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Mi diálogo con XY

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El pasado miércoles 11 se llevó a cabo el coloquio “Marta Lamas en diálogo con XY”. Si usted, al igual que yo, no tiene Facebook ni circula en las redes, probablemente ni se enteró del revuelo que se organizó. Déjeme que le cuente, pues resultó un indicador de varias cosas interesantes.

Soy integrante del Seminario Universitario Modernidad: Versiones y Dimensiones (UNAM) que fundó Bolívar Echeverría hace 11 años y que actualmente coordina la maestra Raquel Serur, amiga muy cercana mía. Consciente de que en septiembre se avecinaba mi cumpleaños número 70 (¡aghhh!), a varios integrantes del seminario se les ocurrió hacerme un homenaje por tantos años de activismo y trabajo intelectual. De entrada me negué y dije que no me gustan los homenajes. Recordé la frase de Borges: “La gloria es una incomprensión, y tal vez la peor”. Pero la maestra Serur es persistente y buscó al doctor Alberto Vital, titular de la Coordinación de Humanidades de la UNAM, y le contó su plan. El doctor Vital le dio luz verde y luego de varias discusiones, Raquel Serur acabó proponiéndome un acto donde un grupo de amigos y colaboradores de mis causas –todos ellos hombres– hablaran de mi activismo y mi labor intelectual. Sería, dijo ella, un acto “distinto, lúdico”. Yo pensé: “Va a ser una provocación” y me gustó la idea.

Como me negué a que se llamara “homenaje”, se le nombró “coloquio”. Y como hay toda una discusión en el feminismo sobre qué es ser hombre o mujer, se sugirió que mejor se pusieran los cromosomas XY para definir a los participantes. Ella buscó a los amigos que han colaborado en varias de mis luchas y armó el programa con dos mesas. En la primera, titulada “Feminismo y derechos”, participarían Benjamín Arditi (UNAM), José Luis Caballero (Ibero), Rolando Cordera (UNAM), Jenaro Villamil (Proceso) y José Woldenberg (UNAM); en la segunda, “Feminismo y mercado”, estarían Francisco Cos-Montiel (ONU), José Ramón Cossío (SCJN), Benjamín Temkin (FLACSO), Rodolfo Vázquez (ITAM) y Fabio Vélez (UNAM). Alberto Vital coordinaría las dos sesiones. Once varones, un día 11, para festejar mi cumpleaños, que también es un 11.

No obstante que el anuncio del coloquio decía “Marta Lamas en diálogo con XY”, de pronto se armó en las redes un escándalo que llegó al ámbito internacional. La furia era porque supuestamente la UNAM había organizado un coloquio sobre feminismo sin mujeres y solamente con hombres. Así lo registró un periodista de The Guardian, que no hizo su chamba. Cientos de tuits enojados contra la UNAM, incluso algunos diciendo que ni siquiera yo iba a estar presente. También causó escozor el hecho de que uno de los invitados fuera Jenaro Villamil, y su presencia fue interpretada como un desafío en contra de las jóvenes feministas que lo habían corrido del contingente separatista en la marcha por el asesinato de Mara Castilla. Villamil había sido invitado a participar en el coloquio antes del asesinato de Mara Castilla, pero las jóvenes que lo rechazaron violentamente cuando andaba reporteando la marcha usaron su inclusión para protestar con gran violencia en las redes.

Cuando empecé a recibir llamadas de jóvenes feministas que me transmitieron primero el malentendido y, después, el enojo y las agresiones, pensé por un momento que el error había sido el negarme a que se llamara “homenaje”. Sin embargo, al ver el nivel de descalificación personal y agresión dirigida a mí, reflexioné que aunque se hubiera llamado “homenaje” se habría desatado el escándalo porque lo que subyace a ese revuelo son discrepancias políticas fundamentales, como mi crítica al mujerismo.

El alboroto en las redes llevó a que me entrevistaran en el periódico español El País y en la BBC. Poco a poco se fue entendiendo el sentido del coloquio y el escándalo agresivo amainó; poco después empezaron a llegar correos y noticias con comentarios muy positivos, y surgió lo significativo: una discusión interesante sobre si los hombres pueden ser feministas.

El coloquio se llevó a cabo el día y a la hora programados. Además se grabó y se transmitió por streaming y se puede consultar en dos videos que están en Youtube.

A lo largo de mis casi 47 años de activismo feminista he tenido cientos de encuentros solamente con mujeres. Hacer este coloquio sólo con hombres fue llevar a cabo algo distinto y también significó hacer un reconocimiento público a que mucho de lo que he hecho ha recibido el compromiso e interés de estos hombres. Sostener un diálogo con ellos no implicó que ya no voy a seguir debatiendo con mujeres, ni que no me interese participar en otros diálogos con mujeres. Sólo fue una forma diferente, provocadora, de festejar mis 70 años.

Ahora bien, el alboroto que provocó hizo que muchos hombres se sintieran interpelados y respondieran, que muchas jóvenes se acercaran y que muchas adversarias políticas aprovecharan para expresar sus discrepancias. Me sorprendió la irresponsabilidad en las redes, pues días antes del coloquio hubo quienes afirmaron que éste ya se había realizado y que no había estado mal; y también hubo quienes difundieron que se había cancelado.

Por mi cuenta yo estuve feliz y agradecida y espero, si llego a cumplir 80 años, que sigamos con el Seminario, y así, hacer otra provocación divertida.

Este análisis se publicó el 22 de octubre de 2017 en la edición 2138 de la revista Proceso.

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