En América Latina y el Caribe, 1% de los más ricos acapara 40% de las riquezas: CIDH

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirtió que, en los últimos años, se estancaron los “esfuerzos” para reducir la pobreza en América Latina, lo que provocó un incremento del número de pobres en la región: 175 millones de latinoamericanos vivían en pobreza en 2015, 75 millones de los cuales sufrían de miseria, cerca de 4.1% más que el año anterior.

América Latina y el Caribe permanecen, además, como la región más desigual del mundo, donde 1% de los más ricos acapara 40% de las riquezas, mientras la mitad de la población más pobre se reparte apenas el 3.2%.

“La tendencia es alarmante”, sentenció el organismo internacional en el “Informe sobre pobreza y derechos humanos en las Américas”, al añadir: “Si se confirman estos números, se estaría retrocediendo en el camino recorrido en años recientes, cuando la región presentó los más grandes avances mundiales en el tema”.

Estas cifras muestran que los países miembros de la OEA incumplieron su compromiso de garantizar una “existencia digna” a sus habitantes, deploró la CIDH, que exigió a los gobiernos combatir la pobreza con base en políticas “transparentes”, sin impunidad ni corrupción.

También subrayó que la pobreza y la desigualdad fomentan el surgimiento de la violencia, a la par que privan a millones de personas de sus derechos civiles y políticos: según la CIDH, resulta ilusorio creer que una persona en pobreza extrema participe en la toma de decisiones de su gobierno o tenga acceso a la justicia.

Como en el caso de las violaciones a los derechos humanos, los más vulnerables ante la pobreza son las víctimas de las discriminaciones estructurales, como los niños, las mujeres, las personas mayores, las personas con discapacidad, los migrantes, los refugiados, los desplazados internos, los indígenas y las personas LGBTI.

En México, recordó la CIDH, cerca de una de cada tres mujeres no dispone de un ingreso propio, y el país presenta la tercera tasa de violencia contra las mujeres más altas del subcontinente, con 29 violaciones registradas por cada cien mil habitantes.

A través del informe, la CIDH pretende dar visibilidad a los pobres y reafirmar que la pobreza es un asunto de derechos humanos –uno de los “más preocupantes” en la región–, que los gobiernos están obligados en atender “a través de decisiones políticas y económicas apropiadas, es decir, “no desde una perspectiva asistencial o de beneficencia”.

“La tortura de un solo individuo despierta la indignación de la opinión pública, pero la muerte de más de 30 mil niños por día por causas fundamentalmente prevenibles pasa inadvertida”, lamentó.

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