LA JAULA DE LAS LOCAS

LA JAULA DE LAS LOCAS
Víctor Hugo Rascón B
Mientras en el Teatro Silvia Pinal el público ríe, goza, se conmueve, se solidariza y aplaude las peripecias de un travesti y su pareja homosexual, cuyo “hijo” se les casa y los obliga a aparentar un matrimonio normal, en Chiapas asciende a trece el número de travestis y homosexuales asesinados este año, según reciente investigación de Víctor Ronquillo, publicada el lunes pasado en el Unomásuno
De origen francés, La jaula de las locas, basada en la obra La cage aux folles, de Jean Poiret, con libreto de Harvey Fierstein y música y letras de Jerry Herman, no se parece a las comedias musicales norteamericanas aunque haya antecedentes de hombres vestidos de mujer en obras como Sugar, por ejemplo
La diferencia principal radica en el fondo de la propuesta autoral En las obras norteamericanas, triunfan siempre los valores sociales establecidos, el sistema de vida y la integración familiar de parejas tradicionales En cambio, en La jaula de las locas se propone, si no la aceptación, cuando menos la tolerancia a formas familiares no convencionales Esta pareja camina como cualquier pareja por las calles de Saint Tropez, ciudad de la Costa Azul donde tienen un cabaret que presenta espectáculos travestí y son saludados con cortesía y hasta afecto por vecinos y conocidos que aceptan su relación Aquí, el villano de la obra no es quien rompe con los valores establecidos, sino un diputado conservador y machista
Silvia Pinal, productora de la obra y el director José Luis Ibáñez llamaron a Javier Díaz Dueñas, aquel jovencito que hace cerca de diecisiete años actuó, produjo y dirigió El loco de Gibrán Jalil en el Teatro Independencia, y quien de pronto se perdió en pastorelas, celebraciones de la Pasión y en pequeños papeles de comedias musicales, intranscendentes, a pesar de su voz y su talento Y resulta que ahora ya maduro como actor se encuentra con el papel más difícil de su carrera y lo saca adelante de excelente manera Lo mismo pasa con Gustavo Rojo, quien realiza un respetable y difícil trabajo Los dos serán otros a partir de esta obra
La coreografía de las enjauladas, algo imprecisa, es de Martín Allen Pocas veces se ve en el teatro comercial un grupo de bailarines capaz, fuerte, con buen entrenamiento y entrega Ellos pueden ser genuinamente femeninos sin afectaciones cuando aparecen vestidos de mujer o auténticamente masculinos, sin estereotipos, cuando le muestran a Albin cómo debe comportarse si quiere ser hombre
El joven Luis Gatica, buen cantante, aunque mal actor; Julio Beckles, el fársico y desbordado mayordomo; Cecilia Romo, Liza Willert y Luis Gimeno, quien al aparecer es recibido con aplausos, contribuyen con los bailarines a la integración de un reparto eficaz, no de estrellas, sino de profesionales
Quienes todavía esperamos que José Luis Ibáñez regrese al teatro de experimentación del cual surgió nos congratulamos ahora de que sea él quien dirija La jaula de las locas, porque sólo con su experiencia en el género, sólo con su inteligencia y su talento, es posible caminar airosamente sobre el filo de la navaja de una obra de las locas y no caer en el lugar común del amaneramiento o en el recurso fácil de la chacota El maestro Ibáñez crea, por el contrario, difíciles situaciones dramáticas, dos entrañables personajes, Albin y Jorge, delineados con finura y un espectáculo brillante y redondo Porque La jaula de las locas, con vestuario de Elsy Jiménez y una funcional y atractiva escenografía de David Antón, es un producto profesional, bien hecho, que mantiene su vigencia original, su fina comicidad y su sentido crítico, a pesar del reatraso de varios años con que llega a este país
Y el contradictorio público mexicano la goza, la acepta y la aplaude compartiendo solidariamente su tesis y la trayectoria de los personajes ¿Será porque la obra sucede en la lejana Costa Azul y no en la cercana Chiapas donde continúan los asesinatos de travestis y homosexuales?

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