“120 latidos por minuto”, inquietante cinta francesa

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Llega a México el largometraje francés 120 latidos por minuto, de Robin Campillo, que obtuvo en el pasado Festival de Cine de Cannes el Gran Premio del Jurado, el Fipresci y el Queen Palm. Además, ha sido seleccionado al Óscar por Francia.

La trama se desarrolla en París, Francia, a principios de los años noventa. Ahí, un grupo de jóvenes activistas, conocido como Act Up lucha contra la indiferencia del gobierno por los afectados del VIH/SIDA.

En medio de manifestaciones, protestas, debates y fiestas de baile, Nathan, un recién llegado a Act Up, se enamora de Sean, un chico enérgico y apasionado muy enfermo que gasta su último aliento en esta poderosa y emotiva lucha para cambiar el futuro.

Todos los miembros de esa asociación discuten día con día la manera de cómo van a llamar la atención de los políticos y laboratorios para que no los dejen morir y digan toda la verdad con respecto al VIH/SIDA.

Este filme es inquietante porque se advierte cómo, día tras día, discuten todos los problemas que enfrentan. El más grave es la marginación, los veían como si fueran el mal de la sociedad porque se difundía que sólo adquirían la epidemia los gays, las prostitutas y los drogadictos. En realidad hasta los ciudadanos estaban indiferentes e insensibles.

En 120 latidos por minuto, que se estrenó este 1 de diciembre en los cines, el personaje protagonista es Sean, interpretado por el actor argentino Nahuel Pérez Biscayart (quien ya sorprendió en Je suis á toi (2014), de David Lambert), y ahora vuelve a asombrar. Es un parisino activista con VIH.

Pérez Biscayart asistió a la 15 edición del Festival Internacional de Cine de Morelia y platicó que en la cinta el Act Up parece una familia y todos sus miembros tratan de sobrevivir al tabú que había con respecto a esta enfermedad.

Según él, aún hay resistencia en pleno siglo XXI, pero el largometraje “toca a la gente que desde la indiferencia ha sido cómplice o que no ha querido ver su responsabilidad en este asunto”.

Platicó que “gran parte de los enfermos eran estigmatizados por su orientación sexual, por dedicarse a la prostitución o por ser drogadictos y encima les cae la epidemia que los condena otra vez, a ellos les queda la carga, ya enfermos, de enfrentar a todos, porque ni el Estado, ni los laboratorios ni el poder médico se hacían cargo”.

Detalló:

“Son personajes que tuvieron que afrontar muchos estigmas y cargas para volver visible la situación.”

Sin duda 120 latidos por segundo vuelve a poner bajo la lupa al VIH/SIDA causa de muerte de miles de personas al año en el mundo, y por supuesto los más vulnerables son los jóvenes.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha.

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