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El ajedrez ante el internet: ¿moribundo o más vivo que nunca?

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Aunque el ajedrez –como lo conocemos– se definió alrededor de los años 1520-1530, probablemente el registro serio de las partidas de ajedrez y su conservación debe haber empezado un par de siglos después. Se tienen algunas partidas atribuidas a jugadores como Greco, pero no está muy claro que se pueda probar su veracidad.

Sin embargo, quizás ya para mediados de los años 1800 o un poco antes, ya el anotar las partidas, llevar registro de las mismas, debe haber sido una práctica común y esto permitió poder conocer cómo jugaban los ajedrecistas del pasado.

Hoy tenemos, por ejemplo, bases de partidas de unas siete millones de ellas en total, catalogadas por fecha, nombres de los jugadores, clasificación de aperturas, Elo (rating internacional), fechas, etcétera. A partir de que a mediados de los años 80 se crearon manejadores de bases de datos para manipular todos estos encuentros de ajedrez, nuestro juego cambió.

Ahora cualquier jugador, con acceso a este tipo de programas, puede ver lo que sus eventuales rivales juegan, qué aperturas conocen, analizar sus puntos débiles. En este sentido el ajedrez se volvió un juego mucho más difícil porque ahora cualquiera tiene la información de cómo juegan sus posibles contrarios.

Pero si esto no fuese suficiente, salieron los programas que jugaban al ajedrez que también, han pasado por un largo camino (de años), para llegar a posicionarse como ajedrecistas mecanizados que hoy pueden, sin duda alguna, derrotar al 99.99% de los jugadores en el mundo.

Y con todo esto, ahora los sistemas computarizados pueden juzgar casi cualquier posición y dar un diagnóstico de la misma, superando los análisis de los seres humanos.

¿Significará esto que el ajedrez ha muerto o que al menos está moribundo? Podría parecer que es así pero en opinión de quien escribe, es absolutamente al contrario. Gracias a todas estas nuevas herramientas ahora los ajedrecistas juegan mucho, pero mucho mejor. Los esquemas ofensivos y defensivos se están puliendo continuamente.

Los ajedrecistas ahora tienen que tener una técnica que hace unos 50 años era solamente vista entre los campeones del mundo quizás. Hoy casi cualquier ajedrecista de un nivel de maestro está obligado a conocer las variantes que juega con mucha más profundidad. No se puede improvisar como antes y confiar en que la buena suerte nos va a ayudar.

Dicho de otra manera, el ajedrez está más vivo que nunca. Las posiciones a las que se llegan en muchísimos torneos entre los grandes maestros hoy en día tienen una riqueza sorprendente y es evidente que hoy las partidas tienen una dinámica, amén de una serie de recursos asombrosos, que antes no se hubiesen podido descubrir sin la existencia de estos grandes maestros de silicio.

Hans Berliner, excampeón mundial por correspondencia, y uno de los científicos de cómputo más respetados en el mundo, escribió alguna vez que el ajedrez se resolvería definitivamente para el 2030, aproximadamente.

Y aunque el mismo Berliner decía que sus detractores ya se estarían frotando las manos para decirle que su predicción habría fallado, él pensaba que el ajedrez era como estudiar cualquier otra cosa en ciencia y que eventualmente se llegaría a una solución. Yo soy de la opinión que Berliner está equivocado y espero vivir para ver que su predicción está aún lejos de cumplirse.

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