“La prima” de Leñero, una comedia de denuncia: Jesús Ochoa

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El actor sonorense Jesús Ochoa acentúa que se sintió “muy a gusto” durante la filmación de la película La prima, un guión de su suegro Vicente Leñero y dirección de Víctor Ugalde, también yerno del autor de las novelas Estudio Q y La vida que se va.

“Es un texto cinematográfico muy bien escrito, estupendamente adaptado (está basado en El primo Basilio, del Eça de Queirós), y es humor ácido. Nos hace falta a través de la comedia también denunciar, en el sentido social y político, lo que está pasando, en este caso es la situación de la mujer”, platica a esta revista el también intérprete de teatro.

–¿Le sorprendió que Vicente Leñero haya hecho una comedia para la pantalla grande? Antes no había abordado ese género.

–Eso de que Leñero no había escrito comedia, para mí es lo contrario. Hasta en textos verdaderamente sórdidos o en su realismo aflora la comedia. Él tenía un humor muy especial y aquí se soltó un poco más. Pero hasta en Los albañiles a mí me provocan risa muchos diálogos. Tenía muchas ganas de hacer una comedia de Leñero, y la verdadera sorpresa fue Ugalde, no lo conocía como director, no había laborado con él, y fue placentero. No pretendió experimentar sobre algo que está muy bien establecido.

Ochoa, quien participó en las cintas Entre pancho Villa y una mujer desnuda, La ley de Herodes, Conejo en la luna y Salvando al soldado Pérez, entre otras, manifiesta que no sabía de este guión, pero platicó con Leñero de muchos otros:

“Incluso una vez me escribió uno que no se rodó. No puedo decir cuál porque hubo una bronca con esa historia. Nunca trabajé para él. Hice un poco de El callejón de los milagros, de Jorge Fons, con guión de Leñero, y quitaron esa escena”.

–¿Cómo ve en La prima el tema de la doble moral?

–Me gusta cómo se expone ese tópico. Es el lobo con piel de oveja y está en todos lados, y hay que prevenirla desde la educación. Pensaremos muchas veces que no tenemos remedio, pero vemos que el remedio está ahí.

“¿Por qué existe la doble moral?, diría que es el miedo propio, de ahí surgen muchas cosas. A muchos les da miedo ver a una mujer liberada, empoderada, emancipada, el adjetivo que le quieran poner. No hay peor respuesta que el feminicidio, pero sabemos que el mal empieza desde la educación.”

–Son ya tres años sin el también dramaturgo y periodista Vicente Leñero, ¿cómo ve esa parte del cine que nos proporcionó a través de sus guiones?

–Me siento afortunado, no sólo como actor sino como familia. Fue un regalo de vida tenerlo cerca. Hubiera querido laborar más con él. Aunque de alguna manera vio mis trabajos. Tuve su opinión, su comentario, no porque fuera su yerno, sino porque sabemos cómo atendía a los otros. Sin ninguna distinción se daba, y así se dio al cine, al teatro y a las letras. Fue un hombre extremadamente generoso.

“Nos unía también la religión, con la cual dejó muchas uniones, muchas manos abiertas, muchos lazos tendidos que muchos atrapamos, pero que todavía muchos a través de sus letras, sus películas, podrán asirlos. Muchos podrán tomar esa mano, seguir ese camino, y van a surgir los otros Leñeros que nos hacen mucha falta.”

–Su forma de denuncia, ya sea en el cine, teatro, la literatura es una particularidad para muchos. ¿Usted qué puede decir al respecto?

–De su primer cuento, “La polvadera”, me acuerdo de esa brutalidad de denuncia. Ese golpe de la palabra de Leñero creo que lo acompañó siempre tanto en sus frases como en sus diálogos. Su denuncia es fundamental para la historia de México. No dejaba títere con cabeza. Esa era su totalidad y complejidad, pero a la vez su sencillez.

Esta entrevista se publicó el 3 de diciembre de 2017 en la edición 2144 de la revista Proceso.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha.

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