Los largometrajes en competencia del FICM, con diversidad y atmósferas claras

MORELIA, Mich. (proceso.com.mx).- La sección de largometraje mexicano de ficción de la 15 edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) se caracteriza por sus tópicos muy realistas, pero diversos, sus diferentes técnicas para la fotografía, la luz (ya sea natural o artificial) y sus locaciones bien definidas proponen atmósferas más claras.

A pesar de que las películas nacionales se enfrentan aún al poco presupuesto, las propuestas de los realizadores no decaen.

Casa caracol (2017), ópera prima del franco-mexicano Jean-Marc Rousseau Ruiz, muestra a una mujer, Sofía, inquieta por la misteriosa muerte de su esposo. Así que decide tomarse unas vacaciones para encontrar tranquilidad en Casa Caracol, un hostal en el pueblo de Xilitla, en medio de la selva. Ahí conoce a Nico. Vive noches llenas de fiesta y fraternidad hasta que asesinan lo asesinan.

Rousseau Ruiz manifestó que el poco tiempo para rodar y el poco presupuesto “se convirtió en un problema”.

“Fueron jornadas de 18 horas de trabajo y de cuatro para dormir. Quien interpretó al hombre jubilado fue una persona de Xilitla que tiene un hotel y aceptó participar. Cualquiera les puede decir que todo fue muy complicado y que el gran logro fue poder terminar la película”.

Actúan José Carriedo, Rosalba García e Ianis Guerrero.

Rosalba García expresó sobre su papel como Sofía: “Fue difícil interpretarlo porque en general no soy una persona con ese carácter, y el guion habla de someterse a una gran cantidad de agresividad y fatalidad continuamente. Yo no lo tomé como una cuestión de género, sino como una metáfora de la situación que se vive, en la que las mujeres reciben violencia, pero también todos nosotros. Pero no tomo esa vulnerabilidad a partir de género”.

Paula Markovitch –guionista de Sin remitente, de Carlos Carrera; Temporada de patos y Lake Tahoe, de Fernando Eimbcke, y además ganó Mejor Largometraje Mexicano en la 11 edición del FICM con su ópera prima El premio– ahora vuelve a competir con Cuadros en la oscuridad.

Es la historia de Marcos, un artista de 65 años que trabaja en una gasolinera, pero en realidad es un artista plástico y nunca ha podido exhibir sus pinturas y tiene pensamientos amargos acerca del destino. Luis, un ladrón de 13 años, entra en su casa creyéndola deshabitada. Los dos empiezan una amistad. El artista es un comunista y la dictadura en Argentina no le dio oportunidades.

Markovitch se inspira en su papá para crear esta cinta.

“Me basé en mi padre, Armando Markovitch, un pintor que no expuso su obra en vida, el origen de su anonimato lo ubicó en la escuela de la dictadura y de los exiliados. El exilio tuvo una cosa trágica porque deja a las personas sin cultura y él no podía presentar pinturas porque no tenía ni documentos. Hay muchas obras que son omitidas cuando hay sistemas  crueles y opresivos. Además, somos una humanidad que de alguna manera destruimos nuestros tesoros y eso me tenía obsesionada”.

Sobre el color y el sonido del filme expresó que “en la manera de narrar quise hacer una ola de momentos, de instantes, no tanto de una secuencia de causa y efecto, por eso trabajamos con un color, una temperatura y un sonido distinto como propuesta formal narrativa.

“Con los sonidos trabajamos distintas texturas, fue una búsqueda que se realizó con toda la delicadeza para generar la belleza del ruido, que la película fuera un poco aturdidora, algo real”.

Lo interesante es que no es una biografía tal cuan de su progenitor, porque hay ficción muy de ella.

El elenco lo conforman Alvin Astorga y Maico Pradal.

Sinvivir, de Anaís Pareto Onghena, aborda de manera diferente el suicidio. Se ve a Jairo, quien ve invadida su intimidad cuando Hugo, un amigo que vive temporalmente con él, trae a la casa a su primo Moi, quien ha intentado suicidarse. Y la hermana de Jairo es muy positiva en la vida, pero Jairo empieza a cambiar.

Pareto Onghena señaló que la idea de contar una historia de depresión y suicidio fue motivada por las ganas de compartir el amor a la vida.

“La idea era buscar tres personajes que por motivos tuvieran una carencia en sus vidas. No hay un acercamiento personal sobre el tema del suicidio, quería hacer una oda a la vida para decir que a pesar de que uno esté jodido o algo no funcione, siempre habrá algo de lo que nos podremos agarrar”.

Con una luz natural y hablada en inglés, The drawer boy (El dibujante), está basada en una obra de teatro y es en inglés. Trata sobre Miles, un joven actor de teatro de Toronto, quien llega al condado de Huron, Ontario, a la casa de Angus y Morgan, dos granjeros solteros. Miles se queda con los dos hombres para reunir historias sobre la vida rural y hacer una obra de teatro sobre ella. Las tres existencias quedan irrevocablemente alteradas cuando el arte intenta imitar la vida y la línea entre la verdad y la ficción se cruza.

Su director Arturo Pérez Torres trabajó con actores que nunca se había dedicado al séptimo arte.

“Esta es una obra de teatro que tiene como veinte años, es la primera ficción narrativa que hago. La leí hace diez años y me llamó la atención el tema. Básicamente laboré con actores de teatro y fue una gran labor que aproveché, pues logré hacer secuencias de más de diez minutos porque están acostumbrados a aprenderse diálogos muy largos”.

Para recrear el año de 1973, el realizador filmó con luz natural, tanto de noche como de día. Y los diálogos fueron muy cuidados. La historia no es rebuscada y la casa, donde todo sucede, es otro personaje. Richard Clarkin, Jacob Ehman y Stuart Hughes son los protagonistas.

Karina Gidi efectúa un actuación espectacular en Los adioses, de Natalia Beristain. El largometraje es sobre Rosario Castellanos. El relato se desarrolla a principios de los años cincuenta en la Ciudad de México, cuando Castellanos va en contra de una sociedad regida por hombres. Es una docente y escribe, pero a su esposo Ricardo no le importa mucho su vida intelectual.

Beristáin reconoció el valor que han tenido mujeres como la escritora Rosario Castellanos para impactar a la sociedad contemporánea. 

“De pronto, la figura que tenía de Rosario se volvió más tangible, ya no era sólo una figura poderosa de la escritora sino de una mujer como yo. Estamos viviendo el inicio de una nueva etapa, de nosotros como comunidad, como sociedad, como mujeres, y este inicio está construido por figuras como Rosario, que alguien como ella rompiera con tantos paradigmas, permite que todas lo hagamos en la actualidad”.

También destacó que las nuevas generaciones no conocen las aportaciones de Rosario Castellanos:

“Me preocupaba la deconstrucción de Rosario. Creo que lamentablemente es una figura de quien muchos sólo conocen el nombre, con suerte sabemos que escribe, pero al menos de mi generación para atrás no”.

Los adioses
 está basada en una ardua investigación de campo con entrevistas a personajes que conocieron de cerca a Rosario Castellanos, como Elena Poniatowska, Juan Villoro y Samuel Gordon, quien convivió con la escritora en Israel, semanas antes de su muerte.

También actúa Daniel Giménez Cacho, Tessa Ia y Pedro de Tavira.

Es la primera película mexicana filmada con un iPhone. Se títula Oso polar, de Marcelo Tobar. Muestra a Heriberto, un joven que le da un aventón a dos antiguos amigos de la primaria para ir a una reunión de generación al otro lado de la ciudad. Durante el trayecto, lleno de desperfectos, anécdotas y alcohol, Heriberto intenta reconectar con ellos, pero Flor y Trujillo van replicando la misma dinámica abusiva que tenían contra él de niños. Heriberto, que ya no es el mismo sumiso de antes, va a darles la sorpresa de sus vidas.

Debido a su forma de filmar, implicó abordar la historia desde otra perspectiva visual y de contenido.

“Es una película con la que me di cuenta de que se cambian las reglas del juego por completo. Cuando decidí firmarla, hablé con Elsa Reyes (productora) y en seis meses ya estábamos creando. Primero pensamos que esto iba a ser para YouTube pero después evolucionó el proyecto y escribí el guion alrededor de la idea del celular (…) sabiendo que íbamos por una estética distinta”.

Marcelo Tobar platicó que sus recuerdos escolares y una retrospectiva sobre su persona lo impulsaron a crear personajes que siempre son víctimas de otros seres humanos.

“Tuve una reunión de primaria y eso me despertó. Me di cuenta de que tenía una imagen mía que era muy distinta a la que mis compañeros tenían de mí, a partir de las cosas que me contaron. Descubrí que había vivido desde los siete años con cosas no resueltas. Empecé a soñar con eso y supe que debía contarlo en mi futura película con personajes que no son villanos y que simplemente cada uno de ellos es bulleado por otra persona”.

En el reparto están Humberto Busto y Verónica Toussaint. Busto consideró que su actuación en Oso polar le otorgó una evolución interpretativa, misma que nunca se vio afectada al ser filmado todo el tiempo con una cámara de celular.

“Previo al rodaje me había sentido perdido o frustrado en el ámbito profesional, pero con Marcelo pude explorar otras cosas y desarrollarlas, por primera vez me sentí que encajaba en una coordenada”.

Y Ayer maravilla fui, de Gabriel Mariño Garza, ofrece un largometraje sobre la soledad. Se centra en un solitario personaje de la Ciudad de México que desliza su existencia cambiando incontrolablemente de cuerpo. Sin saber cuándo cambiará, vive una vida monótona viajando entre cuerpos, los cuales termina abandonando. Su hastío y desesperanza se ven enfrentados al amor que siente por Luisa.

Mariño Garza explicó que intentó mostrar una historia moderna en la que converge la fantasía y el realismo.

“Teníamos la idea de hacer una fábula moderna y una historia con elementos fantásticos con un personaje que cambia de cuerpo, además había varias detonantes, entre ellos, preguntarnos si nos enamorarnos de la esencia de las personas o del físico”.

El relato es en blanco y negro. Se filmó durante cinco semanas y no existió un guion de por medio, sino un escrito corto que sirvió como guía para los actores Hoze Meléndez y Siouzana Melikian, quienes aseguraron que no tuvieron problemas para conducir sus respectivos personajes hacia el objetivo de la trama.

La conclusión es que las siete películas reflejan los problemas y virtudes de la sociedad actual y con más miras a temas universales.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha.

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