Fuertes sindicatos de futbolistas, en países campeones del mundo

Alemania, Argentina, España, Francia e Inglaterra tienen al menos dos cosas en común en cuanto al futbol: han ganado mundiales y sus sindicatos no se achican; incluso paran las ligas cuando tienen que defender los derechos de los jugadores ante los dueños de los equipos. Se trata de ejemplos a los cuales México puede aspirar ahora que sus futbolistas, en un nuevo intento, impulsan una asociación que represente sus intereses ante una federación marcada por vicios como el Pacto de Caballeros y el régimen de transferencias.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Mientras el Pacto de Caballeros y el llamado régimen de transferencias rigen el futbol mexicano ante la falta de una verdadera asociación que defienda los derechos de los jugadores, los países que han sido campeones del mundo presumen ligas fuertes y sindicatos consolidados que cuidan los intereses de sus agremiados.

En México, por órdenes de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), recientemente desapareció la Comisión del Jugador (Proceso 2137) encargada de velar por los futbolistas, pero que, no obstante, estuvo supeditada a la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut).

El central internacional Rafael Márquez abanderaba un proyecto encaminado a crear un sindicato de futbolistas que verdaderamente los defendiera, pero el plan se frustró debido a sus problemas legales con el gobierno de Estados Unidos, que lo acusa de formar parte de una red de lavado de dinero del narcotráfico.

Ahora, de la mano del exfutbolista Álvaro Ortiz como su operador, y con el apoyo de estrellas como Javier Chicharito Hernández, quien milita en el futbol inglés, nació la Asociación Mexicana de Futbolistas (AMF), que retoma la idea de crear una organización independiente de la Femexfut.

Esta agrupación cobraría especial sentido en una liga nacional donde son comunes los acuerdos no escritos entre dueños y directivos, como el llamado Pacto de Caballeros, para hacer negocio por debajo de la mesa en lo relativo al traspaso de jugadores o al congelamiento de entrenadores, y en cuanto al régimen de transferencias mediante el cual los jugadores son vendidos, cedidos o prestados como si se tratase de balones.

El sindicato británico: eficiencia

Entre las naciones que han levantado una Copa del Mundo se encuentran Alemania, Argentina, España, Francia e Inglaterra, cuyo desarrollo en el ámbito futbolístico es proporcional a la de sus respectivos gremios de jugadores.

Los sindicatos o asociaciones del extranjero que en realidad apoyan al futbolista son ampliamente respetadas, presumen su organización y son capaces de suspender los partidos de una liga cuando lo consideran necesario.

La Asociación Británica de Futbolistas Profesionales (PFA, por sus siglas en inglés) es la más antigua y una de las principales de su tipo en el mundo; ha impulsado ampliamente los derechos y el poder de negociación de los jugadores, quienes como gremio han tenido fuertes enfrentamientos con poderosos clubes de la Liga Premier.

Con unos 4 mil afiliados, entre ellos integrantes de las ligas de Inglaterra, Gales, Irlanda del Norte y Escocia, fue fundada el 2 de diciembre de 1907. Entre sus actividades principales están cuidar, mejorar y negociar las condiciones, derechos y estatus laboral de todos los jugadores profesionales del país.

Debido a las regulaciones introducidas por la FIFA, que obligan a jugadores y clubes a lidiar sus transferencias y negociaciones con agentes registrados, la PFA puso en marcha un servicio de especialistas que aconsejan y representan a los jugadores en sus contratos, tanto a la hora de fichar nuevamente con un club como cuando son transferidos a otro equipo.

La PFA, que desde 1955 es integrante del Congreso de Sindicatos Británicos (el poderoso TUC, que cuenta con oficinas en Londres y Manchester), es uno de los organismos con más influencia y poder dentro del futbol inglés. Ha ganado una gran cantidad de disputas legales en favor de los jugadores en cuestiones de transferencias, salarios, aumentos, mejores condiciones laborales y también en casos de discriminación o en reconocimiento de sus derechos.

Respecto del problema de la segregación, la asociación británica también ha sido muy exitosa. Sus campañas llamadas Kick It Out (“Patea al racismo”) y Show Racism the Red Card (“Muéstrale la tarjeta roja al racismo”) lograron atenuar el fenómeno en la liga.

En cuanto a los derechos de televisión, la PFA alcanzó un acuerdo con la Liga Premier y el máximo organismo del futbol inglés (FA, por sus siglas en inglés) para destinar al gremio un porcentaje de los ingresos por las transmisiones. En 2001, 92% de sus afiliados votaron en favor de convocar a una huelga, posición que enfrentó a los jugadores con varios clubes, como el Arsenal, Chelsea y Manchester United.

Inicialmente, a la PFA se le ofrecieron sólo 5.2 millones de libras esterlinas de un convenio valuado en 550 millones anuales por los derechos televisivos de todos los partidos de la Liga Premier. Eso representaba menos de 1% del total, pero después de meses de negociaciones, en noviembre de 2001 el sindicato logró quedarse con 5% de esos ingresos y después con 7%, equivalente a 22 millones de libras (29 millones de dólares, aproximadamente).

Esa fue la única vez que la Liga Premier se vio amenazada seriamente con una huelga de jugadores. La asociación británica de futbolistas también es integrante de la Asociación Internacional de Jugadores (FIFPro) y fue medular en los cambios en el sistema de transferencias internacionales tras el Caso Bosman,

En 1995, el futbolista belga Jean-Marc Bosman acudió a la justicia europea para demandar al club RFC Lieja con el que acababa de terminar su contrato. Argumentó que su exequipo no lo dejaba contratarse libremente con un club francés a menos de que fuera remunerado.

Cinco años después, Bosman ganó el pleito. La sentencia estableció que los futbolistas contratados para trabajar en países miembros de la Unión Europea se transforman automáticamente en agentes libres al término de sus contratos, sin necesidad de pagar comisiones ni compensaciones ni cualquier otro cobro extralegal.

La PFA generó en 2016 cerca de 24 millones de libras esterlinas (alrededor de 32 millones de dólares) y tiene activos netos por 48 millones de libras (64 millones de dólares). La mayor parte de ese dinero proviene de los ingresos por derechos televisivos que recibe de la Liga Premier y del máximo órgano del futbol inglés. También percibe dinero por inversiones directas y por la suscripción de miembros afiliados.

Actualmente, jugadores como Chicharito, el francés Paul Pogba, el belga Romelo Lukaku y el sueco Zlatan Ibrahimovic son miembros de la PFA.

Francia: sólida representación

En Francia, donde el sistema de seguridad social es eficiente para ciudadanos y extranjeros en rubros como salud y desempleo, la asociación de futbolistas se creó en 1961, aunque no obtuvo reconocimiento oficial hasta 1963.

Al menos 93% de los jugadores de carrera (2 mil 315 aproximadamente) es representado por la Unión Nacional de Futbolistas Profesionales (UNFP), el sindicato de la liga francesa.

En este país el jugador y el equipo contratante están sujetos al Código del Trabajo. Además, existe la Carta del Futbolista Profesional, firmada en 1973, después de la primera huelga de los jugadores profesionales. Este documento regula las relaciones entre la federación de futbol o la liga de futbol profesional, los organismos empleadores y los asalariados relacionados con el oficio de futbolista.

“En Francia estamos bien representados ante la federación y la liga, así que nos resulta más fácil negociar con los clubes”, afirma el vicepresidente del sindicato de futbolistas de ese país, Sylvain Kastendeuch.

La UNFP tampoco olvida a los desempleados. Al término de cada temporada organiza juegos entre los equipos profesionales y los futbolistas sin contrato con la finalidad de encontrarles un nuevo club.

Otro beneficio: en 1964 se instituyó el Peculio de Fin de Carrera, consistente en un fondo de previsión para el que los futbolistas cotizan a razón de 4.5% de su remuneración, el cual les es entegado al final de su carrera deportiva.

Asimismo el sindicato participa con los exjugadores en iniciativas de reorientación profesional, puesto que, a decir del vicepresidente de la UNFP, “uno de los retos más difíciles para un deportista es encontrar un nuevo oficio luego de culminar su carrera deportiva”.

En comparación con las agrupaciones de futbolistas de otros países, la UNFP se ha ido a huelga sólo una vez. “No se necesitó organizar muchos movimientos sociales para defender a los jugadores de la liga francesa. Será porque somos respetados por la federación y las instituciones. Somos un gremio sólido, siempre tenemos un diálogo constructivo con la liga, nos sentamos en la mesa y discutimos”, dice Kastendeuch.

En España, gremio poderoso 

En España, la Asociación de Futbolistas (AFE) ha estado muy activa en los últimos años: en mayo pasado impugnó la imposición de horarios de partidos para las tardes de verano, cuando el calor suele ser muy intenso.

“Ha llegado el momento de ver si la liga sólo se compromete con las televisoras o también se preocupa por la salud de los que están en la cancha”, declaró en ese entonces Xavi Oliva, titular de la AFE.

Este gremio también tuvo una participación significativa en 2015, durante las negociaciones por los derechos televisivos de la liga, cuando se quejó de la desigual repartición de beneficios entre la primera y la segunda divisiones.

El movimiento de los jugadores irrumpió en el peor momento de la temporada, cuando faltaban dos jornadas para su cierre. La AFE exigió que la venta de los derechos audiovisuales sirviera de garantía para el cobro de las deudas de los jugadores. Los clubes aceptaron.

La huelga fue suspendida con el argumento de que “causaría un grave desorden organizativo e impediría la conclusión de la temporada 2014-2015”, según  la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional. La cancelación se logró mediante el pago de una fianza de 5 millones de euros de parte de los dueños de los clubes de primera división.

Huelgas de jugadores en Argentina

En Sudamérica, la asociación de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) fue fundada en 1944. Cuenta con un instituto de medicina y con la fundación El futbolista. Su secretario general desde hace décadas es Sergio Marchi. Su historia es larga en lo que concierne a las reivindicaciones de los jugadores. La primera huelga que estalló data de 1948 y se realizó contra el gobierno de Juan Domingo Perón; la más reciente ocurrió en marzo pasado, cuando la agrupación postergó el inicio del torneo local.

El sindicato goza de aceptación entre los futbolistas de primera y de segunda división. Sobre el incidente de marzo, los jugadores se fueron a la huelga porque varios de sus clubes les debían salarios. El asunto se destrabó cuando el Estado y los nuevos beneficiarios de los derechos de transmisión de la televisión de paga depositaron un adelanto millonario.

En Argentina, la compra-venta de futbolistas mueve entre 100 y 160 millones de dólares al año. De esas transacciones, la FAA recibe 0.5%, además de las cuotas de sus afiliados.

Alemania: ayuda integral

En Alemania, el sindicato de futbolistas (VDV, por sus siglas en alemán) les ofrece servicios de prevención y protección de derechos laborales. También los orienta en materia de formación y planeación profesional, y les otorga servicios médicos, además de asesorarlos en materia de sicología deportiva, competencia íntegra y relación con los medios de comunicación.

El sindicato fue fundado en 1987 por jugadores de la Bundesliga, entre ellos  Benno Möhlmann, Ewald Lienen, Frank Pagelsdorf, Florian Gothe, Charly Körbel y Guido Buchwald, para darles voz frente a los clubes, reconocida por la Bundesliga (la liga de primera división) y por la Federación Alemana de Futbol (DFB).

“Hasta ese momento (1987) no existía ningún representante que defendiera los intereses de los jugadores frente a los clubes, las asociaciones, los políticos o la opinión pública. El objetivo fue crear esta figura de representación, pero también ofrecer a los futbolistas profesionales una gama de prestaciones en cuanto a la protección y previsión de sus derechos”, explica en entrevista el gerente del sindicato alemán, Ulf Baranowsky.

El también exjugador de futbol recuerda que un detonante fundamental para la formación de la asociación fue la situación que en esa época enfrentaron muchos futbolistas, quienes al invertir en inmuebles como una manera de ganar fondos terminaron con grandes pérdidas económicas.

“El modelo de inversión en bienes raíces, muy común en esos tiempos, buscaba que los jugadores ahorraran en impuestos y que obtuvieran altos rendimientos. Pero en la práctica muchos fueron víctimas de asesores financieros y perdieron mucho dinero. El VDV surgió también como un medio de autoayuda”, dice.

El VDV tiene más de mil 400 jugadores afiliados provenientes de la primera división y de las ligas regionales. Jugadores top de la liga, como Robert Lewandowski, Matt Hummels y Mario Götze, son miembros del sindicato. (Con información de Yetlaneci Alcaraz, Leonardo Boix, Diego Calmard y Francisco Olaso) 

Este reportaje se publicó el 22 de octubre de 2017 en la edición 2138 de la revista Proceso.

Acerca del autor

Reportero con 30 años de experiencia en temas deportivos, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha cubierto Copas del Mundo de Futbol, Gran Premio de Fórmula Uno, peleas de boxeo de título mundial, mundiales de ciclismo, Juegos Panamericanos y Juegos Centroamericanos.

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