ULTIMO VIAJE A LA NACION RARAMURI

ULTIMO VIAJE A LA NACION RARAMURI
José Alberto Castro
El antropólogo de origen colombiano Juan Cajas Castro ha emprendido una de las últimas aventuras del fin de siglo: vivir en la sierra tarahumara para repetir el itinerario del poeta surrealista Antonin Artaud El encuentro con la majestuosa belleza de esta región y sus personajes lo llevó a escribir el libro La sierra tarahumara o los desvelos de la modernidad en México, en donde registró la mágica y, al mismo tiempo, envilecida vida de los indios rarámuris (tarahumaras), “los de los pies ligeros”, esos enigmáticos y antimodernos sobrevivientes del gran naufragio de la conquista y la colonización
Desde su condición de forastero y observador imparcial ha descubierto una realidad contrastante; por un lado, la permanencia de ciertas costumbres y ritos festivos que marcan una línea de sombra entre los rarámuris y la civilización occidental y, por el otro, el empobrecimiento y la eminente desaparición de esta legendaria etnia
En un ensayo que pone en entredicho a la modernidad mexicana, el autor sostiene que “los rarámuris sobreviven gracias a sus tradiciones Alrededor de la fiesta se congregan, es su única instancia de reconocimiento Viven por inercia Si se les suprime el derecho a la fiesta, el uso frecuente del tesgüino (bebida alcohólica) y del peyote desaparecerían de inmediato Poseen un sistema de creencias que no saben explicar ni en español ni en rarámuri, han olvidado sus orígenes, sus relatos, sus leyendas No saben quiénes son ni para dónde van Los rarámuris, de manera inconsciente, o quizás como un mecanismo oculto de impugnación contra el mundo de oprobio que los rodea, se han ido abandonando poco a poco, a la suerte de las ballenas grises, haciendo del suicidio una forma de vivir
En su libro, Cajas Castro echa por tierra la idea mítica que de los rarámuris se tiene en el país y el extranjero Se cree que los tarahumaras poseen una gran fortaleza física, pues corren de 40 a 60 kilómetros tras una pelota de pino en sus ceremonias Por medio de documentales y postales turísticas se difunde la falsa imagen de unos indios hermosos y rozagantes ataviados con vestimentas coloridas A todas luces, la realidad es otra, pues cada familia rarámuri tiene en promedio de diez a doce hijos y de ellos sólo sobreviven tres
Más allá de su espíritu dionisiaco (casi 120 días de fiesta) la atroz realidad de estos hermanos menores de la nacionalidad mexicana queda manifiesta en los hechos relatados por el antropólogo: “Las cuevas tarahumaras son el objetivo de las sofisticadas agencias de etnoturismo, cuya mayor fuente de ingresos proviene del turismo americano y europeo, para lo cual se dispone de una sólida infraestructura hotelera y de transporte Entre otras cosas ofrecen, la posibilidad de conocer una sierra tarahumara virgen e indios exóticos que habitan en cuevas y se entregan a ritos extraños”
El cuadro sombrío lo completan: el fenómeno migratorio y la prostitución Rodeados de incertidumbre y víctimas de la pobreza extrema los rarámuris por hambre se ven obligados a viajar más allá de sus fronteras para probar suerte en oficios que les son desconocidos y en el peor de los casos caen en la mendicidad o son utilizados por los narcotraficantes
Las mujeres, con menos suerte que los hombres, abastecen las casas de las clases medias de Chihuahua o Ciudad Juárez como sirvientas o se prostituyen en la zona de tolerancia de Chihuahua Esta situación inquieta pues ellas no acostumbran el uso del preservativo al ejercer su oficio y con frecuencia regresan a sus comunidades Como se podrá ver, el peligro de proliferación del sida es inminente
Sin duda, la situación límite que viven los rarámuris, herederos y poseedores de dignas tradiciones, es una piedra negra en el blanco arroz de la modernidad en México Cómo olvidarnos de ellos y de su contundente rebeldía ante la cultura occidental, si consideramos lo que atinadamente observa Juan Cajas Castro: “estamos en presencia de un grupo humano que es como la mueca obscena del progreso”
Cajas Castro, Juan: La sierra tarahumara o los desvelos de la modernidad en México Prólogo de Roger Bartra; México, 1992 DGP del CNCA (Col Regiones)

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