La historia reciente y posrevolucionaria de México, en “Jinetes de Tlateololco”

GUADALAJARA, Jal. (proceso.com.mx.).- Los comunicadores Felipe Cobián y Jaime Barrera presentaron en la FIL el libro “Jinetes de Tlatelolco, Marcelino García Barragán y otros retratos del Ejército Mexicano”, de Juan Veledíaz, en el cual se aborda principalmente el tema del movimiento estudiantil y la matanza del 2 de octubre del 68, con la versión de las fuerzas armadas.

Cobián y Barrera coincidieron en que el libro sale a luz en un momento transcendente en que se aprobó la Ley de Seguridad Interior.

En lo particular, Felipe Cobián destacó que en el libro “sobresalen, ante todo, la hipocresía, las grillas, las mentiras, los engaños, los golpes bajos, las intrigas y, sobremanera, las traiciones prohijadas desde lo alto por la avaricia envenenada de poder”.

Agregó:

“Ese fue el sello de Luis Echeverría Álvarez, primero como titular de Gobernación y luego como presidente. El más demagogo de cuantos haya habido, revestido con un barniz de juarista, cardenista y un izquierdismo mal puesto para encubrir su verdadera piel de lobo: ser agente destacado de la inescrupulosa CIA”.

El periodista de Proceso refirió que los malos de la masacre del 2 de octubre del 68 fueron Marcelino García, Gustavo Díaz Ordaz y Echeverría. En ese sentido, Cobián mencionó que en su libro, Veledíaz señala que el general García explotó contra Echeverría: “Con el Ejército no se juega Luisito… hijo de la chingada…”.

Felipe Cobián afirmó que el autor toca la vida de las familias del general, y que cuando García Barragán como gobernador y general anticristero impulsó a Aarón Joaquín, cuando se dijo “iluminado” para fundar la religión de La Luz del Mundo para quitar adeptos a la Iglesia católica. Sin embargo, el general murió bajo el cobijo de esta última creencia.

En “Jinetes de Tlatelolco”, “queda manifiesto el grado de maldad de quien gobernó este país, Echeverría Álvarez, de 1970 a 1976. No en balde, el general García Barragán lo odiaba”, indicó Cobián.

En tanto, Jaime Barrera comentó que la obra que le tomó a su autor una década en recabar la información, revela que la fuerza armada “no es la institución monolítica que muchos pensábamos, es un repaso de la historia reciente y posrevolucionaria de México, que nos deja claro cómo las posiciones del general Marcelino García Barragán desde su llegada al Ejército son distintas, que chocan con otros elementos, al grado de que prácticamente sale por un periodo de 14 años hasta que regresa”.

También Jaime Barrera dijo que él rompe con dos aspectos: “El pacto de silencio que había en torno a lo que había sucedido en el 68”, y “con el mito de que en el Ejército son soldados del PRI, pero Marcelino García Barragán claramente se oponía” a que el partido siguiera en el poder.

A la vez refleja el proceso –todavía vigente– de los “tapados”. Detalló que en la obra se habla de cuando el entonces presidente Miguel Alemán “destapó” a Adolfo Ruiz Cortines e instituye en ese momento “la maquinaria y el procedimiento de los tapados”.

Por su parte, Juan Veledíaz comentó que su trabajo basado en documentos del Archivo General de la Nación y testimonios, está dividido en tres etapas: la primera, del joven García Barragán; la segunda, el espionaje que padeció el general; y la tercera es su regreso tras una década de ausencia de las Fuerzas Armadas.

Comentarios