La detención de La Barbie

La detención de La Barbie
La detención de La Barbie

MÉXICO, D.F., 30 de agosto (apro).- La Policía Federal confirmo hoy la detención de Edgar Valdez Villarreal, conocido como La Barbie, uno de los narcotraficantes más buscados del país, quien trabajaba para la organización de los hermanos Beltrán Leyva.

La captura se realizó a través de sendos operativos realizados desde las primeras horas de este lunes en Cuernavaca, Morelos –donde el capo tenía su asiento—y en Toluca, Estado de México, donde fueron cateadas varias casas que pertenecían a la organización criminal para la que servía La Barbie.

Valdez Villarreal tiene una larga historia en el narcotráfico mexicano. En sus primeros años, allá por 1990, La Barbie operaba para el cártel del Golfo bajo el mando de Salvador Gómez Herrera, El Chava Gomez; posteriormente respondió a las órdenes de Osiel Cárdenas, en Tamaulipas. Se le atribuyó la creación del grupo conocido como los halcones que se dedicaban a espiar los movimientos del Ejército, de la Policía, de enemigos y de los propios miembros de la organización a la que servía.

De origen estadunidense La Barbie, quien tiene 37 años de edad, se separó del cártel del Golfo y se incorporó al de Sinaloa bajo el liderazgo de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.
Como miembro de este grupo conoció a los hermanos Beltrán Leyva, Héctor, Alfredo y Arturo, este último conocido como El Barbas, quien lo incorporó a su célula criminal y lo nombró jefe de sicarios.

Como parte del clan Beltrán Leyva, Valdez Villarreal se desplegó por buena parte del Pacífico mexicano, en particular por los estados de Michoacán, Guerrero y Sonora, territorios que dominaba. Con frecuencia se le veía en Nuevo León en fiestas privadas y sitios públicos (bares, cantinas y discotecas), y en esa zona se le atribuyeron varios asesinatos de miembros del cártel del Golfo, sus rivales.

Valdez Villarreal, fue uno de los capos que mostró tener amplias relaciones en la Policía Federal. En varios testimonios públicos La Barbie aparece referido como parte de una red de secuestradores que se dedicaba a “levantar” a miembros de Los Zetas para entregarlos no a las autoridades, sino a los miembros del cártel de Sinaloa, quienes los interrogaban sobre sus actividades y posteriormente les daban muerte. El horror y la saña lo caracterizaron; la mayor parte de sus víctimas mostraban el tiro de gracia o bien aparecían decapitados.

Valdez Villarreal tuvo una etapa en la que se sumió en el silencio; su nombre reapareció en diciembre del año pasado, cuando efectivos de la Marina realizaron un operativo en Cuernavaca, Morelos, en unos departamentos lujosos del estado donde se escondía Arturo Beltrán Leyva, jefe de La Barbie.

Se afirma, y esta versión nunca fue desmentida oficialmente, que momentos antes que Arturo Beltrán Leyva muriera, Valdez Villarreal se reunió con él. En el departamento donde se refugiaba el capo se preparaba una suculenta comida, supuestamente para recibir a un alto jefe del Ejercito Mexicano. Después del operativo en el que murió El Barbas, se dijo que La Barbie lo había traicionado.

Ya sin jefe Valdez Villarreal fue ubicado en el Distrito Federal, en particular en la exclusiva zona de Santa Fe, donde hace dos semanas se efectuó un cateo en varios departamentos en los que supuestamente se refugiaba. Incluso, el presidente Felipe Calderón, aseguró, a través de cuenta de twitter que dicho operativo, en el que participaron más de 300 uniformados, se realizó con el fin de aprehender a un “importante delincuente”.

La zona de influencia de Valdez Villareal, según la PGR, son el Distrito Federal, y los estados de Morelos, Michoacán, Guerrero, Jalisco, Sinaloa, Sonora, Nuevo León y Tamaulipas. La Policía Federal informó que Valdez Villarreal, aparentemente, no opuso resistencia la ser detenido.

En las próximas horas se determinará su situación jurídica, pues se le acusa de homicidio, narcotráfico,”en toda s sus modalidades” lavado de dinero y cohecho.

    Las primeras versiones sobre la captura de La Barbie fueron contradictorias. Por una parte, se dijo que la detención se realizó en Cuernavaca, mientras que otras versiones aseguraron que fue en los límites de Morelos y Guerrero; otro rumor más, señaló que fue aprehendido en el Estado de México.

    Más tarde, el propio presidente Calderón, a través de la red social twitter confirmó la captura, a quien llamó “uno de los criminales más buscados en México y en el extranjero”.

    Mientras tanto, la Secretaría de Seguridad Pública señaló a través de un comunicado la detención de La Barbie fue producto de un “trabajo de inteligencia que inició en junio de 2009, y se desarrolló en diversos puntos del país”.

A la disputa del cártel

De acuerdo con la PGR, Valdez Villarreal disputó el liderazgo de la organización Beltrán Leyva a Sergio Villarreal Barragán, El Grande –cuyo feudo está en Coahuila–, y a Héctor Beltrán Leyva, a quien se identifica como el lavador de activos del grupo. Era el mejor posicionado de los tres y quien contaba con el apoyo del cártel de Sinaloa que comanda El Chapo Guzmán.

La Barbie –sobrenombre que se le impuso por su tez blanca y su cabello rubio— nació el 11 de agosto de 1973 en Laredo, Texas. Uno de sus hermanos, Abel Valdez, estudió criminología y trabajó para el gobierno de Texas.

La escuela nunca fue lo suyo. Aparentemente el sicario no cursó más allá de la secundaria; desde temprana edad se dedicó a distribuir droga en Laredo, además de viajar por Estados Unidos.

Sus antecedentes criminales revelan que fue reclutado por el narcotráfico en 2001 y posteriormente se convirtió en uno de los principales factores de violencia en la frontera con Texas.

Según los reportes policíacos sobre su trayectoria, uno de sus primeros contactos en el narcotráfico fue Dionisio Román García Sánchez, El Chacho, traficante afincado en Nuevo Laredo, Tamaulipas, a quien se identificó con el cártel de Sinaloa. Fue ejecutado el 13 de mayo de 2002.

Otro de sus aliados era Juan Sergio Castillo Ortiz, El Checo, con quien después se confrontó y quien fue ejecutado, presuntamente, por Los Zetas el 31 de agosto de 2004 por extraviar un cargamento de droga.

Primero, las autoridades federales mexicanas relacionaron a La Barbie con el cártel del Golfo, pues se dio a conocer como estratega al crear Los Halcones, un grupo de espías conformado por policías, taxistas, meseros y boleros que informaban a los narcos sobre los movimientos policíacos y militares.

En 2004, tras desligarse del cártel del Golfo, Valdez Villarreal se vinculó al de Juárez y recibió la encomienda de expulsar de Nuevo Laredo –conocida como la “joya de la corona”– a la banda encabezada por Osiel Cárdenas Guillén y sus entonces sicarios, Los Zetas.

En aquel año trágico que vivió Tamaulipas, feudo del cártel del Golfo, las cartas de presentación de Valdez Villarreal fueron un abanico de 10 ejecutados, antecedentes carcelarios en Estados Unidos, una orden de aprehensión por narcotráfico emitida por la Corte Federal del Distrito de Nueva Orleáns y los 40 pistoleros bajo su mando.

Pero La Barbie dio el verdadero salto en el mundo del narcotráfico cuando un amigo suyo, con antecedentes de distribución de drogas en Houston y San Antonio, lo presentó con Arturo Beltrán Leyva. En ese tiempo éste era operador de Amado Carrillo en el estado de Nuevo León.

Según su ficha, quien presentó a Valdez Villarreal con Beltrán Leyva fue Javier Martínez Pérez, que tenía 29 años y era originario de Laredo, Texas. Tiempo después Martínez se convirtió en una pieza importante del Ejército para lograr la captura del capo Armando Valencia Cornelio, El Maradona, cabecilla del cártel del Milenio. Pronto La Barbie se convirtió en jefe de sicarios de Arturo Beltrán. Uno de los primeros homicidios que se le atribuyen a Valdez Villarreal es el de Rolando Hinojosa, en Nuevo Laredo, en 2002. Pero de octubre de 2004 a febrero de 2005 se le relacionó con varios asesinatos, como ejecutor o como autor intelectual.

Un ejemplo de la saña con que suele actuar La Barbie es la matanza del 10 de mayo de 2004: ese día ordenó la ejecución de Luis Alberto Guerrero, El Guerrero, identificado por la PGR como miembro de Los Zetas y quien fue masacrado en Matamoros junto con el expolicía Leandro García y dos mujeres. La camioneta en la que viajaban recibió 200 balazos.

En la averiguación previa PGR/SIEDOUEIDCS/013/2003, Marcela Hidalgo Salas, una regiomontana que conoció a La Barbie en la capital de Nuevo León, narra parte de la vida social que en esa ciudad llevaba Valdez Villarreal:

“Aproximadamente en el año 2000, me reunía con un grupo de amigas con las que salía a dar la vuelta a todos lados, al cine… y en aquellas épocas recuerdo que mi amiga de nombre Verónica Diamantina Cervera conoció a un grupo de chavos en el bar La Habana, que se ubica en calzada de San Pedro Garza García, de la ciudad de Monterrey…

“Ella me habló y me dijo que había conocido a unos muchachos muy guapos que eran de Laredo, de nombre Gerardo y Rogelio, y que a uno de ellos le decían Batman…”
El encuentro en un bar, narra, fue más o menos así:

“Llegó Roy y fue a nuestra mesa a ver a Verónica, a quien invitó para que fuéramos a sentarnos con ellos a su mesa en la que estaba con sus amigos, ubicada en un privado que se localiza en la segunda planta.

“Nosotras no aceptamos la invitación, retirándose Roy en ese momento y regresando más tarde en compañía de una persona que se presentó como Fernando. A veces ellos se equivocaban y lo llamaban por el nombre de Rogelio, de quien me enteré por los periódicos que su nombre era Edgar Valdez… Utilizaban carros blindados, acondicionados con gases y cohetes…”.

 

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