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Isabel II, en “el centro del escándalo” por los Paradise Papers

LONDRES (apro).- Organismos que hacen campaña por una mayor transparencia financiera, parlamentarios y grupos antimonárquicos en el Reino Unido denunciaron a la reina Isabel II de Inglaterra por haber invertido al menos 10 millones de libras esterlinas (unos 13 millones de dólares) de su dinero personal en paraísos fiscales, tras revelaciones de los llamados Paradise Papers.

Los documentos, dados a conocer este domingo 5 luego de una investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) con varios periódicos del mundo –entre ellos Proceso—, revelaron que millones de libras de la fortuna personal de la reina fueron invertidos en un fondo de las Islas Caimán, como parte de un portafolio offshore secreto.

Los documentos mostraron cómo Isabel II, a través de su Ducado de Lancaster, invirtió de forma secreta en empresas inglesas como Threshers o BrightHouse, esta última una cadena con unas 270 sucursales en el país que vende muebles, electrodomésticos y otros productos, y que fue muy criticada por explotar a miles de familias pobres y vulnerables.

Los detalles de las inversiones offshore de la reina aparecieron en los Paradise Papers, una filtración de 13.4 millones de documentos que abarcan a 19 paraísos fiscales.

Tras las acusaciones, las autoridades del Ducado, que depende de la monarca, dijeron “no tener idea” de las inversiones por más de 12 años en BrightHouse hasta que apareció la información en los Paradise Papers.

El Ducado indicó que la inversión en BrightHouse fue “menor”. Sin embargo, se negó a informar sobre cuánto dinero invirtió exactamente en la empresa desde 2005, que coincidió con un gran aumento en el valor de la firma.

Desde entonces, BrightHouse fue acusada por cobrar de más a sus clientes, así como de utilizar tácticas desleales para vender sus productos a personas con problemas mentales y con dificultades de aprendizaje.

El mes pasado, la firma fue obligada a pagar unos 20 millones de dólares en compensación a unos 249 mil clientes, tras una investigación de la Autoridad de Conducta Financiera.

Luego de las revelaciones, el Ducado de Lancaster informó que hizo inversiones “en algunos fondos en el extranjero”, incluido uno en Irlanda, y ahora quedó bajo mucha presión para dar detalles sobre el dinero invertido en los mismos.

La retribución de la reina

Tanto grupos que hacen campaña por una mayor transparencia financiera, como parlamentarios y organizaciones antimonárquicas demandaron un mayor escrutinio de las cuentas reales, principalmente debido a que la corona recibe subvención estatal.

Isabel II percibirá el próximo año un salario anual de 104.7 millones de dólares, un aumento de 8% (7.6 millones) desde 2016, debido a una decisión del Tesoro británico.

La retribución de la reina procede del Patrimonio de la Corona, una serie de propiedades y terrenos que, por ejemplo, abarcan la mayor parte del extremo occidental de Londres, una de las zonas mejor valoradas de la ciudad.

La retribución incluye inmuebles, negocios, pero también parques y, según la costumbre de Reino Unido, pertenecen al jefe de Estado, pero sólo durante su reinado, por lo que no pueden ser vendidos ni traspasados.

También incluye al Ducado de Lancaster, un conglomerado de tierras y propiedades creado en 1399 que tiene como objetivo generar ingresos para la monarca.

Las cifras oficiales más recientes del Ducado indican que generó hasta marzo pasado ganancias por 519 millones de libras (680 millones de dólares).

De acuerdo con los Paradise Papers, el Ducado utilizó fondos de capital privado en el extranjero creados para permitir que inversores del Reino Unido no tengan que pagar impuestos en Estados Unidos por sus inversiones.

Los inversores que no pagan tributos en el Reino Unido pueden verse obligados a pagar impuestos si invierten en ciertos tipos de fondos en Estados Unidos, aunque el Ducado de Isabel II indicó que no se benefició de ese arreglo impositivo a través de sus inversiones en las Islas Caimán, hechas a través de la firma Dover Street VI Cayman Fund LP. Según los documentos, la monarca habría invertido en ese fondo al menos 10 millones de dólares.

En una carta fechada en septiembre de 2007, los directores de Dover Street VI indicaron haber destinado parte de los fondos reales al grupo Vision Capital Partners VI B LP, creado para evadir impuestos en Estados Unidos.

Dover Street VI había sido creado para funcionar hasta diciembre de 2014 y desde entonces vendió bienes y depositó dinero a inversores. Se desconoce exactamente cuánto pagó al Ducado de Lancaster. Sólo apareció un documento, fechado en junio de 2008, que revela haber pagado 361 mil 367 dólares al grupo de la Reina. El Ducado sólo pagó una pequeña parte en tributos, cerca de 0.4% o unos mil 500 dólares.

Al respecto, el director financiero del Ducado, Chris Adcock, informó al diario The Guardian que el grupo desconocía haber invertido en la criticada empresa BrightHouse.

“Los inversores ponen su dinero en fondos por un periodo de tiempo, pero no son responsables de las decisiones de inversión de esos fondos”, agregó.

Los Paradise Papers también revelan que, a través de la misma inversión indirecta, la reina invirtió dinero en Threshers antes de que la firma se declarara en bancarrota en 2009.

Al ser consultado sobre si Isabel II destina dinero a otros fondos offshore, Adcock respondió que la monarca “invierte en un fondo domiciliado en Irlanda”. Más tarde, señaló que el Ducado “realiza un número de inversiones y algunas de éstas son en fondos offshore. Todas nuestras inversiones están completamente auditadas y legitimadas”, subrayó.

De acuerdo con Adcock, el Ducado invirtió unos 7 millones de dólares en el fondo Jubilee Absolute Return, que destina dinero a fondos de alto riesgo. Dicho fondo estaba domiciliado inicialmente en Bermuda y, a partir de 2006, se trasladó a la isla de Guernsey, también un paraíso fiscal.

“Nosotros no estamos al tanto de ninguna ventaja tributaria para el Ducado al invertir en fondos offshore. La política de inversión del Ducado se basa en recomendaciones de nuestros consultores de inversión y de distribución de bienes, en lugar de estrategias impositivas”, continuó.

Por su parte, el jefe del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, demandó acciones concretas en caso de una supuesta evasión fiscal, y dijo que los nuevos documentos dan cuenta “de un sistema para los súper ricos, y otro para el resto cuando se trata de pagar impuestos”.

En tanto, John McDonnell, jefe del Tesoro en la oposición, calificó las revelaciones como “muy preocupantes”.

“Tanto la primera ministra como el ministro de Economía deben explicar cómo es posible que este comportamiento escandaloso haya sido permitido por tanto tiempo sin que se tomaran acciones”, destacó el político.

“Aquí tenemos evidencia de que, a pesar de todas las promesas hechas por parte del gobierno para combatir la evasión fiscal, no se tomaron acciones reales. La semana pasada el gobierno bloqueó un pedido laborista para que se enmendara la ley financiera contra evasión fiscal”, agregó.

Según McDonnell, “cada libra esterlina que evaden pagar los súper ricos es una libra menos para el empobrecido servicio nacional de salud, para nuestras escuelas y sistema de asistencia a ancianos”.

Vince Cable, líder de la tercera fuerza política en Gran Bretaña, los Liberales Democráticos, reclamó a las autoridades del país medidas concretas para combatir el problema de la evasión fiscal a nivel mundial.

Meg Hillier, presidenta del poderoso Comité parlamentario de Cuentas Públicas, dijo que tanto el gobierno como el ente de recolección de impuestos deberán responder cuestiones muy difíciles tras las filtraciones.

“El gobierno habla de desterrar la evasión fiscal, pero una vez más estamos viendo cómo los súper ricos evitan pagar lo que les corresponde. El ente impositivo debe investigar cada una de las acusaciones que surgieron de estos documentos”, señaló la legisladora.

Un portavoz del gobierno británico defendió las políticas de la administración conservadora en materia de lucha contra la evasión impositiva, al indicar que desde 2010 se recaudaron al menos 160 mil millones de libras (209 mil millones de dólares) al combatirse la evasión fiscal.

“Hay unos 26 mil empleados de la dirección general impositiva que están trabajando para combatir la evasión fiscal, y hemos provisto de fondos adicionales para reforzar esa tarea”, agregó.

Sin embargo, Ana Caistor Arendar, jefa del área de desigualdad social del grupo Oxfam, dijo que la evasión fiscal tiene serias implicaciones a nivel global.

“Hay un costo humano muy real y que muchas veces se pasa por alto como consecuencia de la evasión fiscal: se priva a países pobres de miles de millones de dólares cada año, (recursos) muy necesarios para financiar los sistemas de salud y educación. Este es un problema que afecta a los países ricos como a los pobres. Hasta que los gobernantes no combatan en serio la evasión fiscal, seguiremos sufriendo todos”, alertó Arendar.

La experta agregó que paraísos fiscales como Bermudas, un territorio británico de ultramar, “están en el centro del escándalo”, y por ello “es necesario que el gobierno británico ponga fin al secreto fiscal y lleve a la justicia a los evasores”.

Duncan Hames, director de políticas del grupo Transparencia Internacional UK, enfatizó que el sistema de paraísos fiscales offshore “está podrido desde dentro”.

“Gran Bretaña tiene una gran responsabilidad al respecto, ya que ignora lo que ocurre en muchas de sus dependencias y territorios de ultramar, negándose a rectificar fallas sistemáticas que permiten el lavado de dinero y la evasión impositiva”, concluyó.

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