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Las operaciones de Ricardo Salinas Pliego en los paraísos fiscales de Luxemburgo, Malta y Barbados

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En la última década y media, Ricardo Benjamín Salinas Pliego, el cuarto hombre más rico del país, realizó operaciones en los paraísos fiscales de Luxemburgo, Malta y Barbados, sea para manejar inversiones o para respaldar económicamente una fracasada compañía de jets privados.

Su sociedad de Luxemburgo, Codisco Investments Sàrl, es homónima de Codisco Investments LLC, una compañía que incorporó en Delaware –otro paraíso fiscal– y que las autoridades estadunidenses identificaron como parte de un esquema fraudulento operado por el dueño de TV Azteca en 2003.

El nombre del magnate y sus compañías aparecen en actas de los registros del comercio de jurisdicciones secretas, obtenidos por el diario alemán Süddeutsche Zeitung y compartidos al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés). Proceso los consultó en el marco de la investigación global “Paradise Papers”.

Hace año y medio, la otra investigación denominada “Panama Papers” –ya coordinada por el ICIJ– reveló la cercanía del dueño de Grupo Salinas con el mundo offshore, pues mostró que el multimillonario mexicano utilizó empresas de papel en las Islas Vírgenes Británicas para comprar obras de arte y operar un yate. Posteriormente, el implicado afirmó que todo era legal.

Nombre conocido

El 31 de octubre de 2013, Salinas Pliego decidió trasladar hacia el paraíso fiscal de Barbados su sociedad luxemburguesa Codisco Investments Sàrl. Cinco años antes el magnate todavía compartía la totalidad de las acciones con su hijo Benjamín Francisco Salinas Sada.

El acta constitutiva de la compañía, consultada por Proceso en el registro del comercio de Luxemburgo, establece que la sociedad fue creada el 23 de septiembre de 2003, y sus primeros administradores fueron Salinas Pliego y el político priista Jorge Mendoza Garza, entonces vicepresidente de información y asuntos públicos en TV Azteca. Entre 2006 y 2012, Mendoza fue senador por Nuevo León.

La sociedad luxemburguesa estaba en operación en enero de 2005 cuando, del otro lado del Atlántico, la Comisión de Bolsa y Valores estadunidense (SEC) reveló que Salinas Pliego obtuvo 109 millones de dólares a través de una compañía incorporada en el paraíso fiscal de Delaware, con un nombre prácticamente similar: Codisco Investments LLC.

De acuerdo con la SEC, Salinas Pliego utilizó a Codisco Investments LLC para comprar con “descuento” una deuda multimillonaria que Unefón –una subsidiaria de Azteca Holdings– debía a la empresa canadiense Nortel Networks. El dueño de Grupo Salinas no había mencionado a los accionistas ni a las autoridades que era socio de Codisco Investments LLC, junto con Moisés Saba, entonces director de Unefon.

En junio de 2003, cuando Unefon pagó la deuda a Codisco Investments a su precio normal, Salinas Pliego se embolsó personalmente 109 millones de dólares, según la SEC. Durante meses, el dueño de TV Azteca negó estar detrás de la sociedad de Delaware, hasta que un reportaje del diario The New York Times lo obligó, en enero de 2004, a reconocer que era parcialmente dueño de la compañía.

Salinas Pliego siempre negó que la maniobra fuera fraudulenta. El 14 de septiembre de 2006 pagó 7.5 millones de dólares a la SEC para evitar un juicio. En el acuerdo, el multimillonario no reconoció ni negó las acusaciones en su contra; sin embargo, las autoridades le prohibieron dirigir una empresa cotizada en la bolsa de Estados Unidos durante cinco años.

El multimillonario incorporó Codisco Investments Sàrl en Luxemburgo a finales de septiembre de 2003, tres meses después que Unefon firmó el acuerdo para reembolsar a Codisco Investments LLC, a través del cual Salinas Pliego fue señalado de ganar 109 millones de dólares.

De acuerdo con el acta constitutiva, la sociedad luxemburguesa tenía un objeto amplio, que abarcaba la toma de participaciones en cualquier empresa, la emisión de préstamos y garantías a otras compañías, la creación de carteras de patentes, así como la operación de “transacciones comerciales, financieras, mobiliarias o inmobiliarias”.

El 25 de octubre de 2013, Salinas Pliego y su hijo vendieron todas las acciones de Codisco Investments Sàrl a Iberlux S.A., una sociedad incorporada en Panamá, de la que no existen registros públicos disponibles. Seis días más tarde, la sociedad fue trasladada de Luxemburgo al paraíso fiscal de Barbados.

Si bien los Salinas vendieron formalmente sus acciones, algunos documentos los vinculan con la sociedad panameña: en el acta de transferencia de las acciones, una misma agente llamada Sofia Afonso-Da Chao Conde, representó al multimillonario, su hijo e Iberlux.

Además, en la isla caribeña el director de la sociedad recién transferida fue el español Pedro Martín Molina Reyes, quien desde 2008 se desempeñaba como “asesor financiero” de Codisco Investments Sàrl y representó la sociedad Grupo Elektra Global S.L., domiciliada en España.

Jets portugueses… en Malta

Esta misma empresa, Grupo Elektra Global S.L., aparece en otros documentos consultados en “Paradise Papers”.

Revelan que Salinas Pliego realizó transacciones millonarias a través de sociedades offshore para adquirir participaciones en Jet Republic, una sociedad creada en Portugal –con una subsidiaria en el paraíso fiscal de Zug, en Suiza– por Jonathan Breeze, un expiloto de la Fuerza Aérea Real británica.

Esta empresa se distinguió en septiembre 2008 al anunciar, en plena crisis financiera global, que compraría 110 lujosos jets Bombardier Learjet 60XR, por un precio total de mil 500 millones de dólares. Breeze aseveró entonces que el proyecto contaba con el respaldo de Grupo Salinas.

El consorcio de Salinas Pliego operó a través de Grupo Elektra Global, S.L., una compañía domiciliada en España que no aparece en los informes anuales que Grupo Elektra entrega a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Entre septiembre de 2008 y noviembre de 2011, Grupo Elektra Global, S.L. compró participaciones en Jet Republic Limited y Jet Republic –Malta Limited, dos compañías incorporadas en Malta, cuyos fundadores eran el propio Jonathan Breeze y el financiero de origen checo Viktor Popovic.

Según documentos del registro del comercio de Malta, dos personajes firmaron las actas a nombre de Grupo Elektra Global, S.L.: Pedro Martín Molina Reyes –uno de los operadores de la ya mencionada sociedad luxemburguesa Codisco Investments Sàrl– y Michael John Detmold Macphee, aliado y socio de Salinas Pliego.

Los mismos documentos muestran que Grupo Elektra Global, S.L. compartió las acciones de las sociedades maltesas con Euram AG, un banco privado ubicado en Austria.

De acuerdo con el periódico británico The Guardian, al lanzar su compañía, Breeze afirmó que proveería servicios “chapados en oro, en el cielo y en la tierra”. La idea consistía en crear un “club” de superricos, quienes a cambio de unos cuantos millones de dólares podrían utilizar las aeronaves de la empresa a su gusto, en lugar de comprar sus propios jets privados y tenerlos estacionados la mayor parte del año.

Sin embargo, la crisis financiera y la recesión global destrozaron la apuesta del piloto, quien en agosto de 2009 reconoció que Jet Republic era “técnicamente insolvente” y que el aviador Bombardier había cancelado el pedido de aeronaves. Días después, Breeze liquidó la sociedad.

Furiosos por su brutal despido, los empleados de la empresa –varios de ellos extranjeros– se comunicaron con Grupo Salinas. Pedro Molina Reyes les dijo que Breeze había incumplido con el monto que invertiría en la sociedad, según un reportaje que publicó el portal especializado en aviación AINonline en diciembre de 2009.

Pese a ello, durante los siguientes dos años Grupo Elektra Global continuó sus operaciones con las sociedades de Malta y con el propio Breeze: en noviembre de 2011, por ejemplo, el expiloto entregó 3 millones 750 mil acciones de Jet Republic-Malta Limited a la empresa de Salinas Pliego.

Después de una serie de reacomodos internos, las sociedades maltesas fueron disueltas en mayo de 2013.

Contactos con Appleby

El grupo del magnate atrajo la atención de los abogados de Appleby, el despacho especializado en servicios offshore con sede en Bermudas. Durante una visita a México que realizaron tres de ellos en agosto de 2015, tuvieron una cena de negocios con ejecutivos de Grupo Salinas.

“Expresaron interés y deseo de reubicar su (sociedad) cautiva de Luxemburgo y quisieran empezar a explorar la posibilidad de transferirla a Bermudas”, indicó Eduardo Fox, uno de los abogados, en un memorando interno. Agregó que en algunos meses se reunirían de nuevo para “entrar en los detalles sobre la fiscalidad internacional y las ramificaciones legales” de la operación.

El pasado martes 31, Apro envió un cuestionario a Salinas Pliego –a través del equipo de prensa de Grupo Salinas–, donde planteaba una serie de preguntas relacionadas con las sociedades offshore del magnate. Hasta la noche de este domingo no obtuvo respuesta.

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