“Los Meyerowitz: La familia no se elige”

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El director Noah Baumbach regresa con una cinta familiar, cargada de dolor y resentimiento, ansiosa por encontrar la sanación de viejas heridas, titulada en español Los Meyerowitz: La familia no se elige. (Historias nuevas y selectas) y en inglés “The Meyerowitz Stories (New and Selected)”. Una obra con buenas actuaciones, reflexiva y con tintes de sarcasmo y humor negro, y de gran capacidad catártica.

Estelarizada por Adam Sandler, Ben Stiller, Dustin Huffman, Ema Thompson, Elizabeth Marvel y Grace Van Patten, gira en torno a los hijos de la familia Meyerowitz, quienes deben lidiar con la pesada sombra de su padre, un artista que sólo parece verse a sí mismo.

Harold Meyerowitz es un artista plástico que pasó la mayor parte de su vida dando clases pero cuyo reconocimiento nunca llegó. Y así como no llegó para él, tampoco para cada uno de sus hijos. Harold es un sujeto difícil, caprichoso y narcisista, casado ahora con Maureen (Thompson), una mujer alcohólica que casi siempre se la pasa de viaje.

Además, de un lado tenemos a Danny (Sandler), músico frustrado que acaba de separarse de su mujer con quien tuvo una hermosa y talentosa hija llamada Eliza, que está a punto de entrar a la universidad a estudiar cine; el padre no lo reconoce como artista.

Luego se encuentra su hermana Jane, mujer poco expresiva que trabaja en la empresa Xerox pero nunca sabemos bien a qué se dedica; sea lo que sea, está lejos de ser algo artístico.

Por último, la estrella de la familia, el medio hermano de Dany y Jane, Matthew (Stiller), un exitoso contador, es el orgullo de su padre, pues a diferencia de todos él sí supo cómo hacer dinero. No obstante, no siente mucho reconocimiento de su padre, y es que el señor Harold lo presume mucho con todo el mundo aunque a Matthew lo hace sentir insuficiente, al igual que a sus hermanos, con la diferencia que a éste sí le ponía atención.

Por azares del destino, un reencuentro familiar obligará a todos a sanar sus heridas, tanto físicas como emocionales.

La cinta de Bauchman nos recuerda un poco una previa, The Squid and The Whale, en donde el narcicismo de un padre frustrado, interpretado por Jeff Daniels, destruye a su familia. Daniel interpreta a un escritor que es adorado por sus estudiantes pero que nunca pudo despegar como se había pronosticado. Los Meyerowitz pareciera la continuación de esa historia, casi 30 años después.

El director explora a los principales miembros de la familia para explicar el dolor y la frustración que los padres pueden causarles a sus hijos, pero también nos muestra que el legado familiar es mucho más grande que eso, y que cada miembro de la familia lo vive de manera distinta, y que toca a cada uno asumir los costos y tomar decisiones adecuadas para salir adelante.

Los Meyerowitz es una cinta más enfocada al perdón que a vomitar el enojo que se tiene con respecto a las expectativas del amor, cuidado y reconocimiento de la infancia, eso que vivimos deseando que nuestros padres nos den de cierta manera, y que si no se cumple se va volviendo doloroso con el paso de los años.

Los Meyerowitz es una cinta que habla sobre la capacidad del perdón para procurar nuestra sanación. Y es ahí cuando somos capaces de encender el motor de nuestra vida.

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