Mancera, el depredador y compañía

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El gobierno de la Ciudad de México (CDMX) tiene en el presupuesto público la llave que le permite al conspicuo Miguel Ángel Mancera comprar conciencias, llegar a acuerdos y hacer de la corrupción un ejercicio intensivo que lo describe de cuerpo entero.

En los últimos años la CDMX ha vivido tiempos difíciles: sismos, inundaciones, problemas del Metro, que se han convertido en una verdadera fortuna para el jefe de gobierno y para muchos integrantes de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) sin que pase nada. Año tras año en la más pura opacidad, Mancera ha ido acumulando recursos al margen de la ley en una lógica del mundo al revés.

Sé que en la CDMX revisar la cuenta pública es una ociosidad, a menos que haya algún poderoso incentivo: dinero.

¿Qué es lo que ha pasado? Por un lado el gobierno de Mancera, con la colusión de la ALDF, ha acumulado subejercicios o ahorros, que en Suecia o Suiza tendrían explicación, pero no en la capital del país.

Pero –y ese es el gran pero– al mismo tiempo que se “ahorra”, Mancera pide y la ALDF autoriza deuda, sin necesidad alguna, para la CDMX. No se trata de una ocurrencia mía. Todo se encuentra en las cuentas públicas que debieron revisar los insignes legisladores de la Asamblea, pero que no lo hicieron, a pesar de tener una abultada cuenta con cargo a asesores para que traduzcan los significados al español. ¿Déficit cognitivo de legisladores y asesores o corrupción pura y dura? Y aquí sí por unanimidad, los comparsas de siempre desde el PRD, con Leonel Luna a la cabeza, hasta Morena, que le han metido la mano a las matalascallando al presupuesto. ¿Tú también José Alfonso Suárez del Real? ¿Y tú José Encarnación Alfaro? ¿O qué decir de Aleida Alavez? Todos juntos en una presumible corrupción concertada o de casi imposible explicación.

En efecto, resulta que el gobierno de Miguel Ángel Mancera ha acumulado una cantidad aproximada de 28 mil 976 millones de pesos, lo que le genera una tasa anual de intereses por la inversión que pasó de 856 millones de pesos en 2015 a mil 448.8 millones de pesos a 2016 y más de 2 mil millones en 2017. Y no se trata de ningún proyecto plurianual, ni cualquier explicación que la ley permita justificar. Es agandalle, tal cual.

Véase si no: si el interés promedio que le hubiera pagado el dinero de los capitalinos invertido fuera a una tasa anual de 5% –muy por arriba de la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio promedio para 2016–, eso significa que en promedio tenían guardado en los bancos todo el tiempo 29 mil millones de pesos (página 212 de la Cuenta Pública de 2016).

Así, por ejemplo, en el Banco Interacciones, de la familia Hank Rhon, muy cercana ideológicamente a Miguel Ángel Mancera, en diciembre pasado el gobierno de Mancera tenía 8 mil 192 millones de pesos invertidos.

Una parte de los “ahorros” del gobierno de Mancera provienen de recursos propios y otra, de recursos federales bajo la inexistente partida denominada “Fondo de Capitalidad”, que inventó para Mancera el malogrado Luis Videgaray a su paso por la Secretaría de Hacienda; tal fondo no lo tiene ningún otro gobierno local. ¿A cambio de qué?

Ese gesto, de entrada, revela la cercana relación entre Mancera y el gobierno de Peña Nieto y revela también compromisos, por supuesto.

¿Cómo Mancera y diversos diputados clave de todos los partidos han jugado con las miserias de la gente? Peor aún, al margen de la mínima ética pública, ¿cómo se atrevieron a endeudar a la CDMX sabiendo que había de sobra dinero en las arcas del gobierno y de que es muy distinta la tasa que se percibe por inversión a la que se cobra por préstamo? ¿Sabría de ese acuerdo Andrés Manuel López Obrador? Es muy probable que ese recurso del pueblo vaya a la campaña del PRD y las migajas, a algunos legisladores de Morena, en donde además se inscribe el acuerdo, entre otros, de hacer magistrados anticorrupción a personas que abrevan paradójicamente de la corrupción, como Perla Gómez Gallardo apoyada (¿casualmente?) no sólo por el Partido de la Revolución Democrática, sino por los negociadores de Morena.

Ver para creer.

@evillanuevamx

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Este análisis se publicó el 7 de enero de 2018 en la edición 2149 de la revista Proceso.

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