Enrique Alfaro, el rijoso candidato de MC, quiere refundar Jalisco

GUADALAJARA, Jal. (apro).- Ocurrió en octubre y las imágenes en video circularon profusamente más allá de Jalisco: Un anciano, rodeado de policías de Guadalajara, le hace reclamos al alcalde Enrique Alfaro, quien le grita: “¡Vete de aquí, cabrón, no estés fregando!”

Alfaro, quien el sábado se separó de la presidencia municipal de Guadalajara, es el virtual candidato del partido Movimiento Ciudadano (MC) al gobierno de Jalisco y favorito para ganar la elección, pero, como con el anciano, su temperamento lo ha llevado a chocar de mala manera con medios, periodistas, empresarios…

“Sí soy un político de carácter –se engalla Alfaro–, sí soy a veces enojón. Tengo mi estilo, digo lo que pienso, pero ese soy yo, así soy, no voy a cambiar a estas alturas de mi vida. Esa es mi esencia, mi temperamento, y así la gente me ha dado la oportunidad de servir”.

Pero concede: “Por supuesto, sería un grave error de mi parte no aceptar que tengo cosas que mejorar de mi manejo personal, de mi temperamento. En términos de serenidad, es en lo que trabajo, sin duda, pero soy un político con identidad propia que la gente conoce, que sabe mis alcances, mis límites, que sabe que esas versiones que se quieren construir son muy alejadas de la realidad”.

–Se pelea con el sector privado, con los medios, pero no se puede callar a un ciudadano por más antagónico que sea o que llegue a provocar.

–Sí, coincido. Yo tengo reuniones con vecinos, cuatro o cinco diarias, con muchos. Es contacto directo y sin filtros. Nunca he tenido un problema de esa naturaleza. Ese día me habían avisado que había una gente que iba expresamente a provocarme. La manera como yo reacciono indiscutiblemente no es la correcta. Sin embargo, no es un ciudadano que viene a preguntar al presidente algo. Los extremos siempre son malos en interpretación de cosas como ésta. Lo que puedo decir es que en la vida aprendes siempre lecciones.

En esta entrevista con el reportero, celebrada en su oficina el martes 21 de noviembre, Alfaro habló sobre los riesgos de que no se concretara la alianza de los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD), lo que se publicó en el semanario Proceso el domingo 26, y anunció que buscaría la gubernatura de Jalisco.

Pero reveló que sería candidato sólo de MC y despreció al PAN y al PRD: “No voy a ir en alianza con los escudos de otros partidos políticos”.

–¿Una alianza con el PAN y PRD le estorba?

–Nos quitaría argumentos, nos quitaría discurso, nos quitaría punch.

Con una ventaja de 18 puntos si el candidato del PRI hubiera sido Arturo Zamora, y con el PAN –que gobernó tres sexenios seguidos– con apenas ocho puntos de las preferencias electorales, casi empatado con Morena, Alfaro no se confía.

“Nunca he creído en las elecciones que se definen antes de la competencia –precisa–, y no hay de nuestra parte ni poquita confianza. Sabemos que hay muchos intereses en tratar de que lo construido se descarrile con el tiempo”.

Sin embargo, recuerda que Jalisco es ya el tercer padrón electoral del país, después de la Ciudad de México y el Estado de México, y estima que para 2018 Movimiento Ciudadano tiene en esta entidad un potencial de un millón y medio de votos.

“No hay, hasta donde yo conozco, ningún otro estado donde haya un escenario político como el que se ve en Jalisco, con una distancia tan amplia”, se ufana Alfaro, un expriista que renunció a su militancia en 2006, al saltar Roberto Madrazo de la presidencia del PRI a la candidatura presidencial.

Luego de haber gobernado Tlajomulco y de haber sido candidato a gobernador, en 2012, Alfaro afirma que al llegar al gobierno estatal construirá un “nuevo contrato social” para la refundación de Jalisco y renovará el sistema político del estado desde sus cimientos.

Adelanta: “Para principios del año próximo tendremos un planteamiento, un programa y una ruta de trabajo muy concreta, muy aterrizada, para sacar adelante a nuestro estado”.

Y explica que el planteamiento de su campaña estará dividido en dos partes: “Un proyecto de qué hacer con los grandes temas del estado, todo lo que se tiene que hacer para que Jalisco camine, pero un segundo planteamiento más importante aún es la refundación del estado. Es decir, cómo puedes construir un nuevo acuerdo social en Jalisco, que no sea una simulación, que pueda convertirse en la base de depuración de las instituciones, de renovación de la vida política, para que lo que diga el otro documento –qué hacer con la educación, con salud, con seguridad– pueda ser viable”.

Explica: “Porque yo podré presentar una visión de gobierno muy completa, pero si no renovamos el sistema político de Jalisco desde sus cimientos, no vamos a poder sacar adelante a nuestro estado.

“Son dos planteamientos, el segundo más complejo. Los estamos trabajando, estamos detallándolo, estamos aprovechando la experiencia acumulada y el trabajo de muchos constitucionalistas importantes, gente que ha trabajado sobre la idea de cómo construir un nuevo contrato social en un estado, que inclusive revise la relación con la federación, tiene que ser parte de ese debate”.

Se entusiasma: “Creo que desde Jalisco se podrá poner un nuevo ejemplo. Yo me imagino el diseño de toda nuestra propuesta basado en esa generación de conciencia de los ciudadanos de que por más promesas que alguien les pueda hacer de lo que va a realizarse desde el gobierno, lo primero que se tiene que cambiar es el modelo político para que esos cambios puedan ser realidad”.

Alfaro dice tener un diagnóstico de Jalisco, y sobre la violencia asume que es un tema delicado en Guadalajara y en el estado. “La ciudad tiene un problema de violencia como lo tiene el país. No estamos en un escenario como en otras entidades de México, donde las cosas están fuera de control. Tenemos un problema real, pero hemos ido dando los pasos para controlarlo”.

Según él, el nuevo sistema de justicia penal ha hecho que el 92% de los delincuentes que se detienen todos los días quedan libres al día siguiente. “Eso representa un reto para las instituciones del Estado mexicano y para los gobiernos. Es un problema que no sabemos todavía cómo resolver en ninguna parte del país”.

Y sobre la presencia de organizaciones criminales en el estado, reconoce que es real: “Jalisco tiene un problema por la presencia del crimen organizado que hay en muchos municipios del estado, no uno, sino varios municipios del estado que tienen controles preocupantes de grupos vinculados a estas actividades, y el peligro potencial que hay de que nuestra realidad en materia de seguridad inclusive pudiera complicarse más existe”.

Este, añade, “va a ser el tema central, yo no diría de la campaña, porque me parece que si usamos el tema de la seguridad para hacer campañas políticas vamos a cometer un grave error, sino que es el desafío central de los gobiernos: ¿Cómo vas a poder brindar seguridad a tus ciudadanos? Porque si no, ¿entonces para qué quieres ser gobierno?”

Sobre su relación con los medios de comunicación, en caso de ser gobernador, Alfaro plantea desde ahora que habrá diálogo para construir un nuevo vínculo.

“Se debe replantear la relación del gobierno y los medios de comunicación. Tenemos una vinculación muy estrecha en términos de la responsabilidad de cada uno de nosotros, pero llegó el momento de platicar a fondo cómo se puede hacer mucho mejor esa tarea, de que el gobierno sea un proveedor de información oportuna, veraz, completa, y que los medios puedan cumplir también con su responsabilidad. Me gustaría que la relación siempre fuera cordial y de respeto. Voy a intentar, si tengo oportunidad de tener una responsabilidad pública, que así sea, pero me gustaría mucho alentar a un debate sobre cómo debe ser esa relación”.

–¿Ha sido una relación perversa?

–Sigue siendo.

De manera prematura, con un futurismo anticipado, hay quien ve a Alfaro como presidenciable si gana la gubernatura de Jalisco, la primera que sería para Movimiento Ciudadano.

–¿También quiere ser presidente de la República?

–No por lo pronto –responde–. No está en mis planes.

–No, después de gobernador.

–Eh, no está en mis prioridades de vida, me gustaría más, después de haber cumplido con mi estado, ser entrenador de futbol. Ese es mi plan hoy, ya veremos entonces después qué sigue.

Acerca del autor

Reportero de Proceso desde 1994, Premio Nacional de Periodismo en periodismo de investigación y autor de tres libros.

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