La cobertura periodística en la guerra México-EU

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La historia de la guerra entre México y Estados Unidos de 1846 a 1848, cuyo resultado fue la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo hace 170 años y la pérdida de más de la mitad del territorio nacional, lleva aparejada la memoria del desarrollo de la prensa escrita: Por primera vez hubo la cobertura de corresponsales y reporteros de guerra.

Así lo señala la historiadora Fabiola García Rubio, profesora del Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM: dado que muchos estadunidenses son protestantes, tienen arraigada la cultura de leer el periódico y de estar suscritos a alguno.

Durante la guerra de invasión de Estados Unidos en el siglo XIX, justo en 1846, el impresor neoyorkino Richard March Hoe (1812-1886) desarrolló una máquina que permitía imprimir varias hojas a la vez de manera muy rápida. Fue el invento de la prensa rotativa tipográfica que transformó los procesos de impresión de los periódicos, lo que abarató su costo y con ello comenzaron a conocerse como penny press (prensa del penique, que es la moneda de denominación más baja en E.U.)

“…gracias a que la prensa rotativa estaba adicionada con una máquina cortadora y dobladora, entregaba los periódicos directamente cortados y doblados, listos para su distribución. El primer periódico impreso con este proceso fue el Philadelphia Public Ledger en 1847, produjo 8,000 hojas por hora.” https://designtbrsgraphic.wordpress.com.

En el sitio www.pbs.org, que ofrece todo un archivo, textos, imágenes, biografías, antecedentes y otras informaciones acerca de la guerra entre ambos países, hay un apartado sobre el papel de los medios de comunicación en el cual se publica el texto “Periódicos: prensa estadunidense”, de Tom Reilly, quien escribe:

“La guerra entre Estados Unidos y México proporcionó a la naciente penny press de Estados Unidos la excelente oportunidad de mostrar la misión de las noticias. Fue la primera guerra en el extranjero en recibir amplia cobertura por parte de corresponsales estadunidenses, y algunos periódicos clave de la penny press hicieron arreglos costosos y elaborados para llevar sus informes de regreso a Estados Unidos. Combinando el correo a caballo, los barcos de vapor, los ferrocarriles y el novedoso telégrafo, la prensa estableció un vínculo de comunicación de más de tres mil kilómetros que reiteradas veces llegaba antes que los mensajeros de los militares y el correo de Estados Unidos con las noticias de México. Tan eficaz era el sistema expreso de la prensa que el presidente James K. Polk se enteró de la victoria estadounidense en Veracruz por un telegrama proveniente del Baltimore Sun.”

García Rubio relata que Nueva Orleans se convirtió durante la guerra en un centro de reclutamiento de voluntarios para el ejército estadunidense, pero también de armas, municiones, “fue un gran centro de concentración militar”.

Y fue también importante para la prensa. Reilly describe que dicha ciudad fue partidaria de la guerra y “por estar más cerca de las zonas de combate lideró la cobertura del conflicto”. Hubo incluso un diario en español de nombre La Patria. Menciona además como el “reportero estrella” a George Wilkins Kendall, coeditor del New Orleans Picayune, quien cubrió batallas como la de Monterrey, Chapultepec y la Ciudad de México.

La historiadora de la UNAM destaca que los estadunidenses recibieron muy bien a la prensa del penique y estaba verdaderamente interesada en conocer qué hacía su ejército en tierras mexicanas, tenían mucha curiosidad, incluso se preguntaban cómo eran los palacios de Moctezuma (siendo que habían desaparecido hacía siglos).

Hubo varios medios que dieron cobertura a la guerra. Reilly menciona al New Orleans Bee, New Orleans Delta, New Orleans Picayune, New York Sun, New York Tribune, Philadelphia North American, Boston Atlas, Baltimore Sun y Public Ledger, entre otros. Dice que incluso hacían acciones en conjunto para poder contar con la información, a través de un sistema de envío que funcionaba diariamente.

De entre los diversos reporteros destaca la labor de James L. Freaner, del New Orleans Delta, que usaba el seudónimo de “Chaparral”:

“Coronó su exitosa carrera como corresponsal de guerra llevando personalmente el tratado de paz (Guadalupe Hidalgo) de la Ciudad de México a Washington D.C. en el por entonces tiempo récord de diecisiete días.”

La historiadora dice que tuvo la encomienda del propio general Zachary Taylor para entregar al secretario de Estado James Buchanan, el documento, quien a su vez lo llevó al presidente James K. Polk.

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