Ante recorte de recursos tras apoyar a Cuauhtémoc Blanco, diputado maneja un Uber “pa’ completar”

CUERNAVACA, Mor. (apro).- Efraín Esau Mondragón Corrales se convirtió en diputado local por el Partido Encuentro Social (PES) en la elección de 2015, pero ahora debe manejar un Uber “pa’completar”, ya que fue ninguneado, bloqueado y anulado por no apoyar los intereses de Rodrigo Gayosso en contra del exfutbolista Cuauhtémoc Blanco Bravo.

Todo iba bien para Mondragón Corrales, hasta que el gobierno de Morelos inició una guerra contra el alcalde de Cuernavaca e intentó quitarlo del cargo en diciembre de 2016. A partir de ese momento, el legislador fue relegado y desde entonces no ha podido cobrar su dieta.

La historia parece una broma, pero no lo es. Cuauhtémoc Blanco Bravo se opuso al gobierno de Graco desde su llegada a la alcaldía, en enero de 2016, especialmente en lo que tiene que ver con el Mando Único. Sin embargo, el entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, “le hizo entrar en razón” y Blanco fumó la pipa de la paz con el tabasqueño, al menos por un tiempo.

Luego llegó Rodrigo Gayosso Cepeda y, como lo hace con los demás ayuntamientos, propuso al exfutbolista que “le pasara el negocio” de la basura. Blanco Bravo y su exrepresentante y actual secretario técnico municipal, José Manuel Sanz Rivera, se opusieron. “Me intentaron chantajear, me presionaron y por eso los mandé a la chingada. Yo no voy a hacer negocios”, dijo en aquella ocasión el exseleccionado.

Esto marcó el inicio de la guerra. A partir de octubre de 2016, utilizando uno de sus instrumentos al alcance, el Congreso local, junto con Graco y Gayosso intentaron remover al alcalde. Sólo 10 diputados locales se opusieron, entre ellos el legislador del PES. Y eso marcó el inicio de “su desgracia”.

Desde diciembre de 2016 no recibe recursos más allá de su dieta, pero también a partir de ese mes la presidenta del Congreso, Beatriz Vicera Alatriste, vieja priista que se convirtió al perredismo gayossista y que hoy supuestamente aspira a ser la candidata a la alcaldía de esta capital, le informó que sus colaboradores ya no tenían espacio en el Legislativo.

Mondragón Corrales dice que con el pago mensual de su dieta por 60 mil pesos realiza “algo de gestión social”, le paga a un asistente y, además, paga el vehículo usado que utiliza justamente para trabajar como transportista privado en la plataforma Uber.

Fue a mediados del año pasado cuando decidió ingresar a ese segundo empleo. Se había mantenido en el anonimato, pero un usuario lo reconoció cuando le pidieron que calificara la calidad del servicio y se dio cuenta que el chofer era el diputado.

El legislador ha acudido ante los órganos internos del propio Legislativo para conseguir la devolución de los recursos que “legalmente” le corresponden, pero dado el férreo control que tienen las fuerzas oficiales del recinto, no ha logrado nada. También acudió ante los tribunales, pero ocurrió lo mismo.

“Todo es parte de una venganza política. Yo no tengo colaboradores, no tengo comisiones, no tengo prestaciones ni prerrogativas”, sostiene el único diputado local del PES. “Es una lucha contra el mundo. La mayoría de los diputados los tiene el PRD, también la Junta (Política y de Gobierno) e incluso la mesa directiva. De todo tienen el control”, lamenta.

Y es que a pesar de que en las elecciones de 2015 el electorado morelense dio diputados a 11 fuerzas políticas, hoy las opciones se han reducido, pues el PRD ha incorporado a sus filas a una buena cantidad de legisladores.

En la pasada elección los números quedaron así: el Partido de la Revolución Democrática (PRD) con ocho diputados, el Revolucionario Institucional (PRI) con seis, Acción Nacional (PAN) con cinco, Nueva Alianza (Panal) con tres, el Verde Ecologista de México (PVEM) con dos, y con un diputado quedaron Morena y Movimiento Ciudadano (MC), así como los partidos Social Demócrata (PSD), del Trabajo (PT), Humanista (PH) y Encuentro Social.

Sin embargo, el PRD sumó al morenista Manuel Nava Amores, al petista Edwin Brito, a la priista Beatriz Vicera, al panista Manuel Tablas y a diputadas del PVEM Silvia Irra, con lo que ha logrado 13 votos de 30. Pero además cuenta con los legisladores del Panal (tres) y PVEM (uno), además del apoyo casual del panista Carlos Alanís y del priista Francisco Moreno Merino. Y con ellos suman 19 votos.

De manera que la oposición en el Legislativo local sólo cuenta con cinco priistas, cuatro panistas, el Humanista Jesús Escamilla y el pesista Esau Mondragón. Y en ocasiones los primeros nueve también se alinean.

De acuerdo con Mondragón Corales, su familia se ha dedicado al ramo de los transportes, así que no se sintió fuera de lugar combinando sus actividades como legislador y conductor de Uber “pa’completar, porque no alcanza para todos los compromisos”.

Y así continuará mientras comienza la campaña, en la que probablemente Cuauhtémoc Blanco encabece la coalición Morena-PES-PT, a la que confía podría sumarse.

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