“La boda de Valentina”, nueva comedia de Marco Polo Constandse

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Ya con una comedia romántica exitosa (Cásese quien pueda), Marco Polo Constandse estrena otra película de este género: La boda de Valentina, con guión de Issa López sobre una idea de Beto Gómez, ambos cineastas también con una trayectoria reconocida en estas historias.

Los protagonistas de este filme son Ryan Carnes, Omar Chaparro y Marimar Vega.

En entrevista, Constandse narra por qué le atrae el tema de los casamientos:

“Hay una comedia natural en nuestra cultura alrededor de la importancia de la boda. El matrimonio es una de esas pocas instituciones que son muy claras y que es casi igual para todos los mexicanos, desde Baja California a Quintana Roo, porque hay muchos más lugares en común”.

Este director de 45 años de edad ha sido asistente de dirección de Quentin Tarantino (en las dos partes de Kill Bill).

Además, en La boda de Valentina (que se estrena este viernes 9 en las salas de México) actúan Álvaro Carcaño, Tony Daltón, Sabine Moussier, María Rojo, Chumel Torres, Kate Vernon y Jesús Zavala.

En la historia, Valentina aparentemente tiene la vida perfecta en Estados Unidos. Su novio, Jason, le propone matrimonio. Pero debe enfrentar a la familia de su futuro esposo, “los perfectos Tate”, con la suya, “los Hidalgo”, que pertenecen a la dinastía política más caótica y surrealista de la historia de México. Además, su padre es candidato.

–¿Fue complicado que La boda de Valentina no se pareciera a Cásese quien pueda?

–Era obviamente importante que hubiera una evolución natural del guión. Tratas de alejarte. Una de las diferencias principales es que yo entro a Cásese quien pueda con un guión de Martha Higareda, y en La boda de Valentina el guión pasó por distintos escritores y fue un desarrollo más mío. Entonces estuve más metido en el guión con La boda de Valentina, y desde el inicio ya tenía mucho más claro què quería.

No sabe qué tan aceptada será La boda de Valentina, pero explica que “el séptimo arte es tremendamente democrático: si conecta, conecta, y si no conecta, no hay nada que hacer”.

También revela que el estreno del largometraje le produce nervios:

“Es porque voy a compartir la película. Creo que cuando diriges una película estás, consciente o inconscientemente, contando algo de ti. Entonces obviamente vas a exponerte y las personas van a opinar de lo que tú piensas, sientes y dices. Y no hay forma en que dejes de pensar y digas: ‘¡Ah!, me da igual cómo le vaya’. No conozco al cineasta que honestamente no le importe cómo le va a ir a su filme. Creo que todos queremos que el mayor número de espectadores posibles llegue a verla, en su propio nicho.

“No estoy diciendo que todos ruedan películas para que vayan millones y millones, pero todos queremos que llegue al mayor número de salas y al mayor número de espectadores”.

–¿Cómo define el tipo de cine que filma?

–El cine de autor es cuando lo escribes y lo diriges. Yo, aunque meto mano en los guiones, no los escribo. Eso descartaría que mis largometrajes sean de autor. Supongo que todas las películas que yo hago deseo que lleguen al mayor número posible. A mí me encanta la comedia, ahí están mis chistes, mi forma de pensar, ahí está mi óptica sobre el amor.

“Si yo creara una película de migrantes sería mucho menos personal por más que pareciera una película más de autor. Ahí sí no tendría nada real que decir. Mis películas sí son muy personales, en ese sentido le pongo todo, todo.

–¿Por qué cree que en México por el momento tiene más éxito la comedia?, considerando en los últimos años los filmes de este género han captado muy buena taquilla.

–Es un momento increíble en ese sentido y me da mucho gusto. No todas tienen que gustar. Sí entiendo perfectamente por qué funciona la comedia: porque le hablan al público. Son filmes muy pensados, con mucho respeto, para el público, buscando encontrar un diálogo con las personas.

“La comedia es parte nuestra, es parte del mexicano, del latinoamericano. Contamos con esa capacidad, casi única, de reírnos de la tragedia o la muerte, por eso creo que las comedias conectan. Pero además creo que el público mexicano agradece mucho ver sus cuentos, sus historias de amor o desamor, matrimonio o no matrimonio o de lo que sea comedia con sus actores, sus ciudades, su música y su idiosincrasia, con todas esas cosas que las hacen nuestras.”

–¿Seguirá filmando comedia?

–Como productor me encanta participar en otros géneros o proyectos muy diferentes, documental, cintas muy de autor, terror y 3D, y eso lo pienso seguir haciendo. Como director me gusta mucho la comedia. Sé que me quedan muchas más comedias que dirigir porque me encanta. Disfruto mucho.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha.

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