“EN ALGUN LUGAR DE LA SELVA LACANDONA” O LOS GUERRILLEROS SE CONVIERTEN EN SHOW

“EN ALGUN LUGAR DE LA SELVA LACANDONA” O LOS GUERRILLEROS SE CONVIERTEN EN SHOW
Rafael Ocampo
SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS, CHIS – Los soldados, agazapados, tensos, con mirada escudriñadora y nerviosa, saltan de pórtico en pórtico, atraviesan corriendo la calle, se tiran pecho a tierra en plena banqueta, se levantan, se esconden entre los coches A su lado, camarógrafos y fotógrafos, captan las escenas sin la menor precaución Sabían que en Ocosingo ya no había zapatistas
Y con la misma facilidad con que esos fotógrafos y camarógrafos captaron esas escenas, otros, acompañados de reporteros de múltiples nacionalidades, se introdujeron en la Selva Lancadona y llegaron a los campos de entrenamiento de los guerrilleros
Y es que la “guerra” de Chiapas ha estado al alcance de la mano de innumerables medios locales, nacionales e internacionales
Se calcula que durante los primeros 23 días del conflicto casi 1,000 periodistas —reporteros, fotógrafos, camarógrafos— han estado en esta población
El martes 11, la Presidencia de la República, ante la presión nacional e internacional para conocer lo que estaba pasando en la zona de los Altos de Chiapas, logró permisos para que fotógrafos y reporteros sobrevolaran, en helicópteros de la PGR, las rutas trazadas por la Secretaría de la Defensa Nacional
En el patio del Hotel Diego de Mazariegos se rifaron las siete plazas en cada uno de los cuatro aparatos disponibles Todo el que no salió protestó y el que había sido escogido protestó aún más
LOS “TOURS” PARA VER AL MAYOR MARIO
“No hay nada, nosotros venimos de allá; además, no van a pasar, el camino está espantoso”, fue lo que dijeron los reporteros del diario Reforma y los fotógrafos de Cuarto Oscuro a una caravana de colegas Por un momento, la duda se apoderó del grupo que muy temprano había salido de San Cristóbal en busca de guerrilleros del EZLN Al cabo de unos instantes, los enviados de La Jornada, Excélsior, Le Monde, El País y el fotógrafo de Proceso, Ulises Castellanos, decidieron continuar Unas horas después descubrieron los que sus compañeros de profesión les habían intentado ocultar: un campamento guerrillero
Era la tarde del sábado 14 Regresaron de prisa a San Cristóbal y me enviaron su información La entrevista “exclusiva” con el “Mayor Mario” apareció el domingo en los diarios referidos
Después, todo el que quiso pudo llegar al campamento “en algún lugar de la Selva Lacandona”: el domingo 15, el lunes 16, el martes 17 y el miércoles 18, el “Mayor Mario” concedió hasta tres ruedas de prensa diarias en su refugio Hasta que se hartó
Fotógrafos y camarógrafos no se conformaron con las declaraciones; querían más acción El martes 17 el “Mayor” los complació: abandonó el monte, bajó con sus 75 guerrilleros, a un claro y los puso a marchar Los fotógrafos estaban felices
La mañana del miércoles 17, “Mario” atendió al último grupo Al mediodía, cuando llegó otro contingente, ya no quiso bajar y envió al “Capitán Cristóbal” a solicitarles que se retiraran y ya no regresaran El grupo de reporteros protestó e intentó desobedecer la orden, pero se convencieron de que la advertencia era en serio cuando vieron cortar cartucho a los encapuchados que les apuntaban con sus fusiles
Por lo menos a 100 reporteros recibió el “Mayor” en sus cinco días de apertura informativa Su discurso fue invariablemente el mismo Explicó las razones por las que decidieron alzarse en armas; respondió que eran datos confidenciales cuando se le pidió información sobre el número y la ubicación de los demás miembros del EZLN, y calló cuando se le cuestionó sobre la fecha y modo en que su organización respondería a la propuesta de paz planteada por Manuel Camacho Solís
“Mario”, los tres primeros día recibió a los reporteros al borde del camino, en una especie de cueva de matorrales y árboles; después, los esperaba en descampado
El propio “Mario” solicitaba las credenciales de identificación, luego hacía un recuento en voz alta de las nacionalidades presentes Normalmente, los periodistas le ofrecían un ejemplar de la publicación para la que trabajan, otros periódicos o hasta las versiones estenográficas de los discursos de Camacho Solís en San Cristóbal Agradecía y apenas los hojeaba, se los entregaba a la subteniente Amalia, que siempre permanecía vigilante a su lado
Luego de una ronda de preguntas y respuestas, recibía obsequios, como cigarros y hasta golosinas y, ya relajados, sin dejar de mantener una actitud de defensa, pero ya sin apuntar con las armas, casi todos se despedían y agradecían los “hasta luego” y los “suerte” de los reporteros, que regresaban gustosos, tras casi cuatro horas de camino, a San Cristóbal
LAS MARIMBAS CALLARON
Propietario del restaurante El Fogón de Jovel, Herbert Castellanos se incorporó como miembro de “apoyo local” al equipo de comunicación de la Presidencia de la República que, entre otras cosas, se encargó de “acreditar” a la prensa local, nacional e internacional presente en este lugar desde el primero de enero
Con los cambios en el gabinete presidencial, Castellanos pasó de llevar simples listados a coordinar todo el trabajo de acreditación de los periodistas que siguen llegando
La Presidencia de la República desde el 11 de enero dejó en manos de la Secretaría de Gobernación el manejo de la sala de prensa Los problemas empezaron a surgir: los periodistas seguían llegando y ya no había papel para extender más acreditaciones, consistentes en un pedazo de cartulina amarilla, fácilmente falsificable, sin foto, sólo con el nombre del reportero, el medio y el lugar de su hospedaje Castellanos copió el anterior modelo con letraset y sacó copias en papel del mismo color
Cansado, cuando se le pregunta qué hacen los empleados de Gobernación, de la Presidencia y de la Defensa Nacional que están al pendiente de los periodistas, responde:
“Es un equipo nuevo y sin ninguna experiencia en este tipo de cosas La gente de Carpizo antes estaba en Educación Pública; ahora se la pasan leyendo el periódico y tomando refrescos”
Del número de periodistas registrados, dice: “Son alrededor de 750 los que están acreditados: unos 600 por la Presidencia y unos 145 desde que yo lo hago, pero hay muchos sin acreditar, por lo que calculo que deben de haber visitado San Cristóbal alrededor de 1,000″
Turistas y guías le piden identificaciones de prensa, pensando que es una especie de salvoconducto
En San Cristóbal existe preocupación ante la inminencia de una gran crisis económica Sin industrias ya —la de hilados y tejidos y la maderera tronaron hace años—, sus habitantes se han consagrado casi de manera exclusiva al turismo, pero las reservaciones se han cancelado al 100% para los próximos tres meses En estos momentos es una ciudad que vive de los periodistas Si no estuvieran, sus casi 30 hoteles no tendrían huéspedes y sus numerosos restaurantes y cafés permanecerían vacíos La mayoría de los músicos se han ido; las marimbas se encuentran abandonadas Todos se preguntan: ¿qué sucederá cuando se vayan los reporteros, cuando llegue la paz?
La empresa de renta de automóviles Budget hizo firmar a todos sus clientes un “Endoso al contrato”, que señala:
“El seguro en ningún caso ampara los daños que sufra o cause el vehículo arrendado, como consecuencia de operaciones bélicas, ya fueren provenientes de guerra extranjera o de guerra civil, insurrección, subversión, rebelión, expropiación, requisición, confiscación, incautación o detención por parte de las autoridades legalmente reconocidas o grupos que actúen fuera de la ley que intervengan en dichos actos Tampoco ampara pérdidas o daños que sufra o cause el vehículo cuando sea usado para cualquier servicio militar con o sin consentimiento del poseedor física y/o jurídicamente del vehículo, o sea el arrendatario Tampoco cubrirá cualquier perjuicio, gastos, pérdidas o daños indirectos que sufra el arrendatario o los ocupantes del vehículo en sus bienes o de su integridad física o derivado de la privación del uso del vehículo”
Herbert Castellanos cree que el gobierno federal debe utilizar más recursos para promover la región sureste del país, tan desprestigiada por el conflicto
Niega que sea cierta la versión de que hay agencias de viajes que estén ofreciendo tours para visitar a los guerrilleros, por 3,000 ó 5,000 nuevos pesos, pero no duda que al rato exista gente que los solicite: “Antes nos solicitaban viajes por el Usumacinta, para entrevistarse con la guerrilla guatemalteca, y se los organizábamos, sobre todo a periodistas, aunque nunca les garantizábamos que los encontrarían”
En esto último cifra sus esperanzas Castellanos para un futuro resurgimiento turístico-económico de la región:
“Hay ganas muy reprimidas de llorar, pero a la larga vamos a salir ganando, por el interés morboso de la gente de conocer los escenarios de esta guerra `fast track'”

Comentar este artículo