“Latidos”, de Cecilia Appleton

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Sobre el tema de la muerte, Cecilia Appleton imaginó un “bardo” (palabra tibetana que significa el periodo entre una vida y la siguiente) y lo representó a través de la coreografía Latidos con su compañía Contradanza A. C. en el Teatro de la Ciudad, a un mes y un día del sismo.

La obra inicia con un hombre adulto vestido con bata de paciente (verde), alrededor del cual estaban unos cuerpos “finados” envueltos con unas telas brillosas de tono crudo, que les servían de crisálidas antes de mutar en almas.

Mientras, en la parte superior del escenario, de manera flotante, la imagen de una sustancia oscura sin forma (como una tinta), ambigua pero constantemente móvil, se proyectaba en una pantalla grandísima rectangular, angosta y larga, que abarcaba de pierna a pierna la boca-escena del teatro.

Aquel personaje principal –caracterizado por Manuel Márquez– se encontraba en el bardo del imaginario de Appleton, compuesto de capullos y líquido, donde un hombre-deidad a modo de espectro lo acompañaba durante dicha transición lenta.

Este segundo personaje (realizado por Yseye Appleton), antagonista de la narración, provoca fuertes referencias mitológicas sobre el intervalo entre la vida y la muerte.

Por ejemplo, en la cosmogonía mexica, el xoloitzcuintle (perro calvo de raza mexicana) es la compañía del espíritu en su largo viaje al inframundo llamado Mictlán; era un enviado de Xólotl, Dios del ocaso, como en la mitología griega Caronte es el guía en la barca de las sombras errantes.

También, en el bardo de la coreógrafa, las almas salidas de los capullos bailan conformando la negrura melancólica, y desde esta lejanía gritan nombres comunes (Luis, Carlos) –interpretadas por Edna Arcos, Leonardo Díaz, Patricia Hernández, Luis Neri, Carlos Ramírez, Mariana Rosales y Rosa Villanueva–. Su atmósfera integra la sonoridad de ecos, rasgados y gritos. Finalmente, el hombre es envuelto con su crisálida para renacer.

Appleton aborda el espacio-tiempo del límite entre la vida y la muerte ensanchándolo desde su visión y con un estilo narrativo.

La obra fue estrenada en el Palacio de Bellas Artes en el 2016; luego se presentó en el Teatro Raúl Flores Canelo en agosto del 2017. Es la producción coreográfica más reciente de Contradanza, la cual festejará su 35 aniversario en el 2018.

En relación al sismo, la artista donó el 35 % de su taquilla en el Teatro de la Ciudad a beneficio de la Clínica Crisálida de medicina alternativa, afectada por el derrumbe del edificio Álvaro Obregón 286, en la colonia Hipódromo Condesa.

La función de Latidos recaudó un total de 258 boletos vendidos (la planta baja de la sala teatral estaba casi llena), los cuales serán distribuidos de la siguiente manera: teatro, 30 %; la compañía de danza, 35 %; y la clínica, el otro 35.

La perspectiva humana de Appleton al contribuir en la reconstrucción de ese espacio de salud, observa a los 202 pacientes que ahí eran atendidos a la semana, mismos que tuvieron que suspender sus terapias como víctimas colaterales del desastre.

Este texto se publicó el 29 de octubre de 2017 en la edición 2139 de la revista Proceso.

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