Carlos Aguiar Retes, cercano al Papa Francisco, es el nuevo arzobispo primado de México

ROMA (apro). — El cardenal Norberto Rivera Carrera ya no es arzobispo de la Ciudad de México, según ha informado El Vaticano. En su lugar, el Papa ha elegido a Carlos Aguiar Retes, un sacerdote originario de Tepic, Nayarit, y nombrado cardenal por el mismo Francisco hace apenas un año.

“El Santo Padre Francisco ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la arzodiócesis de México presentada por el cardenal Norberto Rivera Carrera”, ha comunicado este jueves la oficina de prensa de El Vaticano, que pone fin así al largo período del prelado al frente de ese organismo.

“El Papa ha nombrado arzobispo metropolitano de la archidiócises de México a Carlos Aguiar Retes, hasta ahora arzobispo de Tlalnepantla”, añadió la institución católica, mediante una nota oficial que fue difundida poco después de que la página web del diario vaticano L’Osservatore Romano adelantara la información, algo inusual en el protocolo vaticano.

La salida de Rivera, de 75 años, se produce seis meses después de que el prelado presentara en junio su renuncia por motivos de edad, como establece el Código de Derecho Canónico, que regula el tiempo de permanencia de los sacerdotes en sus cargos. Con ello, se pone fin a la especulación de que Francisco iba a conceder una prórroga al prelado, como ha ocurrido en el pasado con el cardenal Juan Sandoval Iñiguez.

Pese al enorme poder que acumulaba, Rivera Carrera —quien permanecía en el puesto desde 1995 y había sido nombrado por el difunto Juan Pablo II— no había cuajado en el equipo de Francisco y llevaba tiempo en la cuerda floja. Célebre fue, en febrero de 2016, el discurso de Francisco en la Catedral de Ciudad de México, durante el cual el Papa argentino dirigió un duro mensaje al alto clero mexicano.

“¡Si tienen que pelearse, peléense como hombres, a la cara!”, dijo allí el Papa, ante un sombrío cardenal Rivera. “La Iglesia no necesita de la oscuridad para trabajar. Vigilen para que sus miradas no se cubran de las penumbras de la niebla de la mundanidad; no se dejen corromper por el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa; no pongan su confianza en los ‘carros y caballos’ de los faraones actuales”, añadió Francisco.

Tensión

La crispación con Francisco llegó luego que el prelado fuera acusado reiteradamente, por algunas víctimas, de haber encubierto a sacerdotes pederastas, en un caso que incluso llegó ante la justicia mexicana. Una de las últimas querellas ha sido precisamente la presentada, en junio de este año, por el exsacerdote y ahora activista Alberto Athié ante la Procuraduría General de la República de México.

A todo ello se añade la defensa de Rivera a favor de Marcial Maciel, el fundador de la Legión de Cristo, cuyos abusos fueron finalmente reconocidos abiertamente por El Vaticano a partir de 2006. Ese año el entonces papa Benedicto XVI decidió apartar al legionario de la cabeza de su organización, pidiéndole renunciar “a todo ministerio público” y llevar “una vida discreta de oración y penitencia”.

De talante conservador y muy dado a los focos, además de férreo opositor de la Teología de la Liberación y del comunismo, Rivera también ha sido criticado por sus relaciones con empresarios y hombres del poder y por condenar reiteradamente reclamos sociales como las uniones homosexuales. Un asunto, este, que Francisco no ha privilegiado en sus discursos desde que es Papa.

En su lugar, el Papa ha elegido a Aguiar Retes, un prelado que él mismo hizo cardenal el 19 de noviembre del año pasado. Francisco lo conoce bien al menos desde la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida (Brasil) de 2007, cuando el mexicano se desempeñó como vicepresidente de esa cita y Jorge Mario Bergoglio era presidente de la Comisión de Redacción del documento final de la misma.

La confianza de Francisco por Aguiar Retes se había visibilizado también cuando, poco después de nombrarlo cardenal, quiso que fuera miembro de la vaticana Pontificia Comisión para América Latina, cargo que ahora seguirá ocupando, junto con el de integrante del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso. Asimismo, el prelado también ha participado en los Sínodos de los Obispos sobre la familia de 2014 y 2015, convocados por Francisco para modernizar las posturas de la Iglesia frente a los nuevos desafíos de las sociedades.

Desencuentros

Aguiar Retes, un prelado de palabras más medidas que Rivera, nació el 9 de enero de 1950, estudió desde muy joven en seminarios católicos y fue ordenado sacerdote en 1973. Desde entonces, ocupó varios cargos en la pirámide eclesiástica.

Se desempeñó como rector del seminario de Tepic, lideró la Organización de Seminarios Mexicanos y en 2000 fue nombrado secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), organismo en el que luego ocupó el puesto de presidente desde 2011 hasta 2015. Además de ello, también fue secretario general (2004-2006) y presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana en dos ocasiones (2007-2009 y 2009-2012).

En este período mantuvo desencuentros con otros miembros de la Iglesia mexicana, en relación con la reforma constitucional sobre libertad religiosa en México. Asunto por el cual también recibió críticas de parte de los sectores laicos de la sociedad mexicana, lo que, en la última fase del pontificado de Benedicto XVI, parecía haber debilitado su figura.

Entre sus estudios se cuentan una licenciatura en Sagrada Escritura conseguida en 1977 en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma y un doctorado realizado en 1997 en Teología Biblica en la jesuitica Pontificia Universidad Gregoriana de la capital italiana. Además de ello, también ha estudiado en Estados Unidos y México.

Con su nombramiento, como ya hecho en otros lares, Francisco imprime su huella en la Iglesia de México.

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