La corriente pluralista derrotó a Corripio en la elección del episcopado

La corriente pluralista derrotó a Corripio en la elección del episcopado
Carlos Fazio
El arzobispo de Jalapa, Sergio Obeso Rivera, hombre moderado y cauto, abierto a las nuevas corrientes eclesiales, fue elegido presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), para el trienio 1983-85, tras de superar por amplio margen de votos a los conservadores Ernesto Corripio Ahumada, cardenal arzobispo de México, y José Esaúl Robles, obispo de Zamora
La elección, que quedó inconclusa ante la imposibilidad de los prelados para designar un secretario general para la CEM, marcó un cambio en las tendencias que se mueven en el interior del Episcopado
La anterior administración, encabezada por el cardenal Corripio y su obispo auxiliar Genaro Alamilla, se caracterizó por su línea derechista, represiva, equilibrista frente al Estado El rechazo a la labor de Corripio como presidente de la CEM en el periodo que termina, se vio reflejado en los escasos seis votos que obtuvo, frente a los 54 conseguidos por Obeso, de un total de 75 sufragantes
En fuentes eclesiales, la propuesta de Corripio Ahumada en su saludo a la Conferencia, el martes 16, en pro de una renovación total de las autoridades de la CEM y en contra de su reelección, fue interpretada como una jugada táctica ante la inevitabilidad de un resultado adverso La interrogante entre algunos obispos, después de la elección, fue quiénes, de los nueve auxiliares del cardenal en la arquidiócesis metropolitana, no le acompañaron con su voto
La designación de Sergio Obeso, intelectualmente abierto a todas las corrientes —hecho refrendado tras de su elección al manifestar que pugnaría porque reinara el pluralismo episcopal en el seno de la CEM—, y que ha apoyado movimientos innovadores y comprometidos en su diócesis de Jalapa, generó de inmediato expectativas de los diversos estamentos de la Iglesia mexicana Hasta el presente ha sido un obispo discreto, carácter posiblemente forjado por ser coadjutor de monseñor Emilio Abascal Salmerón, en Jalapa, y vicepresidente de la CEM, en el periodo en que Corripio ocupó la titularidad
Monseñor José Esaúl Robles, a quien el propio Obeso incluyó en una terna para el cargo de vicepresidente , movido tal vez por una cuestión afectiva por ser contemporáneos en Roma, y fue elegido, representa la línea pragmática, oportunista y carrerista de Corripio y actualmente figura como el hombre fuerte del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) en la Conferencia Episcopal En su región pastoral de Vasco de Quiroga, Michoacán, ha surgido como la eminencia gris de la política implacable en contra de las comunidades eclesiales de base y de hostigamiento contra los sacerdotes comprometidos con las causas indígenas y campesinas, a quienes el obispo tacha de “marxistas” Robles, cultor de un antimarxismo similar al de López Trujillo, el presidente del CELAM, es el principal responsable de la exclusión de los jesuitas del seminario de Tula
La secretaría de la CEM seguirá provisionalmente en manos de Genaro Alamilla hasta febrero próximo, cuando se reúnan nuevamente los obispos para su Asamblea de Planeación Ramón Godínez, obispo auxiliar de Guadalajara, quien resultó elegido para la secretaría general, declinó la responsabilidad ante los pedidos del cardenal José Salazar López, quien lo reclamó a su lado Los auxiliares de México y Tuxtla Gutiérrez, Watti y Aguirre, respectivamente, no alcanzaron los votos necesarios
El discurso inaugural del cardenal Corripio pautó las declaraciones de los obispos ante la prensa Básicamente, el purpurado se quejó de que “el Estado no fácilmente comprende la misión de la Iglesia ni distingue los deberes de los pastores de las obligaciones de los fieles como tampoco suele aceptar que una es la política de partido y otra la del bien común” Reclamó una “vigorosa presencia” de la Iglesia para el futuro inmediato, como “deber profético sin titubeos, sin temores y con libertad” y tomó de ejemplo una cita de Karol Wojtyla, cuando era arzobispo de Cracovia, para impulsar la idea de la necesidad de una Iglesia mexicana fuerte frente al poder del Estado
Se pronunció por la recuperación de derechos jurídicos para la Iglesia Dijo: “No hemos sabido salir del estrecho rincón jurídico en que nos encerraron porque hemos dicho: no vayamos a perder lo que tenemos, hay que ir poco a poco, el estado ha sido tolerante, la Iglesia y el Estado tienen buenas relaciones () Pero la Iglesia lleva en México una vida vergonzante de la cual no podemos salir y para no hacerlo hemos inventado fórmulas de pretexto para no tener actuaciones más vitales y exigentes, más osadas y evangélicas”
A coro, los obispos seleccionados pra las ruedas de prensa descifraron el mensaje de Corripio Pidieron reformas a la constitución, y al respecto citaron el artículo 130 y la educación; exigieron libertades y derechos políticos para el clero; pero rechazaron hacer una autocrítica del papel de la jerarquía en la historia de México “Esa —dijo el obispo Luis Reynoso, de Ciudad Obregón—, es una historia muy larga”
La actitud beligerante del cardenal Corripio, a unos días del cambio de gobierno en México, no fue acompañada por la totalidad del Episcopado Algunos obispos, aclararon: “Habló a título personal” Una minoría, en la que se ubicaron algunos prelados de la región pastoral Pacífico Sur y de las zonas indígenas del norte del país, coincidieron en que reclamar poder jurídico como condición para que haya una Iglesia profética, y frente a la que consideraron la medida más importante del sexenio de López Portillo, la nacionalización de la banca y el control de cambios, no es profetismo Dijeron: “El profeta no necesita poder jurídico, lo asume en el compromiso con el pueblo en lucha” Calificaron igualmente como desastrosa para México la evocación de una Iglesia polaca fuerte frente a un Estado fuerte y reivindicaron la presencia de una Iglesia evangélica, con independencia profética, que interprete y represente las esperanzas populares Alguno, inclusive, se lamentó de la imagen que da la Iglesia, en su conjunto, al parecer coincidiendo la mayoría de su jerarquía, con los afectados por la recientes medidas económicas: los banqueros y los empresarios

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