“Los últimos Jedi”: La maquinaria Star Wars se renueva

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En su primer fin de semana, la cinta dirigida por Rian Johnson, Los últimos Jedi (The Last Jedi, EU-2017), consiguió embolsarse 220 millones de dólares en Estados Unidos y 450 millones a nivel global. Es decir, es un rotundo éxito comercial, al menos hasta ahora. Disney lo ha logrado de nuevo, aunque una parte importante de los fans se encuentran un poco decepcionados.

No sólo Disney consiguió otro golpe de taquilla con esta segunda entrega como poseedora de los derechos de Star Wars, sino, además, sembró el camino para continuar con el legado para las generaciones venideras de una manera un poco abrupta para algunos, pero necesaria para muchos otros.

Los últimos Jedi es una buena película de entretenimiento -no es una obra de arte ni una cinta de culto- dentro del top de las ocho películas, pero con varios desaciertos que valen la pena comentar.

La cinta mantiene una interesante mezcla entre acción, aventura, comedia y melodrama -ah, y por supuesto, espectaculares efectos especiales-, que la convierten en un producto accesible para las grandes audiencias, conocedoras o no de la saga. Y lo mejor, para muchos y para Disney mismo, es que consigue quitarse un poco de la sombra nostálgica de la trilogía original, que creativamente tenía un poco amarrado al estudio.

La historia se divide en varios frentes: Rey (Daisy Ridley) intenta convencer a Luke (Mark Hamill) de que se convierta en su maestro; Kylo Ren (Adam Driver) se debate entre su odio por la familia, la lealtad al Líder Supremo Snoke y su conexión con Rey.

Por el lado de los rebeldes, las cosas no se ven nada prometedoras. El Ejército de la Primera Orden los tiene acorralados, por lo cual el futuro de la rebelión pende de un hilo. La princesa Leia (Carrie Fisher) tiene la esperanza de que Luke regresará y su ejército podrá evadir a sus enemigos.

En este mismo frente, Dameron Poe (Oscar Isaac) se encuentra desesperado por ayudar a sus compañeros rebeldes, lo cual lo llevará a un par de acciones indisciplinadas. Por su parte, Finn (John Boyega) se debate entre escapar con Rey o quedarse a ayudar a la rebelión.

En la aventura, encontraremos caras poco conocidas como Rose (Kelly Marie Tran), una ingeniera de la rebelión que cree que Finn es un héroe; DJ (Benicio Del Toro), una especie de hacker que trabaja para el mejor postor; la almirante Holdo (Laura Dern), cuyas acciones serán vitales para que la resistencia sobreviva, y el General Hux (Domhnall Gleeson), un despiadado sujeto cuyo tipo cómico se presta para romper toda solemnidad.

La historia tiene algunas lagunas argumentales relacionadas con la construcción de los personajes, y es que la información que contiene la historia es tan vasta que muchas aristas de éstos se quedan a medias. La película dura casi tres horas y contiene demasiados papeles secundarios y más subtramas de las que se pueden manejar de manera óptima.

Por otro lado, cabe mencionar el exceso de chistes a lo largo de toda la película y así aligerar cualquier situación que parezca compleja para los no iniciados en el universo Star Wars. Sin mencionar la gran cantidad de criaturas adorables que facilitarán el merchandising (comercialización) y que provocan muchas expresiones de ternura (momentos “awww”) por parte de la audiencia.

Por último, tenemos un deseo urgente por parte de los realizadores de acabar con la sombra de la trilogía original, que se cristaliza en las palabras de Kylo Ren en su duelo contra Rey, quien le dice (palabras más, palabras menos) que es importante decirle adiós al pasado (a la familia), a los Jedi y a los Sith para seguir adelante y evolucionar… pero renegar tanto del pasado y realizar acciones abruptas para deshacerse de él no necesariamente constituye una buena decisión.

Al final, Disney rompe de manera abrupta con el pasado con algunas decisiones argumentales, que no se pueden mencionar pues anticiparían un segmento importante de la trama -en parte para poder seguir adelante con la rentabilidad de la historia-, pero también para tener libertad creativa, porque en honor a la verdad -para fans o no fans-, la carga de la trilogía original es bastante fuerte y hasta opresora.

Esta acción intempestiva no ha sido bien vista por una porción importante de los seguidores; sin embargo, la maquinaria Star Wars sigue adelante… los más jóvenes crecerán con la imagen de Rey como heroína principal, y no con Luke, ese muchacho que veía al horizonte. Ya veremos qué ocurre con el Episodio IX y con la próxima cinta de Han Solo que se estrenará el año entrante.

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