Estados Unidos, Suiza e Islas Caimán, los mayores proveedores de secreto financiero

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Los paraísos fiscales, donde se esconden entre 21 y 32 billones de dólares, no solo se encuentran en medio del Caribe: Suiza, Estados Unidos y las Islas Caimán resultaron los mayores proveedores de secreto financiero en el mundo este año, entre las 112 jurisdicciones estudiadas en el Índice de Secreto Financiero que publicó hoy la Red para la Justicia Fiscal (TJN, por sus siglas en inglés).

México, por su parte, se ubicó en el lugar 82 como país con secrecía moderada, aunque la organización señaló que en el país impera la opacidad en el registro de las empresas y en materia fiscal.

Según la organización, si bien Suiza –la “capital mundial del secreto bancario– se mantiene en el primer lugar desde 2015, el crecimiento de Estados Unidos en su clasificación resulta “preocupante”, ya que en 2013 ocupaba el sexto lugar.

Este incremento se debió en gran parte al aumento de su participación en el mercado de los servicios financieros y a su rechazo de compartir su información fiscal con otros países con base en los criterios establecidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); además, algunos estados como Delaware, Wyoming o Nevada todavía autorizan la incorporación de estructuras anónimas, prohibidas en la mayor parte del globo.

Entre las diez jurisdicciones secretas más importantes del planeta, la TJN destacó tres países europeos –Luxemburgo, Alemania y la isla de Guernsey— y cuatro jurisdicciones asiáticas –Hong Kong, Singapur, Taiwán y los Emiratos Árabes Unidos–. Seis de ellas integran la OCDE, el organismo que presume su papel de vanguardia del combate contra la evasión fiscal.

Para medir el Índice de Secreto Financiero, la organización establece el nivel de opacidad de las jurisdicciones –para ello toma en cuenta el intercambio de información con otros países, la existencia de un registro corporativo abierto, la criminalización de las denuncias en los bancos, las reglas fiscales, etc.–, y lo pondera con el volumen de su sistema financiero.

Así, si bien Vanuatu, Antigua y Barbuda resultaron las jurisdicciones más opacas del planeta, su contribución al mercado financiero global resulta irrisoria por lo que no aparecieron entre los primeros lugares de la clasificación; al contrario, Estados Unidos tuvo un nivel de opacidad relativamente bajo, pero subió al segundo lugar de la lista porque concentra el 22% de los flujos financieros internacionales.

En años recientes, los paraísos fiscales y la evasión de impuestos se colocaron en el centro de la atención pública internacional, debido entre otros a la publicación de las investigaciones periodísticas globales Panama Papers y Paradise Papers, en las que participó Proceso.

Estas investigaciones revelaron los complejos esquemas operados por los personajes más ricos del planeta y las empresas transnacionales en jurisdicciones offshore para maximizar sus ganancias, a veces de manera ilegal, y prácticamente siempre a espaldas de las autoridades tributarias de sus países. La falta de recaudación, a su vez, obliga los Estados a recortar sus presupuestos y agrava la desigualdad.

Si bien la TJN reconoció que algunos países realizaron “esfuerzos” para controlar este fenómeno, señaló que “diez años después de la crisis financiera, todos los países aún tienen un largo camino por delante para mejorar su desempeño en la reducción y eliminación del secreto financiero”.

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