Variaciones enigmáticas

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Un autor reconocido que ha ganado el Premio Nobel de Literatura, y escrito un sin fin de novelas, vive recluido en una isla de Noruega sin querer ver gente ni saber nada del mundo. Acepta entrevistarse con un periodista por extrañas razones, y en su encuentro se van develando las verdades por las que el periodista está ahí y por lo que este afamado escritor lo aceptó en su casa.

Del autor francés Eric-Emmanuel Schmitt –del que también hemos conocido aquí en México la obra Pequeños crímenes conyugales–, Variaciones enigmáticas, escrita en 1997, nos muestra el enfrentamiento entre dos hombres disímbolos que, desde dos puntos de vista, abordan el tema del amor, la traición y el engaño. El motivo aparente de la entrevista es la publicación del último libro del escritor: Un amor inconfesable, por el cual los dos personajes están vinculados. El libro son las cartas de dos amantes que decidieron separarse y continuar su relación por correspondencia.

Variaciones enigmáticas es protagonizada por César Évora en el papel del escritor y Jorge Salinas en el del entrevistador. La obra consiste en un duelo argumental y vivencial, en el que se expresa el contraste de personalidades: el escritor está definido por su autoritarismo y desprecio hacia el otro (aunque después conozcamos su fractura), a diferencia del periodista que, desde su timidez, enaltece al Premio Nobel para después cuestionar su actitud ante la vida y, sobre todo, hacia el ser amado.

Jorge Salinas sobrecaracteriza a su personaje con un balbuceo exagerado, pero acierta en su movimiento corporal y su rabia contenida. La interpretación de César Évora sobresale por su naturalidad y aplomo. La vivencia que tiene del personaje permite ver su desarrollo emocional: inicia con una defensa a capa y espada de su intimidad hasta mostrarnos el dolor guardado por tantos años. Cuando evoca sus experiencias pasadas podemos visualizar lo que él describe y adentrarnos en ese amor que tanto ha querido ocultar.

Si bien la primera parte de la obra corre con un realismo muy bien planteado, al abrir la Caja de Pandora y mostrarnos a los personajes tal cual son, deviene en un melodrama que exalta el sufrimiento. El director Manuel González Gil, quien también dirigió Filomena Marturano, Made in México y Extraños en un tren, se aleja del rigor que había logrado en un inicio para caer en soluciones fáciles. Su dirección es limpia y contenida; sus personajes transitan por el espacio escénico fluidamente y consigue captar la atención del espectador en todo momento. La buena iluminación que se sostiene durante la obra, cae precipitadamente en los momentos donde se intenta dar un aire onírico y oscurece todo el escenario dejando ver sólo al personaje que habla. Este efecto resulta forzado e ilógico.

Variaciones enigmáticas producida por Sergio Gabriel se ha presentado en diferentes teatros de la Ciudad de México: el Wilberto Cantón de Sogem, el Jorge Negrete y ahora da funciones en el Virginia Fábregas. Es una obra atractiva por los enigmas que va resolviendo, por sus diálogos realistas con toques de lirismo, y la reflexión que cada uno de los personajes hacen a raíz de las problemáticas que se plantean y que los vinculan irremediablemente a pesar del intento constante de alejarse uno del otro.

El espectador se sorprende por cada verdad descubierta y sigue la obra hasta el final para salir con preguntas y completar la historia.

Esta reseña se publicó el 28 de enero de 2018 en la edición 2152 de la revista Proceso.

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