Filme sobre la vida íntima de Rosario Castellanos

Los adioses es la reciente película de Natalia Beristáin (No quiero dormir sola) en torno a las vicisitudes amorosas de la poeta y narradora Rosario Castellanos (1925-1974) con su esposo durante casi dos décadas, el filósofo Ricardo Guerra Tejada. La investigación y la filmación tardaron cuatro años. Protagonizan la cinta Tessa Ia y Karina Gidi en el papel de la autora de Mujer que sabe latín y El eterno femenino, mientras que los roles de su pareja son interpretados por Pedro de Tavira y Daniel Giménez Cacho.

MORELIA, Mich. (Proceso).- La directora de cine Natalia Beristáin rinde homenaje a la escritora mexicana Rosario Castellanos en su nuevo largometraje Los adioses:

“Me queda claro que habrá gente que perciba a la película como corta o espere ver la narración clásica de nace, crece, se desarrolla y muere. Pero este filme no es eso, busca ensayar sobre temas personales que de alguna manera convergen con la Rosario Castellanos que yo descubrí en sus cartas a su esposo, el filósofo Ricardo Guerra, y en el resto de su obra, pero es mi aproximación.”

Luego de ganarse el Premio del Público a Largometraje de Ficción Mexicano en la 15 edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), efectuado del 20 al 29 de octubre pasado, y donde además Karina Gidi obtuvo una mención especial por su actuación como Rosario Castellanos, el filme se estrenó a nivel internacional el pasado 3 de noviembre en el Festival de Cine de Roma, que inició el 26 de octubre y finaliza el 5 de noviembre del año en curso.

En la historia se ve a la autora de la novela Balún Canán de adolescente y también ya madura, desarrollándose como escritora, académica y madre. Son los años cincuenta. Y su turbulenta relación de amor con su esposo muestra a una mujer que lucha por ser ella.

Protagonizan la cinta Pedro de Tavira Egurrola, Karina Gidi, Tessa Ia y Daniel Giménez Cacho. El guión es de María Renée y Javier Peñalosa. La fotografía la realiza Dariela Ludlow. Woo Films, Zamora Films y Chamaca Films son las compañías productoras.

Ni víctima ni diosa

Beristáin, nacida en la Ciudad de México en 1981 y egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), rememora en entrevista cómo surgió Los adioses:

“Deseaba filmar un relato sobre una pareja en su casa peleando, sobre la intimidad de la vida en pareja. Además mientras estaba con esa idea me embaracé. Entonces, la maternidad empezó a ser, por supuesto, un tema como nunca para mí, la maternidad de una mujer que trabaja, en fin. Había ahí varios tópicos que conservaba sobre la mesa. En medio de eso, me topé con las cartas que Rosario Castellanos le escribió a Ricardo Guerra a lo largo de su historia de amor, que duró 18 años.

“Y de pronto, descubro a una mujer de la que me enamoro: frágil y con una pluma deliciosa. Había leído Balún Canán y otras cosas de ella por ahí, pero sin haberle puesto la atención que merecía.”

A la sazón descubrió a “una mujer fallida, contradictoria y con la que yo me puedo relacionar en lo personal, y esta imagen empezó a darle sentido a las otras inquietudes que traía y así fue que empezamos a entrelazar”.

Su ópera prima No quiero dormir sola (2012) se estrenó en la Semana de la Crítica del Festival de Venecia y logró el Premio al Mejor Largometraje en la décima edición del FICM.

–Efectuó una ardua investigación, ¿cómo fue el proceso de la cinta?

–De entrada, echarnos un clavado fuerte a toda su obra, que es realmente muy vasta, nos llevó un par de años y no lo digo como exageración. También entrevistamos a gente que es cercana tanto a la narradora y poeta como a Ricardo Guerra. Entrevistamos a Elena Poniatowska, Hugo Gutiérrez Vega, Juan Villoro, que conoció bien a Ricardo Guerra; a una de las alumnas de Guerra, Marcela, y a Samuel Gordon, etcétera. Estuvimos un buen rato investigando y leyendo.

–¿Cómo se logró ese guión donde a la escritora no se le victimiza, ni se le ensalza?

–Eso nos interesaba muchísimo. Al final, mi punto de partida siempre fue una relación de dos. Yo he estado en relaciones de dos, en donde sé que no hay víctimas y victimarios, o no todo el tiempo; y para retratar una relación de esa complejidad había que justamente cuidar mucho no caer en blancos y negros. Esa fue como una guía para poder realizar la escritura. La verdad es que después del trabajo con los actores y con las actrices terminó de darse ese peso. También estábamos preocupados porque Guerra no fuera el antagonista de la película para no caer en el malo, en el ojete, sino darle una serie de matices.

“De la mano de María Renée Prudencio y luego de Javier Peñalosa, quien llegó a terminar los últimos tratamientos de guión, fuimos entretejiendo mis inquietudes personales con esta cosa de grises, no nada más la dicotomía de blanco y negro; pero asimismo con momentos históricos de la vida de Castellanos y Guerra. ¡Fue complejo!”

Con respecto a que no sólo lleva a la ficción el existir íntimo de Rosario Castellanos, sino igual le asienta una voz propia a la película, relata:

“Sin duda hay una responsabilidad por el hecho de escoger dos figuras públicas como Rosario y Ricardo. Lo que pasa es que igualmente sobre la marcha fui descubriendo que lamentablemente Rosario Castellanos es un nombre, por lo menos de mi generación para abajo, que te suena porque sabes que existe alguna escuela o librería que se llaman así, pero no más que eso. A lo mejor, con suerte, alguien sabe que escribía…

“Pero que la hayan leído y que la hayan podido descubrir como me paso a mí, pues no tanto. En el momento en que dije: ‘Si la gente no la conoce del todo y no la ubica, eso me da cierta libertad de crear mi historia’.”

–Al ver Los adioses, parece que la situación de la mujer profesionista, madre y esposa no ha cambiado, pues sigue el maltrato hacia la mujer y el feminicidio es un problema que se complica, ¿qué opina?

–El número de feminicidios no para; pero llevamos metidos es esto muchos más años de los que queremos aceptar. La película está situada en los cincuenta y sesenta, en ningún momento ponemos los años en pantalla, pero con un poco del look y del vestuario, ayuda a ubicar esa época.

Al inicio de la trama, se ve a la Rosario Castellanos joven, en unas escaleras escribiendo y los únicos que cruzan son varones.

“Entendemos que está en la carrera. Años después cuando regresamos a la UNAM, ya con Rosario como maestra, el panorama, el paisaje ha cambiado un poco; si bien no es equitativo, por lo menos ya hay una presencia femenina mucho más clara. Sin duda es un tema que no está superado. Creo que tenemos el espejismo de que hemos avanzado, aunque el desprecio y el enojo ante la figura de la mujer es muy grande, muy fuerte y muy violento.”

Se le cuestiona qué es para ella recrear en la pantalla grande a una escritora de la talla de Rosario Castellanos, y confiesa que le entró al proyecto sin saber la envergadura en lo que se estaba metiendo (“y de pronto pasé de una filmación gozosísima, placentera, divertida, como muy exuberante de emociones buenas para mí, a un proceso de edición muy duro”). Precisa la realizadora:

“El largometraje estaba bien filmado, bien actuado, pero no era del todo la película que quería hacer y pasamos muchos meses en edición reestructurando. Eso me confrontó con los temas que originalmente fueron mi punto de partida y siento que perdí un poco de vista en el momento en que Rosario y Ricardo se vuelven como el eje y marco de la cinta, y en la edición no había manera de darle la vuelta al tópico de la pareja, a los asuntos de la maternidad y la femineidad y al contexto histórico social. Súbitamente me descubrí vulnerable, expuesta y dudando mucho de todas las decisiones que tomaba o no.

“Pero a su vez, todo ese proceso me impulsó a encontrar exactamente los fragmentos de la obra de Rosario que queríamos que estuvieran en la trama y me llevó también a una reflexión sobre estos temas que yo traía ahí masticando y que hoy, a cuatro años haber arrancado me siento con muchas más preguntas; no obstante, también mi feminismo está mucho más plantado y afincado. Antes me daba pena nombrarme como tal y ahora lo vivo absolutamente desde otro lado y sin duda tiene que ver con este proceso.”

Finaliza manifestando que Los adioses viajará a otros festivales:

“Y si todo sale bien se estrenará en México el primer fin de semana de marzo de 2018.”

Este texto se publicó el 5 de noviembre de 2017 en la edición 2140 de la revista Proceso.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha.

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