Karen Joana fue asesinada por un amigo; peritaje arrojó que él “no era peligroso para la sociedad” (III parte)

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- De 2012 a 2015 hubo 275 homicidios de mujeres en esta ciudad, de acuerdo con los datos del Sistema Nacional de Información en Salud (Sinais).

De ellos, se destaca el feminicidio de Karen Joanna Sánchez Gochi, ocurrido en 2012, aunque las omisiones y negligencias de las autoridades de justicia lo califican como simple homicidio.

Los registros del Sinais –elaborados con los certificados de defunción de Salud, actas del Registro Civil y el cuaderno de defunciones del Ministerio Público– indican que en 25% de estos homicidios (72 casos) las mujeres fueron asesinadas dentro de su hogar y en 23% ciento (64 casos) en la vía pública.

Todos fueron perpetrados principalmente por la noche, entre las 21 y 24 horas. El principal perfil de las víctimas son mujeres de entre 26 y 40 años.

Karen Joanna tenía 20 años y estudiaba Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Su sueño era ser productora de televisión.

El 11 de junio de 2012, Mario Gabriel Enríquez Pérez, compañero de Karen Joana fue a buscarla a las 10 de la noche a su casa. Ella pidió permiso a su familia para verlo y se fue con él. Mario Gabriel la llevó a un hotel de la colonia Obrera Popular, en la delegación Azcapotzalco, donde la asfixió. El cuerpo de Karen Joana fue hallado al día siguiente.

El juez 52 de Primera Instancia del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, Octavio Israel Cevallos, quien tuvo en sus manos el caso, se negó a analizar con perspectiva de género las pruebas que daban cuenta de un feminicidio y no de un homicidio, como finalmente concluyó.

El victimario fue condenado a 35 años de prisión por el delito de “homicidio calificado”. El juez se negó a considerar el caso como femicidio.

En junio de 2011, un año antes del asesinato de Karen Joana, la Ciudad de México destacó por su avance legislativo en tipificar el delito de feminicidio con penas de 40 a 50 años de cárcel.

Cuatro meses después incluso se creó el “Protocolo de investigación ministerial, policial y pericial del delito de feminicidio”, que cuenta con lineamientos en perspectiva de género y derechos humanos. Todo un andamiaje jurídico para no allanar el camino a la impunidad a las víctimas de feminicidio en la urbe.

En el caso de Karen Joana el juez Cevallos tenía todos los elementos para dictar la máxima sentencia por el delito de feminicidio a Mario Gabriel, pues la joven fue encontrada desnuda, un signo de violencia sexual.

Además, el cuerpo fue expuesto en un hotel considerado un espacio público; fue incomunicada después de desaparecer y tenía una relación de confianza con el acusado, era su amigo de hacía años.

Son cuatro de las cinco circunstancias que marca el tipo penal de feminicidio en la capital del país. Sin embargo, el juez Cevallos desestimó estas evidencias y una grave lesión en el cráneo de Karen Joana.

Basado únicamente en el peritaje psicológico que dedujo que Enríquez Pérez “no era un sujeto peligroso para la sociedad” le dictó en junio de 2013 una condena de 35 años de prisión. Al escucharlo, el feminicida echó a reír tras las rejillas del Juzgado.

El feminicidio como homicidio

Entre 2015 y abril de 2017, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México abrió 116 carpetas de investigación por feminicidio, pero sólo ha dictado 77 sentencias por este delito desde julio de 2011 a abril de 2017, a pesar de que ha puesto a disposición a 219 probables responsables y vinculado a proceso a 203 acusados. Es decir, se investigan en promedio mensual tres casos de feminicidio en la capital del país.

La sentencia contra Mario Gabriel fue el colmo de una serie de irregularidades que vivió la familia de Karen. Desde que denunciaron la desaparición de la joven, en lugar de enviarlos a la Agencia Especializada de Investigación para la Atención del Delito de Homicidios Dolosos en Agravio de Mujeres, como correspondía según el sistema que había implementado un año antes la Procuraduría, los remitieron a la Fiscalía Antisecuestros, donde se calificó el crimen como homicidio.

En la Agencia Novena del Ministerio Público, el personal le dijo a la familia que Karen “se había ido con el novio o había hecho berrinche”.  Ante el sarcasmo de las autoridades, su familia se convirtió en investigadora y pidió a la compañía telefónica del celular de Karen, los registros de sus llamadas. Así, supieron que las últimas que contestó fueron las de Mario Gabriel. Aún con estas pruebas en mano, nadie les creyó hasta que encontraron el cuerpo de Karen y Mario Gabriel confesó el asesinato.

En junio de 2013 la familia apeló en la Segunda Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal la sentencia contra Mario Gabriel, bajo el argumento de que el juez no analizó el caso desde la perspectiva de género y que no aceptó tres peritajes ofrecidos por la defensa de la familia: uno de criminalística, otro psicosocial y uno más sobre la violencia contra las mujeres.

Se reabrió el caso y un año después, sin cambios, el juez volvió a confirmar su sentencia por homicidio.

Ante la omisión, la SCJN

Por las omisiones del Poder Judicial capitalino, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) atrajo el caso de Karen Joana Sánchez Gochi. Es uno de los tres casos de feminicidio que ha tratado el máximo tribunal de justicia mexicano, que revisó el de Mariana Lima –asesinada en 2010 por su esposo en el Estado de México– y por el cual dio una sentencia histórica en marzo de 2015, al determinar que todo asesinato violento de una mujer debe investigarse como feminicidio.

Para el caso de Karen Joana se espera que dicte una sentencia similar respeto a la obligación al juzgar los casos de feminicidio, precisó en entrevista el coadyuvante legal del caso y director de la organización Justicia, Derechos Humanos y Género, Rodolfo Manuel Domínguez. Sin embargo, no hay fecha para que se discuta.

Como sucede con Karen Joana los casos feminicidio en la Ciudad de México no son reconocidos como tal, día a día las familias son revictimizadas, incluso algunas ven en libertad a los asesinos de las mujeres, como única opción las familias se acercan y apoyan en las organizaciones civiles, pero la impunidad es la constante para la mayoría.

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* Reportaje colaborativo coordinado y elaborado por integrantes de la Red Nacional de Periodistas de Chiapas, Jalisco, Ciudad de México, Guanajuato, Hidalgo, Puebla, San Luis Potosí, Tamaulipas y Tlaxcala con motivo del  Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que se conmemoró el sábado 25 de noviembre.

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