Willie Colón convierte al Metropólitan en el Bronx

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- El trombonista, compositor y cantante Willie Colón transformó al Teatro Metropólitan en su barrio natal del Bronx en Nueva York, con el sabor de su salsa, luego que logró un lleno total la noche de ayer.

Los pasillos del recinto de avenida Independencia no se dieron abasto para que los asistentes bailaran con los temas populares del salsero puertorriqueño (cuyo nombre completo es William Anthony Colón Román) y aunque la mayoría quedó satisfecha con lo entregado, otros más en el público esperaban más canciones de sus orígenes previos a la Fania All Stars.

Algunos llegaron desde los barrios de Tacuba de la Ciudad de México pasando las generaciones de padres, hijos y nietos; unos más arribaban de las inmediaciones del centro capitalino, dispuestos a disfrutar del músico, quien en distintos momentos hizo gala del trombón, deslizando con arte maestro la varilla del instrumento y soplando a todo pulmón, acompañado de su poderosa orquesta.

Se acercaban las 20:30 horas cuando vestido de un sencillo y elegante traje negro apareció “El Malo del Bronx” con gafas oscuras, para regalar un show de más de una hora y media.

La fiesta empezó con Che Che Colé, Barrunto y Te conozco bacalao, con la cual llenó rápidamente las escalinatas con los amantes del baile abriendo el ambiente pachanguero.

Una producción sencilla con una sola pantalla central en donde se veía a Willie, así como imágenes antiguas en blanco y negro del Centro Histórico de la megalópolis mexicana fue lo que se vio escénicamente, para enaltecer sus ritmos tropicales.

Idilio y Sin poderte hablar se sumaron al repertorio, prosiguiendo con un homenaje al desaparecido cantautor mexicano Juan Gabriel (1950-2016) con Hasta que te conocí, reventando la euforia colectiva entre las parejas reunidas.

Le siguieron éxitos como Gitana, Talento de televisión (con video de una pareja rumbeando en televisora gigantesca a la vintage blanco y negro) y, por supuesto, El gran varón, mismas que cautivaron a los presentes cuando pasaban las 22:00 horas, para despedirse momentáneamente.

Al grito de “¡Willie, Willie, Willie!”, regresó una vez más y luego de agradecer emocionado, pasó retirarse triunfal con La murga, en un éxtasis generalizado con rico sabor a salsa.

(La presente crónica fue solicitada a César Muñoz Valdez para nuestros lectores)

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