Gran Bretaña: los efectos del Brexit, menores de lo esperado

LONDRES (apro).- Gran Bretaña enfrenta la salida de la Unión Europea (UE) mejor preparada que lo estimado inicialmente, en gran parte, debido a un fuerte avance económico de China, Estados Unidos, Japón y la Eurozona, que ayudan a reducir los riesgos financieros por el divorcio británico del bloque comunitario.

De acuerdo al lord Jim O’Neill, exministro conservador para el Tesoro y activista para que Gran Bretaña permaneciera dentro de la UE, los pronósticos de crecimiento económico del Reino Unido mejorarán notablemente gracias a un panorama global más favorable.

Los pronósticos negativos por los posibles efectos del Brexit, que incluían desde un “éxodo” de trabajadores de la City financiera hasta una desaceleración económica de más de 10%, generaron mucha incertidumbre en la población británica, como también en el sector de negocios y empresas, de acuerdo con el experto.

O’Neill dijo, sin embargo, que la situación más favorable, lejos de cambiar su posición contraria al Brexit, genera nuevos interrogantes para el país, principalmente cuánto mejor podría estar la nación a nivel económico sin las incertidumbres generadas por su futura relación con la UE.

“Ciertamente nunca hubiera imaginado que la economía británica estuviera tan robusta como lo está ahora”, subrayó el experto a la cadena pública BBC.

De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas, el endeudamiento del sector público británico, excluyendo bancos nacionalizados, se redujo significativamente en diciembre pasado comparado con el año previo, a dos mil 600 millones de libras esterlinas (tres mil 630 millones de dólares).

Además, una mayor productividad en el país llevó a los niveles más altos de producción en el Reino Unido en los últimos 23 años. Se espera que el Producto Bruto Interno (PBI) para el último trimestre de 2017 sea de 0.6%, una suba de 0.4% el trimestre previo. La recuperación se debió a mejoras en los sectores de manufacturación y servicios, ayudado por una libra esterlina más debilitada y una economía global fortalecida.

“Ello se debe a que, en algunas regiones del país, especialmente en el noroeste de Inglaterra, les está yendo mucho mejor que lo esperado inicialmente”, agregó.

Sumado a ello, el lord O’Neill explicó que las economías de las grandes potencias mundiales, como la de China, Estados Unidos y Alemania, mejoraron mucho en el último año.

Un reciente estudio del grupo Cambridge Econometrics para la Alcaldía de Londres concluyó concluido este mes que el crecimiento económico en todo el Reino Unido podría ser en promedio un 3% menor para 2030 si Gran Bretaña permanece dentro del mercado común y aduanero de la UE.

“Si esa es la peor consecuencia por el Brexit, no me preocuparía demasiado”, explicó el lord O’Neill, que habló previo al inicio del Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza.

“Pero si optamos por el llamado ‘Brexit duro’ o por ningún acuerdo post-Brexit, entonces terminaremos sufriendo una caída económica mayor de 3%. Aunque si es sólo de 3%, la mejoría en las economías mundiales y subas en la productividad nos ayudarían fácilmente a resistir esa caída en los próximos 13 años”, continuó.

O’Neill consideró “irónico” que Gran Bretaña quiera abandonar la UE en momentos de gran crecimiento económico para el bloque comunitario, que está ayudando a las exportaciones británicas.

Y aclaró que ciertos sectores de la economía británica muy vinculados con la UE, como el automotriz y el farmacéutico, siguen enfrentando serias amenazas debido a la propuesta del gobierno de abandonar la unión aduanera y el mercado común europeo.

Las últimas cifras oficiales del Fondo Monetario Internacional (FMI) indicaron que el crecimiento económico en Estados Unidos se acelerará un 2.7% este año, luego de reformas tributarias impuestas por el presidente Donald Trump.

También pronosticó fuertes avances para China, Japón y la Eurozona, aunque indicó que el Reino Unido registrará una desaceleración económica para el próximo año, de un 1.5%.

A pesar de que el gobierno británico considera que las bases de la economía de Gran Bretaña “son fuertes”, el opositor Partido Laborista cree que la desaceleración económica “expone los efectos de siete años de fallas de gobiernos conservadores”.

Lo cierto es que, tanto la primera ministra británica, la conservadora Theresa May, como el jefe del Laborismo, Jeremy Corbyn, enfrentan serios desafíos dentro de sus propias bancas parlamentarias por el Brexit.

Sondeo parlamentario

De acuerdo con un sondeo de la consultora Ipsos Mori dado a conocer el pasado 22 de enero, un 74% de los parlamentarios conservadores considera “inaceptable” que continúe el libre movimiento de personas tras el Brexit, en tanto que otro 63% de ellos se opone a que la Corte Europea de Justicia tenga jurisdicción en el Reino Unido después de marzo de 2019, cuando se oficializará el divorcio británico de la UE.

Por su parte, un 90% de los diputados laboristas cree que la membresía del mercado común es compatible con el Brexit, a diferencia de la postura de Corbyn, que se opone a ello.

El sondeo fue elaborado por Ipsos Mori en noviembre y diciembre pasado, para el grupo The UK in a Changing Europe (El Reino Unido en una Europa cambiante) y para el Instituto Mile End de la Universidad Queen Mary de Londres. Los expertos consultaron a 105 legisladores.

El estudio dio cuenta de un fuerte cambio dentro de la bancada conservadora con respecto al Brexit. En diciembre de 2016, sólo 44% de los diputados “Tories” apoyaban la salida del mercado único, mientras que ahora esa cifra subió a 76%.

El año pasado, 66% de todos los parlamentarios creían que permanecer en el mercado común era compatible con el voto de los británicos en el referéndum de junio de 2016; Sin embargo, ahora esa proporción cayó a 56%.

Aunque un 85% de todos los legisladores apoya la idea de un período de transición a partir de marzo de 2019, hay muchas diferencias acerca de cómo debería implementarse.

Un 90% de los diputados laboristas no tienen problemas con que la Corte Europea de Justicia mantenga la jurisdicción en el Reino Unido durante ese período, y un 74% de ellos aceptó la idea de que continúe el libre movimiento de personas.

Pero entre los conservadores, la posición general fue de mayor intransigencia, ya que sólo un 12% de ellos apoya “flexibilidad” durante el periodo de transición.

La desconexión por el Brexit entre el liderazgo del Laborismo y su grupo parlamentario quedó en evidencia en el sondeo, ya que 60% de los legisladores conservadores consideran que un gobierno conservador con una gran mayoría ayudará a implementar mejor el Brexit, mientras que sólo 38% de los diputados laboristas piensan lo mismo acerca de una mayoría parlamentaria.

El profesor en Ciencias Políticas, Anand Menon, director del grupo The UK in a Changing Europe, afirmó que el Brexit “presenta un fuerte desafío a los liderazgos de los dos principales partidos políticos” de Gran Bretaña.

“La posición de la jefatura de esos partidos difiere mucho con la de sus propios parlamentarios. Esto promete generar problemas significativos tanto para Theresa May como para Jeremy Corbyn”, subrayó el especialista.

Menon explicó además que la primera ministra en particular podría enfrentar una fuerte oposición de su propia bancada, a la hora de lograr un acuerdo de transición buscado con la UE.

El sondeo de Ipsos Mori reveló que la mayoría de los parlamentarios británicos no cree que terminar sin acuerdo por el Brexit sea mejor que un “mal acuerdo”, aunque indicó que los legisladores conservadores están preparados para abandonar la mesa de negociaciones con Bruselas si no se llega a un acuerdo satisfactorio para ellos.

Para los profesores Tim Bale y Philip Cowley, de la Universidad de Queen Mary, que ayudaron a elaborar el sondeo, una de las conclusiones más importantes de la encuesta es el gran número de parlamentarios conservadores que están dispuestos a abandonar la UE “sin acuerdo alguno”.

Bale dijo: “Si se ponen muy duros, Theresa May enfrentará para final del año un período de serios problemas en el Parlamento”.

El sondeo también dio cuenta de una fuerte disparidad entre los parlamentarios británicos por su optimismo acerca del futuro de la economía británica.

Un 89% de los diputados conservadores se mostraron muy optimistas por las perspectivas económicas del Reino Unido en la próxima década, en gran parte por potenciales acuerdos comerciales con Estados Unidos y China por fuera de la UE.

Sin embargo, 44% de los legisladores laboristas considera que la economía británica empeorará en los próximos 10 años y se mostraron menos positivos acerca de la habilidad del país para firmar acuerdos comerciales que compensen las pérdidas generadas por al divorcio del bloque comunitario.

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