México, un mediador inconveniente para la crisis de Venezuela

BOGOTÁ (apro).- La oposición de Venezuela quiere que México esté presente desde el comienzo en el proceso de negociación que emprenderá con el gobierno del presidente Nicolás Maduro para buscar una salida pacífica y constitucional a la grave crisis política, económica y social que vive ese país.

Incluso, la dirigencia opositora ha condicionado la instalación de la mesa de diálogo, programada para este miércoles 15 en República Dominicana, a que el gobierno de Maduro autorice la presencia de los cancilleres de México (Luis Videgaray), Chile (Heraldo Muñoz) y Paraguay (Eladio Loizaga).

La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ha solicitado que México, Chile y Paraguay acompañen el proceso de negociación y el gobierno de Maduro, en principio, está de acuerdo, pero falta que invite oficialmente a los cancilleres de estos países a la reunión en República Dominicana.

“México ya aceptó participar y tenemos mucho interés en que nos acompañe en este proceso desde el primer momento”, dice a Apro el diputado Luis Florido, quien será el jefe de negociadores de la MUD.

El gobierno de Maduro ha propuesto como mediadores a los cancilleres de Bolivia (Fernando Huanacuni) y Nicaragua (Denis Moncada).

De esta manera, el diálogo entre el gobierno y la oposición de Venezuela estaría acompañado por al menos cinco “países amigos”: México, Chile y Paraguay, que le dan confianza a la MUD, y Bolivia y Nicaragua, que le dan confianza a Maduro. El presidente podría proponer a otro país.

El gobierno busca que la agenda de diálogos incluya temas como el respeto a la soberanía y el rechazo a la “guerra económica” que supuestamente desarrollan la derecha venezolana y “el imperialismo” internacional para doblegar al régimen de Maduro.

Los dos temas centrales que le interesa a la MUD negociar con el gobierno son lograr condiciones electorales equitativas para los comicios presidenciales de 2018 y abrir lo antes posible un canal humanitario para que la comunidad internacional pueda enviar a Venezuela los alimentos y medicinas que escasean en el país.

Con esta agenda sobre la mesa, es inevitable preguntarse si México es un país con la suficiente autoridad para figurar entre los mediadores de un diálogo cuyo componente central será el de la transparencia y la legalidad electorales y el otorgamiento de garantías democráticas a la oposición para el ejercicio de la política.

Como lo documentaron Morena y el PAN en los comicios de junio pasado en México, las elecciones para gobernadores en el Estado de México y en Coahuila estuvieron llenas de irregularidades desde las campañas, en las cuales se utilizaron de manera masiva recursos del gobierno de Enrique Peña Nieto para favorecer a los candidatos del PRI.

Lo que hicieron el PRI y el gobierno de Peña Nieto quedó expuesto en la prensa internacional como una reedición más sofisticada y menos burda de los viejos fraudes electores, pero que igual acabó alterando la voluntad popular.

Elecciones equitativas, punto medular

Lo que se vivió en Venezuela en los comicios para gobernadores del pasado 15 de octubre fue una combinación de todas las formas de inequidad electoral: utilización a gran escala de dineros públicos para financiar las campañas de los candidatos del madurista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV); alineamiento mediático al partido en el poder y uso electoral de los programas sociales.

Según los resultados oficiales del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, una instancia bajo el control absoluto de Maduro, el PSUV obtuvo 18 de las 23 gubernaturas en disputa, que equivalen al 78 por ciento del total, mientras que la MUD ganó sólo cinco.

Esto, en un país donde todas las encuestas indican que el presidente es rechazado por entre el 80 por ciento y el 90 por ciento de la población; que registra la peor crisis económica de su historia y donde millones de personas pasan hambre o mueren por falta de alimentos y medicinas.

Incluso como el gobernador electo del rico estado Zulia, el opositor Juan Pablo Guanipa, se negó a juramentar ante la Asamblea Nacional Constituyente, esta misma instancia convocada y electa de manera inconstitucional, anuló los comicios en esa entidad y convocó a nuevas elecciones para diciembre.

Heinz Dieterich, el ideólogo del Socialismo del Siglo XXI proclamado por el fallecido Hugo Chávez y hoy un duro crítico de Maduro, comentó sobre los comicios del 15 de octubre que “el fraude técnico en las urnas y computadoras” no es una de las razones fundamentales para explicar el triunfo oficialista.

“Fue, en resumidas cuentas, el triunfo de un Estado-Partido unificado, intrínsecamente demagógico, sobre una coalición (la MUD) electorera, contradictoria y simuladora”, escribió el intelectual alemán radicado en México.

La MUD, que esperaba iniciar un nuevo intento de diálogo con el gobierno de Maduro en una posición de fuerza tras las elecciones de gobernadores –en las que anticipaba un triunfo contundente–, lo hará hoy desde la debilidad de la reciente derrota (haya sido como haya sido) y más dividida que nunca.

Falta ver, primero, si la mesa de negociaciones se instala o no este miércoles 15 en República Dominicana y si el gobierno de Maduro acepta negociar el tema de la equidad electoral de cara a los comicios presidenciales de 2018, en los que el mandatario buscará su reelección.

El diputado Luis Florido, quien liderará la delegación de la MUD, reconoce que hay mucho escepticismo respecto a las posibilidades de la negociación dentro y fuera de Venezuela, pero considera que el diálogo es la única salida a la profunda crisis que se registra en el país desde hace cuatro años.

“Hay unos que creen que la invasión militar es una salida. Otros creen que tenemos que salir con armas a las calles. Yo creo que esto hay que resolverlo con diálogo. Así se solucionaron conflictos en países como Chile y Sudáfrica. Dialogando con el adversario”, asegura.

La MUD pedirá la renovación del Consejo Nacional Electoral, el levantamiento de las inhabilidades para dirigentes con proyecciones presidenciales como Henrique Capriles y Leopoldo López y “garantías democráticas” en los comicios por la Presidencia del año próximo.

Mientras tanto, la MUD no participará en las elecciones municipales programadas para el mes próximo por “falta de garantías”.

Florido dice que el proceso de diálogo “puede tener éxito o puede fracasar, pero hay que intentarlo”.

Incluso, con México entre los países facilitadores de un proceso de diálogo que busca elecciones libres y sin trampas.

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