Fernando García Ponce. Presencia continua

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Para recordar al extraordinario pintor Fernando García Ponce (México, 1933-1987) en el trigésimo aniversario de su fallecimiento, la galería Juan Martín de la Ciudad de México organizó desde finales del año pasado una pequeña e íntima muestra.

En ella se comprueba que la grandiosidad de un artista no se encuentra en el tamaño de las obras sino en el impacto visual de la imagen.

Centrada en la vigorosa propuesta que realizó el artista en los últimos siete años de su vida, la exposición presenta composiciones plásticas realizadas entre 1980 y 1987 que, hasta ahora,  han sido definidas como collages.

Espléndidas por la singularidad de su vocabulario de lenguajes abstractos contradictorios –geometrismos sintéticos y expresionistas– construidos a partir de planos e intervenidos con gestos, signos y apropiaciones gráficas que develan memorias y referencias autobiográficas, las piezas rebasan el estereotipo del collage transmutándose en sugerentes composiciones autónomas en las que sobresale la individualidad de los entes que las configuran.

Como en toda la obra de García Ponce, los colores se imponen como elementos independientes. Trabajados a partir de interrelaciones cromáticas que les permiten imponerse con iluminaciones o vibraciones tan ficticias como perceptibles para el espectador, los colores, en su mayoría restringidos a rojos, negros, azules y algunos ocres o amarillos, se configuran en torno a espaciosos campos blancos que acentúan el protagonismo de sus siluetas o cuerpos orgánicos y geométricos.

Vinculada con poéticas cubistas, dadaístas y constructivistas de artistas que exploraron la relación espacio-forma-realidad a través del collage –como Juan Gris, Van Doesburg y Schwitters–, la estética de Fernando García Ponce, al mismo tiempo sobria, racional, emotiva y atrevida, ha destacado por una libertad que inhibe todo tipo de encasillamiento.

Integrada por 18 composiciones de mediano formato que sintetizan la apasionada y tormentosa investigación plástica que desarrolló el pintor en sus últimos años, la exposición de la galería Juan Martín presenta a un artista que se rebasó a sí mismo con una libertad creativa que, sin temor de alterar la elegancia de sus abstracciones, se atrevió a vincularlas con elementos encontrados en su cotidianidad: fragmentos de los periódicos unomásuno y La Jornada, impresiones del logotipo de la revista Artes Visuales del Museo de Arte Moderno, reproducciones de un retrato fotográfico de sí mismo.

Encuentros indiscretos que, al convertirse en una misma estructura plástica, develan a un artista que supo convertir a su ética y su estética en una unidad visual.

Este texto se publicó el 7 de enero de 2018 en la edición 2149 de la revista Proceso.

Comentarios