“Bright”, la cinta en la que Will Smith se apaga

CIUDAD DE MÉXICO (apro).– Érase una vez… un mundo contemporáneo, Los Ángeles, California, donde los humanos, los elfos y los orcos no tenían otra opción más que convivir —con las irremediables tensiones raciales. Y si a ese escenario se le agregan personajes con la habilidad de manipular varitas mágicas y organizaciones clandestinas que amenazan con revivir al temido “Señor Oscuro”, pues el asunto estaba más complejo.

Lo anterior es parte del contexto en el que se desarrolla Bright (Estados Unidos, 2017), la nueva película que protagoniza el actor estadunidense Will Smith, disponible en exclusiva en la plataforma digital Netflix.

Esta cinta es una rara mezcla de la saga de El señor de los anillos con esas cintas de policías y ladrones que ha hecho el propio Smith, como Bad Boys, pero sin tantos gags, aunque con los mismo bajos resultados: una película palomera.

La trama gira en torno a Daryl Ward (Smith), un policía honesto que a duras penas tiene para mantener a su familia y debe lidiar con su compañero, un orco no muy inteligente llamado Jakoby (Joel Edgerton), de quien todos dudan sobre su lealtad a las fuerzas del orden.

El destino lleva a ambos a enfrentar un incidente que involucra una varita mágica, la ambición de algunos policías, a una elfa poderosa llamada Leilah (Noomi Rapace) y a otra elfa, ésta indefensa llamada Tikka (Lucy Fry).

Hago un paréntesis para explicar un poco más el mundo donde se desarrolla la trama: el policía Jakoby no es un orco de sangre pura y por ese motivo los demás lo rechazan, pero tampoco es aceptado por los humanos, quienes lo consideran poco fiable por creer que su lealtad está con los de su raza, responsable de la mayoría de los crímenes de la ciudad.

Pese a ese estereotipo, las autoridades policiales, en un intento por dar un ejemplo de inclusión en la sociedad, ponen a Jakoby –quien desea mostrar al mundo que es un orco honorable— como compañero de Ward.

¿Qué papel juegan los elfos? Ellos suelen vivir en la zona rica de la urbe, un distrito que sólo es para su raza. Algunos de ellos son capaces de manejar varitas mágicas, y quien puede hacerlo es conocido como un Bright.

Las varitas tienen un poder tan grande que no cualquiera puede tocarlas. Quien lo haga y no esté preparado explotará. Los humanos también pueden ser brights, pero son reducidas las probabilidades de que eso ocurra.

Dentro de los elfos existe un grupo conocido como los Inferni, cuyos integrantes tratan de traer al mundo al Señor Oscuro. En medio de este mundo fantástico, Ward y Jakoby deben luchar contra sus prejuicios y el de la sociedad para proteger a los inocentes, luchar contra los villanos y, quizá, evitar el fin del mundo tal y como lo conocemos, algo así como lo que ocurre en El señor de los anillos.

Sin embargo, la cinta falla desde los primeros minutos en los que pretende desarrollar un mundo verosímil y siempre se queda en medio del camino, pues no es una comedia como Men in Black, también protagonizada por Will Smith, pero tampoco es una película ligera como Bad Boys y mucho menos encaja en el ciberpunk o en el género fantástico.

El discurso de Bright está lleno de lugares comunes sobre tolerancia y diversidad. Lamentablemente fracasa en la construcción de personajes complejos e interesantes.

En cuanto a Will Smith se refiere, Bright es algo bastante triste, un reflejo lamentable de que su carrera como actor va en estrepitosa caída.

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