicionista, para el cual toda persona dedicada al comercio sexual es una víctima.

En México, mayoritariamente se ha investigado a las trabajadoras callejeras, así como las expresiones del estigma y la exclusión social; la literatura epidemiológica es inmensa. También ha habido trabajos geográficos que investigan las zonas de tolerancia y los conflictos vecinales. El enfoque criminológico y el jurídico se han concentrado en el impacto de los regímenes legales para controlar la prostitución.

En Europa, las políticas sobre el comercio sexual han sido cíclicas, y los gobiernos han modificado sus regímenes en la medida en que cambia el clima social (casos paradigmáticos: Suecia y Francia, hoy abolicionistas). También el turismo sexual se ha estudiado a detalle y existe un corpus muy amplio que estudia la prostitución en lugares específicos alrededor del mundo.

Hay muchos testimonios de trabajadorxs, strippers y teiboleras. Pero GLAMsex señala que es notable la ausencia de investigación de los mercados sexuales como un fenómeno amplio y diverso del capitalismo tardío. Comparto el objetivo de este grupo de investigadores de abrir un camino de reflexión, debate y acción en este campo de los mercados sexuales en nuestro continente, y los felicito.

Este análisis se publicó el 8 de octubre de 2017 en la edición 2136 de la revista Proceso.

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