“Mateluna” en el Cervantino

GUANAJUATO, Gto. (Proceso).- Qué alegría da cuando una obra de teatro se convierte en un acto político abierto. El teatro es político, sí, pero el teatro con una intención y con un pronunciamiento explícito llama nuestra atención y nos invita a reflexionar sobre la ética y el compromiso de los que hacemos teatro.

Guillermo Calderón y el grupo de actores que llevan a escena la obra teatral Mateluna que se presentó en el Festival Internacional Cervantino, se aventuran a poner a vistas sus cuestionamientos, y Mateluna exige, arenga e investiga sobre un caso de injusticia: la condena a Jorge Mateluna a 16 años de prisión por el asalto a un banco en el cual no participó.

Si bien el teatro chileno tiene una fuerte inclinación por el teatro político, Guillermo Calderón se ha acercado a él a partir de la experimentación y arriesgándose en las formas y los contenidos. Mateluna es teatro documental y teatro dentro del teatro; utiliza proyecciones y recurre a la investigación del caso por parte de los mismos actores. Hay narraciones, discusiones y videos elaborados por el equipo, además de material documental público, rescatado para demostrar los errores del juicio.

Tanto Calderón como los actores se sienten comprometidos ante Jorge Mateluna, ya que estuvo involucrado en el proceso creativo de su obra anterior, Escuela, donde los asesoró en los métodos utilizados por la guerrilla urbana de los 80 que se enseñaban en escuelas clandestinas. Mateluna había estado preso 12 años por sus actividades en el Frente Patriótico Manuel Rodríguez –el brazo armado del Partido Comunista chileno de aquella época–. Salió libre después de un ayuno prolongado y una ley de amnistía, y estuvo fuera 9 años más en los que formó una familia. Al ser apresado por segunda ocasión, el equipo de la obra de Escuela se reunió, y la obra Mateluna inicia con esa reflexión: ¿Qué hacer frente a su encarcelamiento?, ¿en realidad Mateluna robó el banco?, ¿tendría un fin político el hecho?, ¿qué sentido tiene la lucha armada en la actualidad?, ¿cuál es nuestra postura ante los acontecimientos?

Así, Guillermo Calderón divide la obra en dos partes. En la primera muestra escenas de tres o cuatro versiones de obras teatrales que hicieron con estos cuestionamientos, y en la segunda, después de ir a visitar a Mateluna a la cárcel donde les remarca su inocencia, se profundiza en el caso.

La obra nos sorprende cuando en su investigación encuentran elementos que prueban la inocencia de Jorge Mateluna y que su abogado también argumenta. Entre las irregularidades del caso descubren que hay un falso testimonio de un carabinero donde confunde a Mateluna como el asaltante al banco y reconoce, frente al juez, que se equivocó en esa identificación. El juez lo avala y este falso testimonio nunca se enmienda y se convierte en uno de los elementos claves para condenarlo, siendo inocente.

Mateluna es un grito contra la injusticia, un grito que retumba en nuestro país donde hay infinidad de personas acusadas injustamente y que permanecen en la cárcel. Mateluna es un preso político, condenado por su pasado, y la obra de teatro provoca la indignación que se espera.

Esta reseña se publicó el 22 de octubre de 2017 en la edición 2138 de la revista Proceso.

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