Alfonso Navarrete, homenaje

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En días pasados el INBA presentó el sexto ejemplar de la serie “Memorias Sonoras del Palacio de Bellas Artes”, producido por Héctor Sosa, un álbum de dos CDs con las mejores grabaciones en vivo del tenor Alfonso Navarrete Fimbres (Sonora 1941).

Con ello además le rindió un merecido homenaje al tenor que engalanó la ópera de Bellas Artes por más de 20 años, donde cantó la friolera de 18 títulos distintos de los 22 que constituían su repertorio. Un homenaje en vida como debe ser, en la Sala Manuel M. Ponce.

Desde muy temprana edad Alfonso Navarrete sintió una gran inclinación al canto; siendo aún adolescente se establece en la Ciudad de México para estudiar ingeniería en Comunicaciones y Electrónica y más tarde Economía. Fue aceptado como oyente en la Escuela Superior Nocturna de Música, y más tarde en la Academia de la Ópera (de Donceles 10) comenzó a estudiar canto con Enrique Jaso; ahí completó con él su registro y puso algunas arias de ópera y canciones napolitanas en la Academia de la Ópera:

Montó el personaje de Alfredo de La Traviata de Verdi; la oportunidad vino en 1970 cuando la Ópera de Bellas Artes tenía programada esa obra, pero faltaba el tenor. Navarrete pidió la oportunidad de audicionarla, y fue escogido para completar el elenco sin nunca haber pisado un escenario ni cantado de manera profesional; debutó con el papel de Alfredo Germont en La Traviata, ópera que cantó en muchas ocasiones y que le proporcionó grandes satisfacciones.

Siguió Un Baile de Máscaras, del mismo autor, con unánimes elogios de la crítica, que pronto notó una gran similitud entre el fraseo y el timbre de Alfonso Navarrete y el tenor siciliano Giuseppe Di Stefano. De Un Baile de Máscaras aparecen en el CD dos valiosos testimonios sonoros del año 1973: “Di tu se fedele” y el dúo “Teco io sto” al lado de Gilda Cruz-Romo.

Del año 1979 nos llegó un fragmento del Rigoletto, de Verdi: “Parmi veder le lágrime”. Todas las grabaciones fueron hechas en Bellas Artes.

Este CD no trae grabaciones de otros teatros donde Navarrete también cantó. Un dato interesante es que a lo largo de su carrera nunca interpretó un papel coprimario, solamente primeros papeles.

Para cantar bien –nos comenta el tenor–, se necesitan varias cosas: tener facultades para el canto, la energía necesaria (cantar es muy demandante energéticamente), haber tenido buenos maestros y, sobre todo, instinto canoro.

A final de la década de los setentas Alfonso Navarrete tuvo la suerte de ser discípulo de Di Stefano, de quién tomó clases de dicción, técnica e interpretación, según confesó:

“Conocer al gran tenor italiano fue un momento culminante en mi carrera, con él revisé Tosca, Carmen, Lucia di Lammermoor, Un Baile de Máscaras, entre otras. Pippo me decía: ‘Alfonso, no me estás diciendo la verdad; no se cantan notas, se cantan frases, por eso se dice qué bien frasea un cantante, qué bien dice la frase musical que es la esencia de la música y lo que te va a dar el personaje’.

“Y es que para mí –continúa Navarrete– hay dos formas de abordar la música: el apolíneo preocupado por la perfección técnica, y la dionisiaca que es con la verdad, la verdad escénica; meter el personaje bajo tu piel y cantarlo, esa última fue siempre mi ideal”.

Llama la atención que este CD comienza con dos selecciones de la ópera Sansón y Dalila, que corresponden al año 1978 que es para tenor lírico spinto o dramático, y más adelante otras dos de la ópera La Favorita, registros del año 1980, y que es para tenor lírico ligero o de plano ligero; no es nada usual que un mismo tenor aborde ambos papeles; antes de Navarrete sólo de Caruso tenemos noticias de que haya abordado ambos personajes.

A nuestro intérprete correspondió el honor de realizar el estreno en el continente americano de una ópera de Verdi: Il Corsario; el personaje le fue otorgado mediante concurso internacional en 1982 para la ópera de San Diego, California, y lo cantó al lado de la soprano June Anderson. Esta ópera que se compuso en 1848 sigue sin estrenarse en Bellas Artes.

Además de las óperas mencionadas, Navarrete cantó en Bellas Artes: La Bohemia, Il Tabarro, Los cuentos de Hoffmann, Norma, Andrea Chenier, Fedora, Fausto, Manon Lescaut, Madama Butterfly, Aida, Adriana Lecouvreur, Gianni Schicchi, y en otros teatros El Trovador.

Óperas que, aunque las tenía montadas nunca cantó: Elixir de amor y Don Pasquale.

“Nunca acepté Payasos ni Cavalleria Rusticana por ser muy vociferantes, ni Otello ni Turandot, aunque me hubiera gustado cantarlas, así como Werther”, dice el tenor.

Por todo esto Alfonso Navarrete es considerado el mejor tenor lírico spinto mexicano de todos los tiempos.

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