Durazo ordenó la matanza de Tula, decía Sahagún Baca

Durazo ordenó la matanza de Tula, decía Sahagún Baca
Alanís Fuentes y Gutiérrez Barrios oyeron a JLP ordenar que no se investigara
Ignacio Ramírez
Durante 30 meses se ocultó la verdad Los periódicos que dieron cuenta de la aparición de los cadáveres del Río Tula, a principios de 1982, callaron Y aunque en el medio oficial se conocía la versión de los hechos, nadie dijo una palabra
El propio presidente José López Portillo ordenó parar de tajo las investigaciones del caso en un par de ocasiones, luego de dos entrevistas con Durazo, en ese año
A la primera asistió el procurador de Justicia del Distrito Federal, Agustín Alanís Fuentes Y a la segunda, el subsecretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios En ambas estuvo presente, también, el procurador de Justicia del Estado de Hidalgo, Johnattan Vega
Todo se encubrió desde entonces
Hoy, los detenidos por el caso Tula, a quienes el juez décimo séptimo de lo penal Roberto Villalobos Gallardo les dictó el auto de formal prisión el jueves 2, también se encuentran bajo sospecha de haber asesinado al periodista Manuel Buendía
De acuerdo con la hipótesis de la policía, los “exdipos” o “jaguares” trajeron gente de Guadalajara, dedicada al narcotráfico, por lo cual los detenidos son interrogados ahora también por ese motivo
Asimismo, falta por detener a 26 involucrados más en el caso Tula, por los delitos de homicidio, secuestro, abuso de autoridad y los que resulten Será llamado a declarar, inclusive, José González y González, autor de la biografía criminal de Durazo
En la mira se encuentran, además, Francisco Sahagún Baca, Rodolfo Reséndiz Rodríguez, Carlos Bosque Zarazúa, Juan Alberto Antolín Lozada, Miguel Angel Fernández Serratos, Reynaldo López Malváez, Marcos Manuel Cavazos Juárez, Enrique Sánchez Muñoz, Luis Gamboa Cruz, Fernando Durruti Castillo, Raúl Chávez Trejo, Manuel Martínez Valdés, Gerardo González Vargas, Jesús Sánchez Lerma, Bernardo Ramírez Quirbán y los hermanos Sergio y Oscar Villagómez Prado
Hasta el momento fueron consignados por homicidio y privación ilegal de la libertad: José Paulino Roberto Carbente Carreto (a) “El Descuartizador”, Héctor Fuentes (a) “El Patas Verdes” y Arturo Sánchez Carrillo Y por los delitos de privación ilegal de la libertad, en su modalidad de plagio o secuestro: Laura Hernández Hernández, Venancio Díaz del Angel, Armando Cabrera Galindo, José Aguayo Arellano, Roberto Labastida Rodríguez, Manuel Angulo Moneda, Eduardo Antonio Morales Monroy, Luis Cruz López y Jorge Arias Angeles
En total eran aproximadamente 80 los miembros de la Brigada No 15, más conocida como el “Grupo Jaguar”, de la extinta División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia (DIPD), que en 1979 sustituyó a la Brigada Blanca, creada por Durazo y Sahagún Baca con la supuesta finalidad de capturar guerrilleros y hacer rondines en los bancos y zonas residenciales El primer jefe de la brigada fue el mayor Roberto Reta Ochoa, victimado en octubre de 1980 en un enfrentamiento en la población de Yuriria, Guanajuato, a quien sucedió Rodolfo Reséndiz Rodríguez (a) “El Rudy”, cobijado después, como muchos otros, en la Policía Judicial del Distrito
Otros “jaguares” a quienes se les podrían fincar responsabilidades, mencionados en la averiguación previa número 4897/84, un documento de 219 hojas, son los siguientes: Victoriano Navarro Navarro, Arturo Cisneros Scheaffer, José Urbano Carbente Carreto, Raúl Foullón, Alejandro Hormaechea Fonseca, Aristeo Gallardo Cobo, Adrián Carrera Fuentes, David Ramírez López, Enrique Carbente Martínez, Noé Marcial Alvite Jaramillo, Javier Cárdenas Torres, Telésforo Pérez Guzmán, Samuel Medina Contreras, Antonio Pérez Angeles, Juan Abarca Borja, Carmen Villarreal Rosas, Víctor Sánchez, Jesús Sánchez Luna, Alejandro Menchaca, Manuela Sánchez Nava, Víctor Juárez, Javier Beyar, María de los Angeles Rodríguez, Cirilo Linseco, Daniel Oviedo Valencia y Javier Martínez Bermúdez, entre otros
A todos ellos se les dotó de armas de alto poder, patrullas y sistemas de radiotelefonía Sumisos a cualquier orden de la superioridad, eran los agentes de mayor temperamento y determinación En vez de la seguridad que deberían brindar a la ciudadanía, hicieron sus principales rondines en los centros fabriles, donde atracaban a los obreros cada quincena También estaban en complicidad con los jefes de seguridad de los grandes almacenes y tiendas de autoservicio como “Liverpool”, “El Palacio de Hierro”, “Gigante” y “Aurrerá”, de donde se llevaban a los detenidos por robos de mercancías hasta diversas cárceles clandestinas, centros de tortura y muerte
Con el “gang” al descubierto, la Procuraduría General de la República estudia la posibilidad de integrar el delito de homicidio en el expediente de extradición de Durazo Moreno
Del relato hecho por los detenidos, con base principalmente en las declaraciones de Carbente Carreto, Héctor Fuentes y Sánchez Carrillo —todos dijeron ser católicos, sin ningún vicio y amantes del deporte—, a continuación se reconstruye, en detalle, el caso del Río Tula:
A mediados de 1981, Jorge Arias Angeles, comandante del Plan Tepito, casado con Rebeca Magallón Pérez, hermana del taxista Armando Magallón Pérez —vivía con ellos y su suegra Estela Pérez, en la calle de Costa Rica No 83, colonia Morelos—, avisó a su jefe, Raúl Chávez Trejo, que Armando frecuentemente llegaba con dinero y alhajas y que por esas fechas había llevado un millón de pesos
Chávez Trejo detuvo al taxista, quien dijo tener tres amigos colombianos dedicados al negocio de mercancía de procedencia extranjera; entonces se dio parte a Sahagún Baca Este comisionó a Rodolfo Reséndiz para que investigara el caso “El Rudy” se presentó en las oficinas del Plan Tepito, en Florida y Plaza del Estudiante, y a los tres días llegó a la casa de Armando Magallón, acompañado de Durruti Castillo (a) “El Flaco” y Gamboa Cruz (a) “El Terremoto” Se llevaron el millón de pesos en efectivo, alhajas e identificaciones del taxista
“Ibamos en la camioneta del Rudy —dijo Arias Angeles—, una Dodge Vam, color beige Al llegar a la Plaza de Tlaxcoaque, Reséndiz me dijo que bajara y fuera a descansar a mi casa”
Era la punta de la madeja
Posteriormente los integrantes de la banda de sudamericanos asaltabancos fueron detenidos; unos, en el Hotel Panorama, de la Calzada de Guadalupe y calle Platino y otros en el Hotel Costa Rica, ubicado en las calles del mismo nombre A finales de junio y principios de julio de ese año se detuvo a un total de 20; los trasladaron al batallón de Balbuena, en las caballerizas de la policía montada, donde fueron golpeados
Después se los llevaron a una cárcel clandestina de la Avenida de las Torres en la colonia Viaducto Piedad, una casa en construcción, propiedad de Angulo Moneda Pero como cuatro de ellos estaban sumamente delicados de salud por las torturas, decidieron llevarlos al pabellón de psiquiatría del penal de Santa Martha Acatitla, en Iztapalapa, cuyo director, Antolín Lozada, al igual que el subdirector, Navarro Navarro, estaban en connivencia con el Grupo Jaguar
Del grupo de 20, una docena obtuvo su libertad a cambio de dinero y droga Quedaron ocho y los otros cuatro cadáveres que aparecieron en el Río Tula fueron de otros sudamericanos que ya estaban en Santa Marta, acusados también de narcotráfico Quienes eran dejados en libertad por Durazo, Sahagún Baca y Rodolfo Reséndiz adquirían el compromiso de salir al extranjero por más cocaína
Héctor Fuentes (a) “El Patas Verdes”, quien ingreso en 1942 en la entonces Jefatura de la Policía, estuvo como motociclista hasta 1961, fecha en que se retiró de la corporación para dedicarse al comercio, y que en junio de 1975 reingresó como policía preventivo en el 9o Batallón, de donde salió comisionado a la DIPD Conoció a “El Rudy” en ese año, cuando éste ocupaba el cargo de teniente en el Grupo No 13 Era el encargado de llevar el libro de control de las listas de ingreso y salida de detenidos
Este es su relato:
“Yo acompañé a Reséndiz para entregarle la cocaína y diversas cantidades de dinero a Sahagún Baca, que dieron los colombianos por su libertad; iban también Bosque Zarazúa, Cavazos Juárez y Sánchez Muñoz Subimos por una puerta secreta hasta las oficinas de Durazo y esa cocaína se quedó con él Un mes después acompañé nuevamente al Rudy con Sahagún y escuché, a finales de 1981, que éste le decía a Reséndiz, en forma por demás autoritaria y grosera, que el general Durazo había preguntado que cuándo iban a deshacerse de los ocho detenidos sudamericanos, que eran una bola de cabrones rateros, de los que no quería saber absolutamente nada y que esperaba no volver a verlo en la Navidad
“Durante el resto del mes de diciembre no se pudo llevar a cabo la orden de Durazo y Sahagún A principios de enero, sin que me acuerde exactamente de la fecha, los detenidos fueron sacados del penal por el Rudy y varios mayores, entre ellos Sánchez Muñoz, Cavazos Lerma, Bosque Zarazúa y Chávez Trejo, y los agentes José Urbano Carbente Carreto, José Manuel Silva, Jesús Sánchez Luna, Alejandro Fonseca y otros Se los llevaron en una camioneta de procedencia extranjera y otra de color azul, vendados y amarrados, tuvieron que cargarlos, con rumbo desconocido La lista de salida fue destruida luego por Sahagún, como sucedía en otras ocasiones”
José Paulino Roberto Carbente Carreto (a) “El Descuartizador”, originario de Zacatelco, Tlaxcala, tiene 45 años de edad, estudió hasta el primero de secundaria e ingresó en la policía preventiva en 1972 Fue chofer del “Rudy” agente de la DIPD y agente de la Policía Judicial del Distrito, cuando fue detenido
De su declaración se sigue el hilo hasta el final de esta historia:
Entre los días 8 y 10 de enero de 1982, como a las 19:45 horas, cuando conducía una patrulla de la DGPT por el centro de la ciudad, recibió un llamado por la radio
—74-b, 74-b, Carbente haga 11 sobre Ignacio Zaragoza a la altura de la Clínica 25 del Seguro Social
Carbente respondió
—En 20 (enterado)
Llegó a las 20:30 horas, aproximadamente, a la Clínica 25 A los 10 minutos se presentó también Arturo Sánchez Carrillo, a bordo de otra patrulla; a los cinco minutos, caminando, Luis Gamboa Cruz, y a los 15 minutos llegaron dos camionetas, una de color beige y otra azul, conducida ésta última por Raúl Molina Galicia
“Rudy” bajó de la VAM y gritó a sus compañeros que lo siguieran en el otro vehículo
Carbente Carreto condujo la camioneta azul; en la cabina le acompañaron Sánchez Carrillo y Gamboa Cruz Enfilaron por la Calzada Ignacio Zaragoza, pasaron por Tlalnepantla y Tepozotlán, ya en el Estado de México, hasta llegar a la lumbrera número ocho del Río Tula, Hidalgo, que sirve para impulsar las aguas negras provenientes de la ciudad de México Eran las 23:30 horas
Las puertas de entrada se encontraban abiertas Las camionetas se estacionaron, en reversa, al borde de la lumbrera, como a una distancia de 15 metros Bajaron de los vehículos y “Rudy” dio la primera orden
—Bajen los paquetes, uno por uno, quítenles las vendas, menos las de arriba
Abrieron las puertas traseras de las camionetas En el interior, los “paquetes” eran los sudamericanos y el taxista Armando Magallón Pérez, sentados en cuclillas, atados de pies y manos y vendados de los ojos
“Los jalamos de los pies —relató Carbente Carreto— para bajarlos Los desatamos de los pies para que pudieran caminar Primero fueron tres, que llevamos hasta el borde la lumbrera, hasta una cobija de color oscuro en el piso, los pusimos de frente a nosotros Estaban, además del Rudy, Sánchez Carrillo y Gamboa Cruz, los agentes Raúl Molina Galicia, Gerardo González Vargas y Sergio Fonseca Cuando regresaba por otro de los detenidos escuché las primeras detonaciones de armas de fuego Desatamos luego de los pies a los otros dos, después a otros tres y en el quinto viaje iban los últimos dos”
Fue entonces cuando el “Rudy” se dirigió a “El Descuartizador”
—A ti te toca el último
Carbente respondió
—¿Con qué?
Reséndiz le dijo a Molina Galicia que le diera el arma, una metralleta Uzi y, a una distancia de poco menos de un metro, le disparó a la altura de la sien del lado derecho
Sánchez Carrillo se dio a la tarea de levantar la cobija Con ella y otras vendas limpió las manchas de sangre
Todos los cuerpos fueron arrojados, uno a uno, al Río Tula, desde la lumbrera, que tiene una altura de más de 70 metros Abajo, en las aguas, hay una red de alambres de púas para evitar el paso de los desechos sólidos Fue ahí donde se mutilaron los cuerpos
—Bueno señores, aquí no ha pasado nada Vámonos
Cerraron las rejas y subieron a los vehículos para regresar a la Clínica 25
El “Rudy” informó a Sahagún Baca, quien pidió calma “Estén tranquilos, todo se hizo por orden del general Durazo”, fueron sus palabras, escuchadas por Carbente Carreto
La detención de los culpables del caso Tula se inició desde hace un mes y medio Uno a uno fueron cayendo, pero otros de los principales “jaguares” están prófugos o amparados Las órdenes de aprehensión se esperan de un momento a otro
Hasta donde se sabe Sahagún Baca huyó a Houston, luego de pasar el cerco policiaco que se le tendió en Michoacán, Jalisco y Sonora Va enfermo de migraña, padecimiento que sufre desde hace varios años, que es una jaqueca aguda que provoca intensos dolores en la cabeza, ocasionada por disturbios vasculares o problemas de tipo nervioso y emocional

Comentar este artículo