Carstens llega al BIS… y México se queda con una inflación de 6.37%

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A mediados de 2011 la mirada del prestigiado exgobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Carstens Carstens, apuntaba a lo más alto del Fondo Monetario Internacional (FMI): ser su director gerente.

Su aspiración era bastante ambiciosa, pues de facto se sabe que existe una regla no escrita en las altas esferas del mundo financiero y económico que dicta que el FMI está reservado para un europeo y el Banco Mundial (BM) está puesto para un estadunidense.

Además, no la tenía fácil, su competidora era la francesa Christine Lagarde, entonces ministra de Economía, Finanzas e Industria, quien hasta la fecha encabeza el FMI.

Pero el gobernador del banco central mexicano se empeñó al grado de afirmar en mayo de 2011: “Tengo los méritos para acceder a la posición de director gerente (del Fondo Monetario Internacional). No sólo por mi trabajo dentro de la Secretaría de Hacienda y del Banco de México, sino también dentro del propio Fondo Monetario”.

Su sueño no se cumplió. Sin embargo, seis años después el prestigio de Agustín Carstens lo llevó a un cargo de alto rango en un organismo financiero internacional conocido “como el banco de los bancos centrales” o Banco de Pagos Internacionales (BIS, por Bank for International Settlements) con sede en Basilea, Suiza.

Carstens asumirá el cargo de gerente general del BIS, y puede presumir que es el primer mexicano o latinoamericano en ocupar esa responsabilidad, que hasta entonces estaba encomendada al español Jaime Caruana.

La espera por la tormenta

El paso del Banxico al BIS le tomó un año al otrora responsable de la política monetaria del país.

Carstens no podía salir de casa por la tormenta que enfrentaba la economía mexicana y en particular el mercado cambiario, ante el sorprendente triunfo del republicano Donald Trump, quien resultó ser el ganador de la contienda para presidente de Estados Unidos.

De hecho, el 1 de diciembre de 2016 Carstens presentó su renuncia como gobernador del Banxico al presidente Enrique Peña Nieto, aumentando la incertidumbre en el mercado cambiario. No obstante, en cuestión de horas, cuando el mismo banco central aclaró que su salida sería hasta el 1 de julio del presente año, los mercados tuvieron un respiro.

El primer día de diciembre del año pasado quedó claro el peso que tiene Carstens al frente del Banco de México. Cuando se supo de su renuncia, el dólar se disparó de 20.85 pesos a 21.10, antes del mediodía. Ya para el cierre de la jornada, cuando se habían aclarado los tiempos del gobernador de Banxico, el billete verde se cotizó en 20.72 unidades.

Aún más, el mismo Peña Nieto le pidió que aplazara su salida del banco central hasta el 30 de noviembre porque se venía otra ola de incertidumbre y volatilidad por la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en la que predominaba el temor de que Estados Unidos cortara de tajo la relación comercial.

A estas alturas, la renegociación del TLCAN ya avanzó hasta la quinta ronda y la incertidumbre se redujo. Pero en el proceso el Banco de México tuvo que ampliar su programa de coberturas cambiarias desde finales de octubre y hasta el próximo miércoles 6, con el fin de matizar la volatilidad en el tipo de cambio.

Un año llevó al gobierno federal y a los inversionistas asimilar la renuncia de Agustín Carstens al banco central, y será este viernes cuando el doctor en economía por la Universidad de Chicago asuma sus funciones en el BIS, fundado en 1930, en plena crisis mundial conocida como la “Gran Depresión”.

Los antecedentes

El también secretario de Hacienda en un tramo del sexenio del expresidente Felipe Calderón ya presidía el Comité Económico Consultivo (Economic Consultative Council, ECC) y de la Reunión de la Economía Mundial (Global Economy Meeting, GEM) del BIS desee julio de 2013.

Este último es el principal foro de discusión de los titulares de los bancos centrales que participan en las reuniones bimestrales del BIS, y entre sus funciones principales está darle seguimiento y evaluar la economía y el sistema financiero mundiales, así como orientar la labor y recibir informes de los comités de bancos centrales con sede en Basilea.

En tanto, el Comité Económico Consultivo es un grupo que apoya las actividades de la Reunión de la Economía Global, elaborando propuestas para su consideración y aprobación.

La responsabilidad

Como gerente general del BIS, Carstens actuará como responsable de 60 bancos centrales de diferentes partes del orbe, que representan el 95% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.

Dicha institución está integrada por el Departamento Monetario y Económico, el Departamento Bancario y la Secretaría General.

Desde su posición, el economista por el Instituto Autónomo Tecnológico de México (ITAM) deberá promover la cooperación entre bancos centrales y proporcionar facilidades para llevar a cabo operaciones financieras internacionales.
Sus funciones principales son: servir de foro para la cooperación monetaria mundial y fungir como un importante centro para la investigación monetaria y financiera, de acuerdo con el especialista Federico Rubli.

La decisión de que Carstens sea el gerente general del BIS fue tomada conjuntamente –erigidos en Comité de Nominación– por Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal estadunidense; Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, y Jens Weimann, presidente del Consejo de Administración del BIS y gobernador del Bundesbank, el banco central de Alemania.
También por Mark Carney, del Banco de Inglaterra; Haruhiki Kuroda, del Banco de Japón; Francois Villeroy, del banco central de Francia, e Ignazio Visco, del banco de Italia.

Con la inflación y peso en las nubes

Carstens deja a México con una inflación anual de 6.37%, muy lejos de la meta planteada por el mismo Banxico, que es de 3% (+/- un punto porcentual), y en el mejor de los escenarios los precios volverán a ese nivel a finales de 2018.

No sólo eso, la Tasa de Interés Interbancaria se encuentra actualmente en 7%, pero cuando Carstens tomó las riendas del banco central, dicha variable estaba en 4.5%. De acuerdo con el especialista en economía José Luis de la Cruz Gallegos, esto es reflejo de que el Banxico actúa acorde a las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal (Fed).

Por su parte, el tipo de cambio es la variable que más se disparó en los años que Agustín Carstens estuvo en el Banxico. Cuando asumió la gubernatura de dicha institución, el dólar se cotizaba en 12.80 unidades a nivel interbancario, mientras que en el último día de noviembre el billete verde se cotizó en 18.62 pesos.

En otras palabras, el peso se depreció 45.4% en los siete años que Agustín Carstens fungió como gobernador del banco central.

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