Y en Puebla, 493 edificios históricos con daños

PUEBLA, Pue. (Proceso).- Con 493 edificios históricos afectados, de los cuales más de un 90% son templos, Puebla es la entidad que más daño sufrió en su patrimonio arquitectónico a causa del sismo del 19 de septiembre.

Algunas capillas, como la de San Francisco Huilango, municipio de Tochimilco, y la de Santa María en Cohetzala, se desplomaron por completo; otras están gravemente afectadas como la de Santiago Apóstol del municipio de Atzala, cuyo techo colapsó y sólo los paredones quedaron en pie, o la emblemática iglesia de la Virgen de los Remedios de Cholula, cuyas torres quedaron semi-destruidas.

En algunos casos, el movimiento telúrico destruyó imágenes de culto con un alto significado para la población católica de la región, como ocurrió en Izúcar de Matamoros, donde una cúpula se vino abajo e hizo añicos la escultura de madera de Santiago Apóstol montado en su caballo, figura estofada en oro del siglo XVII que, con una altura de 2.32 metros, era considerada única en el mundo.

El delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Víctor Hugo Valencia, considera que la mayor inversión se requerirá para los exconventos ubicados en la ladera del volcán Popocatépetl, catalogados como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

En el caso del de San Martín, municipio de Huaquechula, donde el INAH llevaba seis años trabajando en su restauración, se desplomó parte de la bóveda que da al sotocoro.

En el del franciscano de la Asunción de Nuestra Señora, ubicado en Tochimilco, Valencia, habla de una afectación del 80%.

Igual hay derrumbes en otros exconventos, como el de San Miguel Arcángel (Huejotzingo), el de San Francisco de Asís (Calpan) y el del Carmen (Atlixco).

De los 493 edificios que se han contabilizado, 128 presentan afectaciones graves, y de ellos 58 son inmuebles religiosos que colapsaron o están estructuralmente “muy dañados”. En 348 se considera que el daño es mediano y sólo en 17 que es menor.

El gobernador Antonio Gali Fayad considera que la recuperación de esta arquitectura será la que mayor costo tendrá en la reconstrucción de Puebla, pues es posible que se requieran más de 2 mil millones de pesos para su recuperación.

Hasta ahora el INAH sólo ha accedido a 32 millones de pesos como apoyo preliminar al Fondo de Desastres Naturales (Fonden) para apuntalar edificios que corren riesgo de sufrir mayores daños por colapsos.

El delegado del instituto menciona que además de solicitar recursos del Fonden, se pretende aplicar el seguro contra daños que se tiene contratado para proteger el patrimonio histórico de los siglos XVI al XIX.

La próxima semana, personal del instituto iniciará los recorridos con los ajustadores de la aseguradora para que se asignen apoyos emergentes, y posteriormente se determine el monto.

La Unesco podría aportar recursos y personal en el caso de exconventos del siglo XVI y edificaciones del Centro Histórico de Puebla catalogados como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

En tanto que el arzobispo de la Arquidiócesis, Víctor Sánchez Espinosa, ha anunciado que la Iglesia apoyará para la reconstrucción de sus templos, pero no ha mencionado ninguna cifra.

En comunidades como Izúcar de Matamoros, los pobladores han tomado la batuta. Apoyados por paisanos, que desde Estados Unidos han estado al pendiente de lo ocurrido tras el sismo, han convocado a voluntarios para labores de remoción de escombro y limpieza.

Pese a la magnitud de los daños, Valencia insiste en que técnicamente todo el patrimonio destruido por el terremoto puede ser restaurado.

“El INAH insiste, reitera y ratifica que todos los inmuebles son restaurables”, recalca, “pero se requieren recursos económicos, personal y tiempo.”

Rutilia Amigón, perito en arquitectura y encargada de evaluar los daños en la zona de Chiautla de Tapia donde fue el epicentro del temblor, indica que para las poblaciones de las regiones afectadas, sus templos adquieren una relevancia fundamental:

“En Cohetzala y en Chila de la Sal, a riesgo de sus propias vidas, los pobladores, apenas había transcurrido el temblor, se metieron a las iglesias en peligro de colapso para rescatar a sus imágenes, lo que habla del significado que tienen para ellos”.

También el gobernador Gali Fayad hizo referencia a ello al relatar que en sus recorridos por las comunidades hay pobladores que se le acercan para decirle: “mi casa puede esperar, arréglenos mejor la iglesia”.

La segunda etapa, que será de reconstrucción, se calcula que requerirá alrededor de dos años, pero dependerá de que se asignen los recursos y el personal suficiente.

Este texto se publicó el 5 de noviembre de 2017 en la edición 2140 de la revista Proceso.

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