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Pandemia de candidaturas independientes

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Casi 40 ciudadanos manifestaron al Instituto Nacional Electoral (INE) su intención de registrarse como aspirantes al cargo de presidente de los Estados Unidos Mexicanos con la calidad de candidatos independientes para que, una vez verificado el cumplimiento de todos los requisitos establecidos en la ley con excepción del respaldo ciudadano a su candidatura manifestado a través de las firmas de los registrados en el padrón electoral, el INE les otorgue la constancia respectiva y puedan iniciar la recolección de firmas de apoyo.

Para obtener el registro como candidatos independientes, los aspirantes tienen que recabar en un plazo de 120 días 866 mil 593 firmas, distribuidas en al menos 17 entidades federativas y con un mínimo de 1% del padrón de cada una; los ciudadanos únicamente le podrán otorgar la firma a uno de los aspirantes y, de registrarse duplicidades, prevalecerá la primera que se recabó.

Esta es la primera ocasión que hay candidaturas independientes en las elecciones de presidente y senador, y para facilitar la recolección de las firmas la autoridad electoral desarrolló una aplicación digital que puede instalarse en los diversos aparatos inteligentes, que facilitará la verificación de la autenticidad y del adecuado registro de los ciudadanos en el padrón electoral.

Según el portal del Hufftington Post, para el lunes 9 ya eran 37 ciudadanos los que habían ya manifestado su intención y todavía faltaba la expanista Margarita Zavala, con lo cual prácticamente era seguro que lo hicieran 38 aspirantes. Salvo el caso de María de Jesús Patricio, Marichuy, la candidata elegida por el Congreso Nacional Indígena y que cuenta con el respaldo del EZLN, que ha señalado con toda claridad su intención de aprovechar la oportunidad que brinda la coyuntura electoral para impulsar la organización de las comunidades indígenas y crear conciencia sobre su realidad, el resto de los solicitantes van en busca del apoyo ciudadano, tanto para obtener su registro como para lograr el triunfo.

Para lograr su registro como candidatos independientes y suponiendo que únicamente recaban el número indispensable de firmas, se requerirían casi 33 millones de ciudadanos que les manifestaran su respaldo, es decir, 38% de los inscritos en el padrón electoral y casi dos terceras partes de los 50 millones 143 mil 616 que sufragaron en la elección de 2012, con lo cual quedaría únicamente una tercera parte de los votos para repartir entre los nueve partidos políticos con registro. Por supuesto que serán muy pocos –probablemente dos o tres– quienes logren cumplir este requisito y, por lo tanto, será alrededor de 5% de los votantes los que le otorguen su respaldo a alguno de los aspirantes independientes a la Presidencia de la República.

Y de acuerdo a las encuestas de preferencia electoral, los únicos que aparecen en las mismas son Jaime Rodríguez, El Bronco, y Margarita Zavala, sin embargo ninguno obtiene porcentajes cercanos a los punteros, con lo cual sus probabilidades reales de triunfo son mínimas, pero sí pueden incidir en el resultado electoral al quitarles algunos puntos a los candidatos más competitivos.

La decisión de Zavala de renunciar al PAN y contender por la vía independiente por una parte impulsó el proyecto del Frente Ciudadano por México, pues la oposición al interior del blanquiazul se diluyó y, por la otra, disminuyó su probabilidad de triunfo, pues es un hecho que sus votos provendrán de simpatizantes panistas; sus intenciones de voto parecen muy bajas para aspirar a ganar, pero suficientes para evitar un eventual triunfo del candidato del frente. Los posibles efectos de estos dos impactos son el aumento del voto útil hacia el candidato del PRI, especialmente si se trata de José Antonio Meade, provenientes de simpatizantes tanto de Zavala como del frente, ante las pocas probabilidades de triunfo de sus candidatos; pero también eventualmente puede incrementar el voto hacia Andrés Manuel López Obrador, por los simpatizantes del PRD y Movimiento Ciudadano que tengan las mismas razones. La interrogante es cuál de las dos fuerzas se ve más favorecida.

En el caso del hoy gobernador de Nuevo León, los efectos de su eventual candidatura todavía son más inciertos, pues aunque muchos analistas políticos y medios de comunicación aseguran que su candidatura es auspiciada desde Los Pinos y el PRI con el ánimo de restarle votos al candidato de Morena, esta posibilidad no parece tener un asidero sólido, ya que su triunfo lo logró quitándole votos al PRI y al PAN, las dos fuerzas políticas preponderantes en Nuevo León. Además, su popularidad es mayor en el norte del país, territorio donde los partidos de izquierda tienen poca presencia electoral.

Pero El Bronco, además de la recolección de las firmas seguramente tendrá que enfrentar algunos obstáculos jurídicos, pues seguramente habrá actores políticos que interpondrán recursos legales para cuestionar su intención de mantenerse en la gubernatura hasta el día último de diciembre, es decir, solicitar la licencia justo para cumplir con el requisito de separarse de su cargo seis meses antes de la elección. Es decir, pretende hacer la recolección de firmas todavía ejerciendo como titular del Ejecutivo de Nuevo León.

De acuerdo con la tesis de jurisprudencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con la solicitud de licencia sin goce de sueldo cumpliría el requisito de elegibilidad. Sin embargo, aunque no hay ninguna disposición legal explícita para que renuncie a su cargo durante el periodo de recolección de firmas, hay dos aspectos que son cuestionables: uno, que se distraiga de las funciones propias de su cargo para la recolección de firmas; y dos, la inequidad que genera con los otros aspirantes el que él recoja las firmas manteniéndose como gobernador de una entidad, pues una tesis de la Suprema Corte en 2013, señala que “la finalidad de las normas que establecen la separación de cargos públicos para contender en un proceso electoral, es la preservación de condiciones que garanticen la realización de elecciones en las que prevalezca la igualdad de oportunidades en la contienda electoral, así como la neutralidad de los servidores públicos que aspiren a un cargo público de elección popular, y a fin de que no se beneficien de las facultades y ascendencia que deriva del cargo, empleo o comisión, en la contienda con quebranto de los principios que deben prevalecer en todo proceso electoral”.

El Bronco seguramente tendrá que salvar primero los obstáculos jurídicos; posteriormente, lograr el apoyo ciudadano a pesar del mal desempeño que ha tenido en su ejercicio gubernamental; y, finalmente, ver los impactos indirectos de su participación, pues parece muy inviable que logre un porcentaje de votos para estar en la contienda y, de ser cierto que tiene el apoyo tricolor, puede ser que les salga el tiro por la culata y resulten más perjudicados que beneficiados.

Lo cierto es que hasta hoy los aspirantes a candidatos independientes a la presidencia no tienen posibilidades de triunfo; su participación sí puede incidir para decidir al triunfador, y todo parece indicar que el tricolor los impulsa buscando beneficiarse de la pulverización del voto de la oposición, aunque su estrategia puede revertírsele.

Este análisis se publicó el 15 de octubre de 2017 en la edición 2137 de la revista Proceso.

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