“La forma del agua” es la película más optimista que he hecho: Del Toro

MORELIA, Mich. (apro).– La forma del agua, el largometraje con el cual Guillermo del Toro se convirtió en el primer mexicano en obtener el León de Oro en el pasado Festival Internacional de Cine de Venecia, “es una declaración de amor al amor en general y al cine”, resaltó el cineasta en la XV Edición del Festival Internacional de Cine de Morelia.

La trama, ubicada en el periodo de la Guerra Fría, gira en torno de la relación que se forma entre una mujer muda (Sally Hawkins), quien se encarga de la limpieza en un lugar donde se realizan experimentos científicos, y una criatura marina.

El elenco lo complementan Richard Jenkins, quien da vida a un pintor; Octavia Spencer, a la amiga de la chica que no puede hablar, y Michael Stuhlbarg, quien encarna a un espía soviético.

Sobre la musicalización del filme, el director tapatío habló de la labor para hallar los temas: “En 1962 se está cristalizando un sueño que nunca llega a realizarse, el sueño de la abundancia, de los coches en el futuro, la carrera espacial entre Estados Unidos y Rusia.

“Es un momento crítico que tiene plasmada una historia de fantasía. Podría abrir diciendo: ‘Erase una vez en 1992’. Me tomó nueve meses encontrar las canciones, hallar la película que incluyo y la serie de televisión, porque es un tiempo en el que Estados Unidos se define a sí mismo a través de la mitología mediática. Es decir, la transformación de cómo se mira un país a través de la pantalla chica, el cine y la música. Entonces, la música contiene ese romanticismo, la pureza, la inocencia y la vitalidad de una banda sonora antigua. Es la tercera vez que asisto una banda sonora, porque yo no le daba la importancia. Fue muy emocionante”.

—¿Esta cinta es su declaración de amor al cine?

—Esta es la película más optimista que he creado. Es el filme que dice ‘sí se puede encontrar el amor’, como una fuerza, como puede ser entre padre e hijo, hermanos, amor romántico, lo que sea, pero hay que tener cuidado en no caer en el amor romántico de novela, en donde todo acaba en la boda. No, no, más bien todo empieza en la boda. El final de El espinazo del diablo es muy doloroso; El laberinto del fauno es más doloroso; en La forma del agua para mí es un final hermoso, posible. Es una declaración de amor al amor en general y al cine, a la cinematografía dominguera, al que te salva la vida a veces. A mí me ha salvado. Multitud de veces en mi vida que he estado abajo, un largometraje dominguero me ha rescatado, te saca, te da oxígeno. Aquí, mi trabajo con la cámara, los actores y la música, remite mucho al cine clásico, está filmada como un musical aun cuando no canten o bailen; la cámara y los actores están armando una coreografía.

“No le pido permiso a nadie”

Ante la posibilidad de ganar algún Oscar, sólo subrayó: “Para mí el premio principal es que exista la película. Soy un gordo raro, que hace cintas raras, a veces conectan o no, y sigo haciendo las historias que yo quiero. Yo no le pido permiso a nadie para filmar; las cintas las hago cuando puedo”.

La forma del agua se ubica en la Guerra Fría, ¿qué puede ofrecer en este momento retomar esta época?

—1962 es un año concreto cuando se habla de que América puede ser grande, se sueña con eso; entonces, repito, había una aparente abundancia y un progreso, pero eso si no eras una minoría. Ese momento es parecido al de ahora. Había diferencias de género, brutalidad racial, Kennedy es asesinado, en fin. Lo importante es filmar una película sobre hoy usando un tiempo que permita la parábola, en este caso de los sesenta, porque si la ubico en la actualidad, se vuelve específica y pierde su universalidad.

Del Toro subrayó “que a nivel de historia La forma del agua habla del tiempo, el pasado y el futuro. En los sesenta América estaba obsesionada con el futuro. Entonces, no pueden ver nada en el presente ni nada en el pasado. La criatura puede haber estado viva dos mil años y simplemente la van a abrir para verle los pulmones y ver cómo respira. El dibujante, su estilo es del pasado, y su futuro son las fotografías. El coche… Pero, sobre todo, las frases en la cinta hablan de eso: del pasado, del futuro, del tiempo, etcétera. Entonces, sí hay una relación temática con todo lo demás”.

Filma sobre el caso Ayotzinapa

El cineasta recordó que con la productora Bertha Navarro realiza un documental, desde hace básicamente tres años, sobre los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.

“Cuando sucedió lo de Iguala, Bertha rápidamente me llamó y me dijo: ‘Hay que empezar a documentar ahorita’. Se empezó a documentar y se ha seguido documentando. Estamos aún dándole forma. Se presentó provisionalmente en Impulso Morelia, y vemos la reacción de la gente para ver qué falta, qué sobra, en fin. Estamos trabajando en eso”.

También recordó cuando rodó La cumbre escarlata: “Fue un momento en que me hizo crisis la vida. Dije: ‘¿Qué voy a hacer diferente?, ¿qué voy a intentar, como persona, de diferente en la siguiente película?’, y pensé: ‘Tengo que hacer cosas que me den miedo afrontar o me den curiosidad. O sea, que sean un reto para mí’. Y todo eso viene en La forma del agua. Es decir, es un registro muy diferente al que había tenido durante 25 años. Dije: ‘O renovarse o morir’.

“Realmente lo tomé muy en serio. A nivel formal, a nivel de trabajo, de actores, de escritura de diálogo, de todo… Pensé: ‘¿Qué voy a decir?. Tengo que hacer una película que sea bien incómoda de realizar, que el presupuesto me apriete… ser el Guillermo chiquito pensando en los cuentos de hadas’. Y me cuestioné: ‘Y el pinche Guillermo grandote, ¿qué?, ¿de qué quieres hablar a los 53 años, güey?’. Y esa es la película”.

Finaliza al centrarse en La forma del agua: “Para ustedes es una película que puede ser buena o mala, pero para mí es muy personal, porque el acto creativo es un acto vital. Es finalmente un acto que te lleva todo el ser. Es lo que hago, y lo que me define a mí hacia mí mismo. Entonces, traté de abordar la película de manera muy diferente. Es una sumación y una nueva ruta, espero. Hasta que la cague”.

(Con información de Indira Cato)

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha.

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