“Actos de venganza”: abogado ninja

MONTERREY NL (apro).- Todo en Actos de venganza (Acts of vengeance, 2017) luce falso: las actuaciones, la fotografía, la edición, el guión, el arte y hasta la voz en off del protagonista.

El drama mezclado con acción presenta lo que parece ser una telenovela, que pudo consumir, en el desarrollo de su historia, una temporada completa de 13 episodios, sobre un profesionista que busca venganza y debe encontrar a quien le causó el daño. En cambio, la pesquisa aquí se resume en 90 minutos, en una vertiginosa transformación de un abogado astuto, en una máquina de tirar golpes.

¿Cómo consiguió esa transformación? Con determinación y un poco de entrenamiento de artes marciales. Cualquier hombre de leyes puede convertirse en un ninja letal si encuentra las motivaciones correctas, propone el guion tremendista de Matt Venne, que aspira a encontrar una vertiente filosófica en la consumación de la revancha.

El formato tarantinesco episódico encuentra un sorprendente y casi risible fundamento en premisas del sabio emperador romano Marco Aurelio. El asombro mayor no se encuentra en la forma en que el brillante litigante Frank Valera (Antonio Banderas) crea un código de ética personalísimo en un libro clásico, escrito al inicio de la era cristiana. Nada de eso.

El estupor surge porque, en un incidente callejero, el tipo es lesionado y, por una peripecia imposible, encuentra un libro con el que se auxilia para cubrir una hemorragia corporal. ¡Las páginas escritas por el filósofo impiden que se desangre! Pero luego encuentra, hojeando esas páginas manchadas de sangre, una justificación para su venganza.

Banderas, en inglés españolado, narra su propia historia. Con una voz susurrante, como la del Gato, de Shrek, habla de sus justificaciones. Primero es presentado como un litigante encumbrado, obsesionado con su trabajo, pero desatento con su esposa e hija pequeña. Un mal día las dos son cruelmente asesinadas y él se culpa por no haber estado a su lado.

Lo que ocurre, a continuación, parece narrado en un comic. Hay gigantescos saltos narrativos, en los que el personaje deriva hacia un período de locura por el duelo, al que le sigue un estado zen, regido por el silencio. Vive como un mudo funcional, voluntariamente amordazado, incluso para las cuestiones cotidianas, debido a que toda su energía, aún la que se emplea en las palabras, debe concentrarse en su propósito vidicativo.

Pero el silencio lo convierte mágicamente en un ser hipersensible, casi un vidente, que puede detectar sonidos diminutos a la distancia, y percibir la vida de una manera que no había experimentado antes, cuando era un as de la elocuencia en los Tribunales.

Luego encuentra a una enfermera latina (Paz Vega), que aparece en la historia como por generación espontánea y se involucra en las tribulaciones del afligido vigilante, que toma la justicia por su mano, pero siguiendo los precisos dictados de su recién descubierto gurú romano.

La búsqueda detectivesca de los culpables relanza la aventura en un thriller, en el que debe descubrir quién se encuentra detrás del horrible crimen y cuáles son sus motivaciones.

Al final, con un desenlace tipo Scooby Doo, desenmascara al responsable, y conoce la verdad detrás de los homicidios.

Actos de Venganza es una película que pretende ser estilizada, pero que resulta en un ejercicio dramático superficial y con una trama descabellada.

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