Exfuncionarios de Hacienda y de la Presidencia invaden la diplomacia.

Exfuncionarios de Hacienda y de la Presidencia invaden la diplomacia
En las principales embajadas, nombramientos políticos
Homero Campa
La nómina del actual Servicio Exterior Mexicano —en una parte herencia del gobierno anterior y en otra, compuesto ya por hombres designados por el actual— refleja las prioridades del presidente Carlos Salinas de Gortari: sólo como un ejemplo, puede citarse el hecho de que la mitad de los embajadores tuvo algún cargo en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y/o en la Presidencia de la República
Un dato más: las embajadas mexicanas en siete países de la mayor importancia para nuestro país están encabezadas por exsecretarios de Estado
Y aunque el secretario de Relaciones Exteriores, Fernando Solana —con títulos en ingeniería, filosofía y ciencias políticas y administración pública, sin experiencia diplomática anterior—, acaba de anunciar el reforzamiento del servicio exterior de carrera, lo cierto es que el pragmatismo económico de estos momentos —violentas aperturas comerciales, tratados de libre comercio, Cuenca del Pacífico, etcétera— parece determinar la calidad circunstancial y política del nombramiento de embajadores mexicanos
Tres ejemplos, en otras tantas de las embajadas más importantes para México: Gustavo Petricioli, en Estados Unidos; Jorge de la Vega, en Canadá, y pronto, muy pronto, Jesús Silva Herzog, en España
México, tiene 61 embajadores en países extranjeros y catorce representantes permanentes ante organismos internacionales Sólo un poco más de la mitad son diplomáticos de carrera con más de diez años en el Servicio Exterior Mexicano
En el grupo de los restantes hay de todo
Por ejemplo, aquellos embajadores que antes de su actual cargo jamás habían tenido experiencia diplomática:
-Ezequiel Padilla Couttolenc, embajador en los Países Bajos era subsecretario de Promoción y Fomento de Turismo y, anteriormente, vicepresidente de Comunicación Social de Televisa
-Mario Ruiz Massieu, en Dinamarca De la prolífica y políticamente exitosa en este sexenio dinastía de los Ruiz Massieu -José Francisco, gobernador de Guerrero; Andrés, nada menos que secretario particular del presidente Salinas,-, Mario era secretario técnico de Bienestar Social de la Presidencia y, antes, el duro secretario de la Rectoría de la UNAM en la gestión de Jorge Carpizo
-Manuel Uribe Castañeda, en Singapur Era presidente de la Comisión nacional de Salarios Míminos y coordinador de Fomento de Inversiones en el DDF
-Jorge de la Vega Domínguez, en Canadá Ha sido de todo y ha pasado por todos lados
-Pedro Vázquez Colmenares, en Guatemala Era director de Investigaciones y Seguridad Nacional de Secretaría de Gobernación Antes había pasado por el gobierno de Oaxaca y por Aeropuertos y Servicios Auxiliares
-Gustavo Petricioli, en Estados Unidos Fue secretario de Hacienda, director de Nafinsa y de Comermex y presidente de la Comisión Nacional de Valores
-Alejandro Morales de la Vega, en Australia Aunque estudió relaciones internacionales, no hizo carrera diplomática sino bancaria Fue director adjunto de la sucursal de Banamex en Nueva York
-Jesús Silva Herzog, en España, como sucesor de Enrique González Pedrero, que tampoco había tenido experiencia diplomática
-Cassio Luisseli, en Corea Asesor de López Portillo, director del Sistema Alimentario Mexicano
-Fernando Benítez, en República Dominicana Escritor, periodista, maestro universitario
Otro grupo de no diplomáticos lo forman aquellos embajadores que, a partir de un primer nombramiento, han terminado por hacer carrera en el servicio exterior:
Horacio Flores de la Peña, en Chile; Mario Moya Palencia, en Cuba; Agustín García López, en Yugoslavia; Rogelio Martínez Aguilar, en Israel; Jorge Eduardo Navarrete, en China
En el currículum que de cada uno de ellos aparece en el Diccionario biográfico del Gobierno Mexicano, al menos la mitad de los actuales embajadores manifiesta ser miembro del PRI Y seis lo son de manera distinguida, pues tuvieron cargos de representación popular: De la Vega, gobernador de Chiapas; Jesús Cabrera Muñoz Ledo (Brasil), senador por Guanajuato; Vázquez Colmenares, gobernador de Oaxaca; Jesús Puente Leyva (Argentina), diputado federal por Nuevo León; Juan José Bremer (Alemania), diputado por el Distrito Federal; y Santiago Oñate (representante ante la OEA), fue diputado por el DF y miembro de la Asamblea de Representantes
Siete fueron secretarios de Estado: De la Vega, de Comercio y de Agricultura y Recursos Hidráulicos, este último ya con Salinas; Moya Palencia, de Gobernación con Luis Echeverría Y con este mismo fueron secretarios, de Patrimonio Nacional Flores de la Peña y Francisco Javier Alejo, embajador en Italia (el rey de las paraestatales en aquella época representa ahora a un gobierno empeñado en hacerlas desaparecer) Carlos Tello Macías, en la URSS, fue secretario de Programación y Presupuesto con López Portillo y Antonio Enríquez Savignac, secretario de Turismo con De la Madrid y ahora embajador permanente ante la Organización Mundial de Turismo
De las que pueden considerarse como las doce más importantes embajadas mexicanas, sólo dos tienen a la cabeza a diplomáticos de carrera: Manuel Tello Macías, en Francia, y Bernardo Sepúlveda Amor, en Gran Bretaña En otras dos están no diplomáticos, pero ya con experiencia amplia: Navarrete en China y Moya Palencia en Cuba En cuatro más, embajadores con menos de cinco años en la carrera: Alfredo Phillips Olmedo, en Japón y antes en Canadá; Bremer, en Alemania, estuvo antes en Suecia y la Unión Soviética; Tello, en Moscú, estuvo antes en Portugal; y Alejo, en Italia, estuvo antes en Japón y Corea Los otros: Petricioli (Estados Unidos), de la Vega (Canadá), Vázquez Colmenares (Guatemala) y Silva Herzog (España), carecen de antecedentes diplomáticos
Los partidos de oposición impugnaron los nombramientos de Adolfo Hegewisch en Bélgica, por su “defensa y apología de los capitales extranjeros que saquean al país”, cuando era subsecretario de Comercio Exterior; Gustavo Petricioli, por su “complicidad” en los fraudes cometidos por las casas de bolsas en el crack bursátil de 1987, cuando era secretario de Hacienda; Miguel Alemán Velasco, por “distorsionar” la imagen de México en el extranjero a través de Televisa y por tener intereses privados en el sector turístico; Pedro Vázquez Colmenares, por su cargo como “policía del Estado” en la Dirección Federal de Seguridad de la Secretaría de Gobernación, antecedente “incompatible con una misión diplomática”, Jorge de la Vega por su “falta de capacidad” y por su participación en el “fraude electoral” de 1988 cuando era presidente del PRI; y, finalmente, Santiago Oñate, “porque su misión real en la OEA será bloquear la designación de observadores internacionales en los comicios de México”, así como “evitar que este organismo internacional continúe haciendo recomendaciones a México en materia de derechos civiles y políticos

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