Culpan a empleada por faltante de 1.5 mdp en herramientas que prestaban sus jefes a empresas

GUADALAJARA, Jal. (apro).- Bajo el cobijo de Omar David Paredes Flores, director de Pavimentos del municipio de Guadalajara, el encargado del área administrativa, Antonio Burciaga Santana, así como el jefe de Bodega de la misma dependencia, Alejandro Reynoso “prestaron” a empresas herramienta y maquinaria, valuadas en aproximadamente 1.5 millones de pesos, y nunca fueron devueltas.

Ante el millonario faltante, la encargada de Almacén en la bodega Carabelas –en la nómina del ayuntamiento aparece como auxiliar de intendencia A–, Viridiana Delgado, quien labora para el ayuntamiento tapatío desde hace 18 años y percibe un sueldo mensual de 9 mil 70 pesos, presentó el pasado 16 de noviembre un escrito ante la Contraloría municipal para solicitar que se realice una” auditoría exhaustiva” para que se le deslinde de dicha anomalía.

La audiencia se llevó a cabo este miércoles, en la Dirección de Responsabilidades de la Contraloría, en la cual amplío su denuncia, y le advirtieron en esa instancia que tendría que pagar el costo de lo faltante porque estaban bajo su resguardo, refiere Delgado en entrevista con este medio.

“De qué vale entonces la denuncia (que presenté) ante la Fiscalía y todo eso (…) según eso Contraloría va mandar llamar a mi director y a mis jefes, el administrativo (Burciaga) y el operativo (Reynoso)”, refiere.

Comenta que habló con el director quien le dijo que no se preocupara. “Pero ni trabajándoles aquí hasta jubilarme alcanzo a pagarles”, apunta.

En el oficio CON/DR/5958/2017, emitido por la Contraloría, se expone parte del escrito que ella presentó en noviembre: “fungí como encargada de almacén hasta hace tres años aproximadamente, ya que el C. Antonio Burciaga quien es el encargado del área administrativa, me pidió las llaves del almacén, diciéndome que era para mejor control del lugar, por lo cual, a partir de esa fecha el mencionado abriría y cerraría el almacén y que una servidora se encargaría exclusivamente del trabajo propio de una almacenista, apoyando con inventarios, para ver faltantes y poder solicitar los insumos necesarios y hacer vales para los compañeros cuando pidiesen algún material o herramientas exclusivamente”.

En su escrito, la quejosa relata que el 7 de junio de este año, sufrió un accidente. En el Instituto Mexicano del Seguro Social le dieron una incapacidad por 45 días, una vez que regresó a laborar, el día 25 de agosto, le informaron sus superiores que en su ausencia hicieron un inventario, el cual arrojó varios faltantes. Por ese motivo se colocó a otra persona como encargado de almacén.

Entre los faltantes estarían seis odómetros, una planta de luz, horno, cortadora, una hidrolavadora, placas vibratorias, las cuales pesan aproximadamente 70 kilos cada una, así como un roto martillo eléctrico. Éste se prestó el 8 de julio de 2016, a una empresa y quien se la llevó es un sujeto de nombre Manuel Córdova.

“Mediante un vale con número de folio 09792, el ingeniero Alejandro Reynoso quien es jefe de Bodega, me pidió le entregara un roto martillo eléctrico a una empresa particular (desconoce el nombre) y quien se lo llevó es Manuel Córdova”, se lee en el escrito. Dicha anomalía se la comunicó al director, quien le respondió que Alejandro Reynoso, ya le había informado.

También asevera que Reynoso prestaba la maquinaria. “Por qué prestan las cosas, si son del municipio, no es por dármelas de muy acá, pero siempre me puse muy bien la playera y yo siempre dije, a mí me pagan por cuidar los bienes patrimoniales, que es todo lo que está en el almacén que están en mi resguardo”, comenta.

Añade que “como son jefes ellos se sienten con derecho a hacer y deshacer lo que ellos quieran”. Afirma que, si se hubiera negado, la habrían acusado de no obedecer una orden.

Según Delgado, las placas faltantes son empleadas por el personal operativo y son ellos los que tienen el resguardo de las mismas. Dijo que el horario de los operativos comienza a partir de las 7:30 de la mañana, cuando ella ingresa media hora después, por lo que Burciaga se encarga de abrirles el almacén.

La afectada sostiene que a su regreso de su incapacidad Burciaga y Paredes le ordenaron, sin ningún oficio de por medio, que tendría que permanecer sentada en una banca que está en el patio de la dependencia. “Hasta que el día 13 de septiembre pasado me informa el director Omar Paredes Flores, que a partir de esa fecha mi lugar de trabajo sería el área de taller”.

Señala en su oficio que el director no suele supervisar las áreas y que Burciaga tiene “llaves de todas las áreas de la bodega Carabelas”. También acusa a este último de que se encarga de checar la entrada y salida de sus amigos, “siempre y cuando le paguen el favor y los que no son parte de grupo sufren un acoso laboral”, además de utilizar el dinero de la caja chica “para hacer préstamos a su gente” y para “alguna emergencia de la bodega”.

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