La licencia al “Bronco”, un pacto negociado con el PRI y el PAN

MONTERREY, NL.(Proceso).- Los dos años que Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, estuvo al frente del gobierno, el Congreso estatal siempre le manifestó su hostilidad, sobre todo al vetar sus iniciativas.

Durante ese periodo el intercambio de diatribas entre él y los legisladores marcó la tónica. Pero esa animadversión desapareció en diciembre pasado, justo cuando el mandatario independiente presentó su solicitud de licencia.

Los diputados del PRI y el PAN, quienes durante meses acusaron al mandatario independiente de mentiroso y chapulín, le allanaron el camino para que colocara como interino a Manuel Florentino González Flores, su principal operador político, aun cuando la ley los faculta a ellos para designar al encargado del puesto.

Esa benevolencia de los dos partidos mayoritarios en el Congreso estatal es resultado de una presunta negociación realizada en la Ciudad de México entre las dirigencias nacionales de los dos partidos para permitir que Rodríguez Calderón dejara el solio y se sumara a los aspirantes a la Presidencia.

De acuerdo con una fuente cercana a las negociaciones –que pide omitir su nombre–, el propósito es que Rodríguez Calderón aparezca en las boletas electorales y le reste sufragios a Andrés Manuel López Obrador, virtual aspirante de Morena, a quien priistas y panistas pretenden acotar a toda costa.

Pero antes, añade la fuente, Rodríguez Calderón debe recabar las firmas necesarias que le solicita el Instituto Nacional Electoral para registrarse formalmente como candidato.

Consultado al respecto, el gobernador interino, González Flores, rechaza esa versión. Hasta el cierre de edición, priistas y panistas en la entidad no habían respondido a la solicitud de entrevista para aclarar esta versión.

Licencia pactada

Desde que asumió la gubernatura, Jaime Rodríguez aseguró que concluiría su mandato; incluso llamó inmorales a quienes dejaban su cargo para buscar otro de mayor relevancia. Pero su aspiración presidencial le ganó y terminó por pedir licencia, por lo que en Nuevo León quedó como un mentiroso.

Durante su gestión, los diputados locales del PRI y el PAN siempre lo enfrentaron. A principios de octubre pasado incluso tuvo que cambiar el formato de la entrega de su segundo informe, pues sólo entró al Congreso cuando sus detractores habían agotado los reproches a su administración.

A partir de entonces, los desencuentros se atenuaron. Y el 20 de diciembre, cuando Rodríguez Calderón acudió a la Oficialía de Partes del recinto parlamentario a presentar su solicitud de licencia por seis meses –del 1 de enero al 1 de julio–, las diferencias simplemente desaparecieron.

Ese día se reunió con los diputados y les pidió que le permitieran buscar la refundación de México. Tras escucharlo, sus interlocutores lo despidieron con abrazos y parabienes.

El 22 de diciembre, pese a que todos los diputados habían externado públicamente que era una afrenta para los nuevoleoneses que los hubiera engañado en las urnas, el Congreso aprobó su petición y sus integrantes avalaron que su secretario general de Gobierno lo sustituyera temporalmente a partir del lunes 1.

Para entonces, la negociación con las dirigencias nacionales del PRI y el PAN presuntamente ya estaba planchada, sostiene la fuente consultada.

Incluso reitera: las cúpulas de los dos partidos acordaron darle al mandatario todas las facilidades para que dejara el estado. Ellos le apuestan a que Rodríguez Calderón le reste votos a López Obrador, quien a nivel nacional sigue punteando las encuestas.

Según esa versión, el mandatario con licencia buscará posicionarse en las entidades del sur del país, incluido Tabasco, donde López Obrador tiene sus posiciones más sólidas.

Bajo el lema: “Desde Nuevo León por un nuevo México”, su estrategia incluye recorridos a caballo para posicionarse como el caudillo que encabezará el renacer del país, destaca el entrevistado, quien insiste en guardar el anonimato.

Así, mientras el tabasqueño intenta acercarse a los votantes de la parte alta de México, donde está su mayor debilidad, Rodríguez intentará llegar a la parte baja, donde no es tan conocido ni está “tan quemado” como en el norte.

Sin embargo, la creciente popularidad de Rodríguez Calderón preocupa a las dirigencias del PRI y el PAN. Al principio estimaban que podría conseguir alrededor de 5% de los votos en la jornada electoral del 1 de julio y restarle fuerza a López Obrador.

Pero ahora temen que, ante el descontento generalizado contra la administración de Enrique Peña Nieto, el gobernador con licencia intente recurrir a una campaña incendiaria –similar a la que le hizo ganar la gubernatura en Nuevo León hace un par de años– y restarle votos también al PRI.

El PRI y el PAN, según el informante, no descartan que Rodríguez Calderón termine negociando su candidatura si su movimiento no despega. Así como ya faltó a su palabra empeñada en Nuevo León, busque alianzas de facto, principalmente con López Obrador, un riesgo que los presuntos negociadores no calcularon.

Para que Rodríguez Calderón y los otros aspirantes sin partido obtengan su candidatura necesitan recabar por lo menos 866 mil 593 firmas de ciudadanos registrados en el padrón electoral del INE en por lo menos 17 estados a más tardar el 19 de febrero.

Hasta el jueves 4, Rodríguez llevaba 1 millón 373 mil 185 respaldos, muchos más de la cifra demandada en sólo cinco entidades, por lo que le falta el apoyo ciudadano en 12 estados.

El encargado de la negociación

Instalado como gobernador interino, Manuel González Flores niega que Rodríguez Calderón haya pactado para quitarle votos a López Obrador a cambio de beneficios para él o para Nuevo León.

“Pregúntele a los priistas de aquí si hace dos años le quitamos votos a alguien; pregúntele también a los de Acción Nacional.

“Los periodistas locales decían: ‘Jaime se va a quedar en el camino, va a negociar o le va a quitar votos a este (candidato) o a ayudar al otro’. Pregúnteles cómo les fue. Es una especulación sin ningún sustento”, dice al corresponsal.

González sostiene que, pese a las diferencias evidentes con Rodríguez Calderón, los legisladores del PRI y el PAN –quienes vetaron más de 20 leyes en dos años– fueron los primeros que le manifestaron su acuerdo para que encabezara la nueva independencia mexicana.

Incluso se ufana: “Yo fui el encargado de llevar esta negociación en un poquito más de 50%. Nuestra profesión es la política, y en ella hay encuentros y desencuentros. Pero eso no implica que en cuestiones fundamentales no podamos unirnos, como, por ejemplo, la posibilidad de que un nuevoleonés sea un presidente de México y traiga grandes apoyos a Nuevo León”.

Pese a que se dice convencido del triunfo electoral de Rodríguez Calderón el próximo 1 de julio, González Flores no despacha en la oficina que este dejó temporalmente, pues colocó ahí un letrero con la leyenda: “Reservado. Ing. Jaime Rodríguez Calderón, gobernador con licencia en busca de la libertad de todos los mexicanos”.

Lo más curioso es que aun cuando él mismo y algunos funcionarios estatales afirmaron que no usarán al gobierno para impulsar a Rodríguez Calderón, el viernes 5 hubo 10 cambios en la administración. Los renunciantes se integrarán a la precampaña de Rodríguez Calderón.

Este reportaje se publicó el 7 de enero de 2018 en la edición 2149 de la revista Proceso.

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