La posverdad: distorsión de lo real

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Para definir propuestas como las hechas este año en el Museo Universitario de Artes y Ciencias (MUAC) por la estadunidense Jill Magid, al exhumar las cenizas del arquitecto tapatío Luis Barragán y hacer con una porción de ellas un diamante artificial; o la del artista Gabriel Orozco con su proyecto Oroxxo en la galería Kurimanzuto, la crítica de arte del semanario Proceso, Blanca González Rosas, utilizó la palabra posverdad.

“Bien puede denominarse arte posverdad, arte de la posverdad o posarte”, señaló en abril pasado, y advirtió:

“Si bien el término todavía no existe en el ámbito de las artes visuales, la sustitución de valores artísticos explícitos y lógicamente aceptables por estrategias comerciales de legitimación institucional, comunicación, mercadológica e impacto mediático, justifica la pertinencia de su acuñamiento.”

Y explicó cómo el término fue elegido como la Palabra del Año 2016 de los diccionarios Oxford.

El neologismo ya fue aceptado por la Real Academia de la Lengua Española (RAE), que el pasado 20 de diciembre anunció su inclusión en la primera actualización de la edición 23 del Diccionario de la Lengua Española (DEL, disponible en línea de manera gratuita), a la cual se hicieron un total de 3 mil 345 modificaciones.

Entre las palabras incluidas por la RAE pueden mencionarse antagonizar, aporofobia, ataché, chakra, hummus, posture, vallenato, hacker, chicano, audiolibro, buenista, calefactar y cliquear…

Define como posverdad: De pos y verdad, traducción del inglés post-truth: “Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”.

Y a manera de ejemplo, plasma la frase:

“Los demagogos son maestros de la posverdad.”

Luego, días antes de finalizar el 2017, el director de la RAE, Darío Villanueva, doctor en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid y catedrático de Teoría de la Literatura, ofreció una conferencia sobre el vocablo en la Fundación Barrió de La Coruña, con el título “Realidad, ficción y posverdad”, en la cual estableció que el concepto se usa en la lengua española desde 2004.

En los medios se ha destacado que la incorporación de posverdad fue relativamente rápida con respecto de otras palabras (podría tomarse como un ejemplo “chicano” (que lleva décadas utilizándose). En ese sentido, se puede leer en la página en internet de la RAE lo dicho por Villanueva en su ponencia, en el sentido de que la expresión surgió en el contexto de la globalización, y el hecho de que el diccionario Oxford la considerara palabra del año en 2016.

Distinguió que en inglés es un adjetivo y en español un sustantivo:

“Y como tal se viene usando desde el 2004. Tenemos toda la documentación a partir de esa fecha. Han pasado trece años desde esas primeras referencias y, por lo tanto, la palabra y el concepto estaban maduros para incorporarse al DLE.”

El filólogo destacó asimismo que se determinó la incorporación de la palabra luego de acontecimientos relacionados con el concepto. Tal es el caso de la campaña del Brexit “en la que hubo una acumulación continua de posverdades”.

Relacionó la idea que representa la palabra con la retórica y la capacidad de hacer real algo que es imaginario o simplemente falso, como en la conocida sentencia “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, aunque aclaró que se trata más bien de una “evidente negación de la realidad”.

En la actualidad, agregó, lo real no es necesariamente algo ontológicamente sólido y unívoco, sino una “construcción de conciencia tanto individual como colectiva”.

Con anterioridad, el director de la RAE ya había mencionado que la posverdad era cultivada “con desfachatez” por políticos como el presidente de Argentina, Mauricio Macri, y el de Estados Unidos, Donald Trump, y recordó ahora que lo hizo en su momento el expresidente estadunidense Ronald Reagan, quien –se recordará– tenía el mismo discurso de Trump frente a la posibilidad de una guerra nuclear y la carrera armamentista. Reagan llegó a llamarle “la Guerra de las Galaxias”.

En México ha iniciado la carrera electoral de 2018… ¿cuántas posverdades se habrán de escuchar?

Por lo pronto es ya una palabra que enriquece el patrimonio lingüístico. Quizá un día ciertas palabras –digamos Libertad, Fraternidad, Igualdad– serán consideradas Patrimono de la Humanidad.

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