Se inaugura en el Palacio Cantón una muestra sobre el imperio mexica

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Con alrededor de 120 piezas provenientes de los museos Nacional de Antropología y del Templo Mayor, se inauguró en el Palacio Cantón de Mérida, Yucatán, la exposición Mexicas, elegidos del sol, que da cuenta de las características más relevantes del imperio y sus similitudes la cultura maya.

Abierta al público la noche de ayer en el Museo Regional de Antropología Palacio Cantón, la muestra está dividida en cinco módulos temáticos que abarcan desde la salida del pueblo mexica de Aztlán, “lugar de las garzas”, su largo peregrinar, hasta su llegada a la famosa isleta donde según el mito fundacional se encontraba el águila devorando una serpiente, su asentamiento definitivo y la fundación de la gran ciudad de Tenochtitlán.

Según información del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se muestra cómo fue creciendo el imperio que llegó a dominar gran parte de Mesoamérica, “bajo grandes campañas militares, así como la importancia de la religión que abarcaba todos los aspectos de la vida y su relación con la guerra y la conquista, hasta el contacto comercial que tuvieron con la civilización maya, la cual nunca se sometió al nahua del centro de México, pero tuvieron apropiaciones culturales”.

Al inaugurar la exhibición, el antropólogo Diego Prieto Hernández, director del INAH, destacó que, si bien el pueblo mexica forjó su imperio con alianzas, guerras, conquista y sangre, logró también ser una cultura de unificación, diversificación, mezclas y migraciones, temas que son contemporáneos.

Habló también del diálogo que estableció con la cultura maya:

“Este diálogo no es contemporáneo sino histórico, entre dos culturas que nunca se sometieron o lucharon, pero que influyeron en visiones y creencias, enriqueciendo así sus objetos y representaciones plásticas”.

La colección de 118 piezas, en la cual se incluyen algunas del propio Palacio Cantón, se presenta en el marco del 30 aniversario del Museo del Templo Mayor y los 40 años del llamado Proyecto Templo Mayor, que –como se recordará –inició cuando se descubrió en 1977 en el Centro Histórico de la Ciudad de México la monumental piedra de la Coyolxauhqui, y encabezó durante sus primeros años el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del INAH.

Al respecto Prieto consideró que el pasado mexica no sólo es del centro de México, “sino de todos los que habitamos el vasto territorio nacional; sus símbolos han servido como hilos en el tejido identitario de nuestra nación independiente y hoy están al alcance de nuestros ojos en las salas de este también icónico palacio”.

Entre las piezas que pueden apreciarse dos réplicas de Coyolxauhqui y del Guerrero estelar, que recrean su cromatismo original, que se conoce como resultado de las investigaciones de un equipo de investigadores del INAH, encabezados por el doctor en arqueología Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor.

Hay esculturas en lítica que representan el panteón mexica, vasijas de cerámica, puntas de proyectil, cetros de obsidiana, relieves, lápidas y objetos rituales y rostros pedernales que pertenecieron a ofrendas encontradas en las inmediaciones del Templo Mayor.

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