Un centro cultural, Universidad de las Américas, destruye una cultura

Un centro cultural, Universidad de las Américas, destruye una cultura
Pablo Hiriart
CHOLULA – Convertida en un suburbio caro de Puebla, la Roma del Anáhuac se resiste a derrumbarse ante una peste de este tiempo: la farra en gran escala a ritmo de rock, la penetración cultural en lengua inglesa, la burla y el desprecio de los valores vernáculos
“Son tan tercos, tan aferrados a sus costumbres, que sólo entienden a empujones”, dice el cura del pueblo “Las discotecas sirven para sacar adelante el Sistema Alimentario Mexicano”, asegura el presidente municipal “Estamos jodidos”, se lamentan las costureras del pueblo
La última embestida contra esta ciudad, la más antigua de México, que aún continúa viva —fundada 600 años antes de Cristo—, comenzó a mediados de los sesenta, con la llegada de la Universidad de las Américas Cuenta Eduardo Merlo, antropólogo, encargado por diez años de la zona arqueológica de Cholula:
“La llegada de la Universidad de las Américas se reflejó inmediatamente en Cholula Con ella llegaron los comerciantes instalados alrededor de la Universidad Los estudiantes norteamericanos terminaron por adaptar el medio a su gusto: se llenó de restaurantes, bares, moteles y discotecas Proliferó la mariguana A mí me tocó ver norteamericanos que se drogaban en las pirámides Se les detenía, pero había que ponerlos en libertad después que hacían su escandalito, que iban a quejarse con el cónsul de su país
“Y se produjo la crisis El choque entre la mentalidad ultramoderna y la tradicional Cambió la moda en los cholultecas Cambió el lenguaje: los jóvenes de Cholula ya no dicen sí, dicen yes, of course, okey Los indígenas continuaron con sus fiestas tradicionales, pero en lugar de romerías y jamaicas con instrumentos típicos, ahora se hacen con conjuntos de rock Hoy nos encontramos que en lugar de la orquestita de pueblo están los grupos de música electrónica Los jóvenes dejaron de hablar náhuatl, se avergüenzan de su lengua, la niegan Dicen que eso es cosa mala, cosa fea, se formaron la imagen de que todo lo que huele a indígena es negativo, provoca rechazo
“Pero la gente sigue fiel a sus organizaciones de barrio, a sus santos, a sus fiestas Parte de la tradición logró sobrevivir Pero, aunque la Universidad de las Américas desde hace cuatro años abrió sus puertas a los mexicanos, fue una agresión cultural que dejó huella”
La virgen de los Remedios es la patrona de los cholultecas Su devoción los une y los divide El templo de la virgen patrona está enclavado en la cúspide de una pirámide y se sitúa en el límite de los dos municipios que se disputan su cobijo: San Pedro Cholula, a cuyos habitantes sus vecinos los llaman “catrines” (en referencia al legendario difunto que espanta en las noches de luna vestido de smoking), y San Andrés Cholula, pueblo al que los “catrines” apodan “el de los nacos”, que en lengua aborigen quiere decir carne, raza
En San Andrés Cholula —12,000 habitantes— sólo hay dos médicos, pero hay trece discotecas Sus nombres: Yardas Greel, Le Chat, Super George’s, Bazar B—B, Hadis Drive In, entre otras
La calle de las discotecas se llama 16 de Septiembre y a ella se llega directamente desde Puebla, por la Ruta de Quetzalcóatl Supercarretera construida por el gobernador Alfredo Toxqui, lo que le valió que su rostro fuera esculpido en piedra en la puerta del palacio municipal de San Pedro Cholula, bajo la leyenda: “Las autoridades municipales de San Pedro Cholula declaran por acuerdo general: Benefactor distinguido al C Alfredo Toxqui Fernández, por los beneficios relevantes que derramó al rincón de nuestra patria que lo vio nacer”
Ese rincón de patria es el Acapulquito de los juniors poblanos y capitalinos que lo eligieron para el “reventón” de fin de semana
Cada viernes y cada sábado llegan centenares de autos a las discotecas y a los supermoteles, afirma el septuagenario comandante de la policía cholulteca, Delfino Sánchez Linares Y es en esos días cuando se le viene el problema encima a don Delfino, porque es difícil meter en cintura “a los muchachitos que han agujereado a balazos las indicaciones viales de la Ruta de Quetzalcóatl y gritan y disparan en el pueblo como si se fuera a acabar el mundo”, pues sólo cuenta con dos policías auxiliares que alternan su oficio con el de albañiles
Tenía razón el antropólogo Merlo al afirmar que la norteamericanización de Cholula es cosa seria En San Andrés ofrecen al visitante poner catsup a sus tacos La cerveza se ofrece en cualquier forma, menos en español: Birra, Beer, Bier También hay hamburguesas y hot-dogs al carbón
En cambio, en este pueblo no hay agua potable, ni alcantarillado, ni secundaria técnica y sólo dos escuelas primarias, se quejan las mujeres del pueblo
Reunidas en una sala habilitada por el DIF, una docena de lugareñas aprende costura bajo las órdenes de las maestras Socorro Riando y Nila Coyópotl No necesitan incentivos para hablar: Como no hay agua potable, hay que comprar el agua de pozos ¿Quiénes tienen los pozos? Los propietarios de las discotecas El agua la vende Refugio Cuaxiloa, a 600 pesos la pipa Este señor es propietario de la discoteca la Fuente, que antes se llamaba “Tío Wylo” y tuvo que cambiar de nombre después de varios homicidios cometidos en su pista de baile
Este costurero, dicen las mujeres, fue inaugurado en marzo del año pasado por la hermana del gobernador Jiménez Morales En un comienzo eran 200 alumnas y una docena de maestras Ahora sólo quedan 15 aprendices de sastrería y dos maestras, que trabajan sin recibir un centavo
Explican que la deserción de alumnas y maestras se debe a un fenómeno muy sencillo: “como a este lugar lo llenaron de discotecas, burdeles y hoteles de paso, no hay ninguna seguridad para andar de noche —por razones de trabajo, las clases tienen que ser nocturnas— Nuestros maridos ya no nos dejan” Y no es por machismo, dicen, y enumeran casos de excompañeras robadas, golpeadas y violadas cuando regresaban a sus hogares
Alegan que no hay con qué pagarles a las maestras, pues no hay dinero “El almur de maíz (cinco litros) lo están pagando a 20 pesos y no ajusta” (Casi la totalidad de la población de San Andrés Cholula es campesina) Antes, dicen, el municipio les pagaba algo a las maestras, pero ahora nada “¿Qué le cuesta al presidente municipal darles dos o tres mil pesitos a las maestras para que no se terminen las clases de costura? Si con los impuestos de las discotecas debe quedar dinero”
Las discotecas no pagan impuestos, reconoce el presidente municipal, Guadalupe Coyópotl Ramírez
Sólo pagan su permiso anual —alrededor de mil pesos— “que benefician para ayudar al campesino y al Sistema Alimentario Mexicano” Sin embargo, dice, cuando se les pide que cooperen lo hacen mínimamente La tubería para agua potable la estamos instalando con dinero del municipio (con un presupuesto anual de un millón 200,000 pesos) y con las aportaciones de los barrios
Frente al palacio municipal de San Andrés Cholula viven los dos curas del pueblo, Francisco González y Cástulo Murueta Sombrero texano, hebilla de herradura, chaleco y pantalones vaqueros, el padre Francisco tampoco está contento con el cariz que tomó el pueblo a raíz de la llegada de “los gringuitos”
Está molesto porque “las discotecas no pagan impuestos Les dan una mordidita a las autoridades y no hay problemas” Coincide con los demás entrevistados al afirmar que los dueños de las casas de baile no son del pueblo y que la gente que concurre a esos lugares también es de fuera “Los habitantes de San Andrés no pueden pagar los precios que ahí se cobran”
“Son lugares muy caros (entre semana el `cover’ cuesta sesenta pesos y la cuba setenta) y aquí son pobres No son miserables pero son pobres Aquí tienen otros vicios Son muy ignorantes y tercos”
El sacerdote estima que el 60% de la población es analfabeto “Cuando vinieron de la Secretaría de Educación Pública a hacer la campaña de alfabetización, dice, me pidieron que les echara una manita, pero fue imposible con esta gente; se fanatiza en sus costumbres; nadie quiso reconocer que no sabía leer ni escribir Además, tan fanáticos son, que uno no les puede mover un poco un santito porque ya respingan Sólo entienden a empujones”
Aquí, en San Pedro (el Cholula de los catrines), conurbado con San Andrés, no hay discotecas, pero cómo hay cantinas En el zócalo, una de cuatro casas es cantina Sentadas en las veredas, las mujeres esperan a sus esposos dando de mamar a un crío que sostienen con un rebozo
Uno de los costados del zócalo lo ocupa una escuela primaria “Es ilegal que los bares estén a menos de 500 metros de una escuela Pero ni modo, las cantinas llegaron primero”, sonríe el delegado estatal de Turismo y regidor, Teodoro Bada Martínez
Pero el regidor no quiere hablar mucho de las cantinas y prefiere la prosperidad de su municipio que aventaja con mucho al de los nacos de San Andrés Son 32,000 habitantes y disfrutan de un presupuesto anual de 14 millones de pesos, en gran parte fruto de la afluencia turística, que en meses normales es de 1,600, pero que en septiembre —mes de la feria— asciende a los 200,000
Bada Martínez da a conocer algo que dice que no le gusta nada: el 30% de las casas de San Pedro Cholula es propiedad de gente que no es del municipio En ellas viven estudiantes de la Universidad de las Américas o son de personas de Puebla o del Distrito Federal que las usan viernes y sábados Es decir, viven en Puebla, estudian en la Universidad de las Américas —pagando 30,000 pesos semestrales—, revientan en San Andrés y duermen la mona en San Pedro
Pero el atractivo de Cholula sigue siendo su rosario desgranado de iglesitas coloniales —40 en total y no 365, había aclarado el cura— Sin embargo, el metro cuadrado de terreno, al lado de la iglesia central de San Andrés, cuesta 750 pesos, y el metro en la calle de las discotecas cuesta 1,100 pesos
Aquí, en San Pedro, la tierra es más cara, informa el delegado de Turismo El metro cuadrado en el centro cuesta 5,000 pesos Este fenómeno, dice, se produjo con la llegada de la Universidad de los “gringuitos” y con la construcción de la Ruta de Quetzalcóatl Hace ocho años el metro costaba diez pesos La Universidad de Las Américas compró su terreno —70 hectáreas en total— a ocho pesos el metro cuadrado, y hoy ahí mismo, la hectárea vale 5 millones de pesos También hace ocho años, un cuarto de alquiler costaba setenta pesos, ahora no lo encuentra por menos de tres mil

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