Goeritz-Klein, en el Museo Experimental El ECO

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Oportuna, acertada y puntual es la muestra que actualmente se exhibe en el Museo Experimental El ECO, bajo el título El día es azul el silencio verde la vida amarilla.

La propuesta surge como iniciativa de la curadora y directora del recinto Paola Santoscoy, que lo ha adecuado como estructura poética para reflejar la experiencia del espacio en un acto emocional. Sumamente interesante, pues propone una reflexión alrededor de la relación epistolar que mantuvieron dos artistas europeos en los años sesenta: el naturalizado mexicano Mathias Goeritz (diseñador del edificio) y el francés Yves Klein.

Sin duda, el esfuerzo por articular esta muestra con la retrospectiva que se exhibe en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) –ambas instituciones pertenecientes a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)– permite ahondar y abrir diálogos creativos. Se suma, a la primera muestra, el trabajo de seis artistas mexicanos que conversan alrededor de estas dos figuras.

Además, gracias a la intervención pintada con el color azul Kelin (International Klein Blue) de la torre amarilla –ubicada en el patio central del recinto–, ésta adquiere una dimensión contundente que logra materializar lo que suscribe Santoscoy en el texto acerca de la muestra: “La complicidad e interés de dos artistas que desde vías y posiciones distintas llegaron a soluciones formales similares al mismo tiempo”.

Este gesto curatorial y museográfico –como han decidido nombrarlo– acaba siendo un faro que alumbra el trabajo de los artistas invitados.

La muestra está compuesta por el trabajo de Andrea Martínez, impresiones digitales tituladas 60”08‘00”N23 33’00”E, 2015. Estas piezas, que se intercalan entre otras obras, hacen alusión al territorio mediante coordenadas que acaban siendo abstracciones de los cielos cambiantes. Gonzalo Lebrija presenta Unfolded Gold (Estrella de la Noche/Diamondback/Gamma Sagitae), de 2017 hoja de oro sobre madera. En su trabajo utiliza el color dorado en sus paneles de madera que forman dobleces que aluden a los aviones de papel, haciendo referencia al vuelo.

En la parte superior del recinto se encuentra la pieza de Claudia Fernández: Interior (1998), óleo sobre tela y sobre madera (políptico), quien a través de sus pinturas habla de la vastedad del universo interior y exterior; las pinturas han sido colocadas en el suelo de la galería, permitiendo que el visitante transite por estos territorios.

Yolanda Paulsen, a su vez, presenta esculturas abstractas realizadas en bronce tituladas Contrapunto (2017), que hacen referencia a la “animalidad” que plantean –a decir de la curadora– las lecturas sobre el espacio y las formas de relación dentro de la arquitectura.

La obra de Melanie Smith es una pieza sonora donde se escucha la voz de la artista, que reproduce un texto de orden político y literario titulado Blue (2017).

Emanuel Tovar ha realizado una serie de objetos pequeños a partir de la pintura desprendida de la escultura ubicada en la ciudad jalisciense de Guadalajara, El pájaro de fuego, de Mathias Goeritz, que funcionan como reliquias de la torre amarilla de Goeritz, que ha sido intervenida.

La muestra ofrece un cartel con la imagen de la pintura Sonnenlicht (A luz de sol), de 1963, realizada por la artista Rotraut Uecker, viuda de Klein, a quien le interesó también la exploración de la representación y el color.

La participación de los artistas invitados explora la vigencia del problema cromático en el arte como acontecimiento y territorio de acción, propósito que se volvió central en la obra de estos dos artistas.

También se exhiben los originales de la correspondencia entre Goeritz y Klein, quienes se conocieron en Europa entre 1959 y 1960; la primera carta es una invitación para su colaboración en la revista Arquitectura México. Esta invitación no logró concretizarse ante la muerte repentina de Klein en 1962, pero deja huella de cómo ambos personajes tenían la idea de la exploración del arte a partir del fenómeno de lo visible en sus obras, y que llegaron en sus trabajos a soluciones formales parecidas, a pesar de vivir en diferentes continentes. Klein en la Francia de la posguerra y revolucionando los paradigmas del arte, y Goeritz recién llegado al mundo creativo mexicano.

Cabe sin duda reproducir parte del texto que escribió Goeritz para la revista, donde quedan de manifiesto las diferencias que los caracterizan y los identifican en su unicidad:

“Aunque mi obra se parece a la suya, en su esencia intenta decir lo contrario. Es que los extremos se tocan. La diferencia fundamental es que Klein daba un gran valor ‘artístico’ a sus obras (es decir: a sí mismo), y yo encargo las mías por teléfono (como Malevich lo había profetizado), considerándolas objetos decorativos que deben subordinarse bajo un conjunto para lograr así una atmósfera espiritual.”

El Museo Experimental El ECO se encuentra ubicado en la calle de Sullivan 43, Col. San Rafael, delegación Cuauhtémoc, Ciudad de México, y permanecerá abierta hasta el 18 de febrero del 2018.

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